domingo, 9 de diciembre de 2018

Todavía cocinan con leña en el barrio Aguaragüe de Yacuiba la capital de la Región del Chaco

La Columna de Jose (*)

TODAVÍA COCINAN CON LEÑA EN EL BARRIO AGUARAGÜE DE YACUIBA LA CAPITAL DE LA REGIÓN DEL CHACO

Eleodora, vive desde hace veinte años en el barrio “Aguaragüe”, distante a quince cuadras del Hospital Municipal Ruben Zelaya, principal centro de salud de Yacuiba, pero para llegar hasta la esquina de su casa donde una cerquita de madera protege su vivienda, hay que caminar subiendo los pies de la serranía del Aguaragüe, en un barrio donde los niños están jugando a la vera del camino entre la tupida vegetación, en cada casa hay vecinos en el rol de labriegos que con sus herramientas, preparan el cultivo de sus huertas, un vecindario sin aceras y con la calle de tierra con un rustico puente construido por los vecinos para cruzar una profunda quebrada, es como retroceder cien años atrás, en el tiempo y ver cómo eran entonces las calles de Yacuiba. Mariposas de vivos colores, que sólo se ven en lo profundo del monte revolotean por el aire y el sonido de las aves de corral, el aullar de los perros guardianes acompañado del relincho de algún caballo, es interrumpido por el sonido de un televisor encendido, que nos permite comprender que no viajamos en el tiempo, hasta este barrio donde más de cien familias viven preocupados que llegue la temporada de lluvia.
Los vecinos del barrio, en los meses de fuertes precipitaciones pluviales, deben resignarse a no poder salir de sus hogares, porque las calles se transforman en peligrosos y profundos ríos, “cuando llueve comienzo a rezar, porque tengo temor que suceda una desgracia por la fuerza del agua”, confiesa Eleodora, pero después de tantos años, los vecinos del barrio todavía esperan que llegue hasta ese rincón de Yacuiba el desarrollo.
¿Qué pasó en el Chaco con la plata del gas?, es una pregunta que también se hace doña Eleodora, que no tiene gas domiciliario, ella una vecina de la capital de la Región Autónoma del Chaco, todavía cocina con leña, todavía camina por una calle de tierra, todavía no cuenta con todos los servicios básicos, solamente la luz a llegado hasta su hogar. Eleodora, también es madre, sus hijos estudian en el Colegio “Néstor Paz Galarza”, para no faltarse a clases en los días de lluvia, sus niños tienen que sacar sus humildes calzados y caminar con el barro que les llega hasta las rodillas.
Eleodora, todavía espera que algún día, se termine de construir el drenaje pluvial, una obra paralizada, cuyos restos son prácticamente invisibles por la maleza y la tierra que por el paso de los años cubre lo poco que se había empezado a construir. Ahora, solamente los vecinos del barrio Aguaragüe, esperan que las autoridades locales algún día, asfalten las calles del barrio y puedan canalizar la quebrada que, con cada temporada de lluvia, va devorando pedazos de las viviendas más cercanas.

(*) El autor, José Luis Claros López, es Director de la Fundación Nemboati, Comunicador Social y Escritor.


Una calle del barrio "Aguaragüe", en la ciudad de Yacuiba, 
capital de la Región Autónoma del Chaco Tarijeño

viernes, 30 de noviembre de 2018

30 de noviembre de 2018: Bicentenario La batalla de Viray en el Chaco Tarijeño

La batalla de Viray en el Chaco Tarijeño durante la guerra de independencia de Bolivia
Por José Luis Claros López

Carlos Morel: “Caballería gaucha”, cuadro del siglo XIX.

Introducción.

El 30 de noviembre de 1818, en la jurisdicción territorial tarijeña del Chaco, se produce una de las acciones de armas de la guerra de independencia, denominada la batalla de Biray (en la proximidad del cerro El Viray al sur del actual municipio chaqueño de Caraparí) donde se combate desde las seis de la mañana hasta las once del día (Güemes, 1984, p.319), durante las cinco horas que dura la batalla se combate sin descanso y de acuerdo con los testimonios de “los partes de guerra” elaborados posteriormente por los comandantes que intervinieron en el combate, por un bando el patriota Francisco Pérez de Uriondo y por el otro bando el militar del ejército Real el coronel Antonio Vigil, se describe que la batalla fue intensa, sin existir a lo largo de las horas en las que se desarrolló una idea clara del desenlace final, los contingentes de tropas patriotas conformada por habitantes de Caraparí, Itau, del valle de Tarija y además aliados de la tribu Chane provenientes de la zona del Itiyuru al sur de Yacuiba, enrolados todos en la milicia patriota junto con algunos soldados con experiencia de combate adquirida en la fuerza regular de Güemes, enfrentaron durante las cinco horas del combate a los realistas de un contingente conformado por batallones con soldados regulares algunos de los cuales habían llegado desde lo metrópoli española, por tanto tenían la experiencia de luchar exitosamente contra las fuerzas de ocupación francesas del Emperador Napoleón I, fue así como pasaron de un combate inicial de trincheras, a un asalto y posterior batalla campal.

No habia en el Alto-Perú ejército permanente, y solo en la ciudad de la Plata hacian el servicio dos compañias de veteranos del Fijo de Buenos-Ayres; (una de ellas pasó á la ciudad de La Paz por mayo del año 1808) pero las capitales de provincia y algunos partidos tenian de uno á dos batallones, ó escuadrones de milicias disciplinados, cuyos oficiales se sacaban de entre los vecinos mas distinguidos. (Imprenta de López, 1855, p.11)

Luego de la derrota española en el Biray (Viray), el coronel Vigil deberá retroceder abandonando la zona del Chaco, justificando su retirada como una cuestión estratégica para proteger otro flanco más al norte donde las tropas españolas son débiles para detener la posible amenaza que representaba para la villa de Tarija el avance de los patriotas y de sus aliados guaranís liderados por Cumbay, la victoria de los patriotas, permitió temporalmente recuperar el control sobre la zona de Caraparí y de Itau, sin embargo, en su retirada el ejército realista tomará represalias, no sólo contra la población civil de la zona sino también contra los religiosos Franciscanos, por su apoyo a la causa de los patriotas desde allí destacaron una partida sobre Itau. Lo han incendiado todo, saqueando la iglesia y si no es por una partida nuestra también se incendia (Güemes, 1984, p.319), el contingente de regulares de las tropas del Rey enviado para pacificar la región, derrotado por los patriotas al mando de las milicias de Francisco Pérez de Uriondo deberá retirarse forzadamente, hacia posiciones propias más al norte por la zona conocida en aquel tiempo, como de las Salinas, actual Entre Ríos, lugar en donde permanecerán, hasta 1819 cuando nuevamente recuperen las posiciones perdidas en Caraparí e Itau el año anterior, ocupándolas esta vez hasta el final de la guerra de independencia. A partir del año 1817 no llegaría ningún refuerzo europeo para los realistas del Perú (Semprún, 1998, p.157), y desde el año 1820 para ningún lugar de América.

Antecedentes.

El 31 de noviembre de 1816, el ejército realista bajo las órdenes del General José de La Serna, conseguirá penetrar en el valle de Tarija, ingresando triunfalmente con sus tropas el 1 de diciembre a la villa de Tarija, obligando a la retirada de los simpatizantes de la independencia, empujando a las debilitadas fuerzas patriotas, primero hacía Salinas y luego hasta el Chaco buscando en esa región un refugio para recuperar sus fuerzas y retomar la lucha.

Al inicio de la Guerra de Independencia, la presencia militar en los territorios lejanos como el Chaco era limitada, sin embargo, para finales de 1816, la región de Tarija, es de una importancia estratégica, tanto para el ejército del Rey, como para la causa patriota, pero los leales a las Provincias Unidas del Río de la Plata, no pueden retener la posición, ante la cada vez más fuerte presión militar, de las tropas regulares españolas, que al final consiguen expulsarlos hasta llevarlos al Chaco, recuperando así el control sobre la región del valle de Tarija.

En cada provincia ecsistia un parque con número competente de fusiles y piezas de artillería volante: mas donde no debia faltar armamento ni pertrechos de guerra era en la ciudad de Santa-Cruz de la Sierra, y en las villas de la Laguna, Tarija y Cinti para cubrir los fuertes, y defender su dilatada frontera de las frecuentes incursiones de los indios salvajes. (Imprenta de López, 1855, p.11)


En la retirada, el patriota Pérez de Uriondo, despachará su equipaje y tropas hacía Salinas instalando ahí su cuartel luego deberá también abandonar esta zona replegándose más al sur hasta el Chaco, el 1 de diciembre de 1816, el coronel Antonio Vigil llegará hasta el territorio tarijeño, acompañando a las tropas regulares del general La Serna. 

“Entró este sin embargo el 1ro de diciembre en Tarija para poner orden en los negocios de la provincia y en el mismo día llegó también del valle de San Juan el escuadrón de cazadores que mandaba Vigil”, (Valdés, 1895, p.175).

La permanente amenaza, de la persecución y posterior castigo por estar en la condición de rebeldes sublevados, obligará que tanto Pérez de Uriondo como el resto de sus tropas de milicias, deban retroceder más hacía el sur, arrojado de las Salinas y de las fronteras de los indios chirihuanos (García, 1846a, p.218), en diciembre de 1816, llegará hasta el Chaco. Perseguido por Vigil, que comandaba el escuadrón de Cazadores y dos compañías de infantería (Ibídem, p.218), meses antes, durante la celebración del Congreso de Tucumán se produjo la declaración de la independencia de los territorios del Virreinato del Río de La Plata, el 9 de julio de 1816 y se adoptó el nombre de Provincias Unidas del Sur. En cuanto a Tarija, la contraofensiva realista española desde el Alto Perú igualmente dificultó su representación en el Congreso de Tucumán, aunque sí lo hicieron los diputados por Chichas los cuales también representaban a Tarija.

"Continuó la persecución del gobernador Uriondo, que se había dirigido hacia las Salinas, frontera de los indios chiriguanos, cuya comisión desempeñó el Comandante D. Antonio Vigil con el segundo escuadrón de cazadores y dos compañías de infantería." (Valdés, 1895, p.175)

A comienzos del mes de diciembre de 1816, La Serna, desde Tarija, anunció por medio de una proclama las paternales intenciones de S.M. y su vivo interés por la pacificación de aquellos dominios (García, 1846a, p.218), la proclama se difunde a partir del 2 de diciembre de 1816, en los territorios de la llamada provincia de Tarija.

"Yo os aseguro que hasta aquello que las necesidades de mi ejército pacificador hagan indispensable exigiros, os será puntual y religiosamente pagado, como se está ya practicando (...) venid á mi con la confianza que debe inspiraros el carácter paternal y sensible de que estoy investido, no sólo á pedirme el perdón de vuestras faltas y extravíos anteriores, sino á contarme francamente vuestras desventuras" (Sepúlveda, 1896, p.230)

La principal, intención de La Serna, con la emisión de la proclama del 2 de diciembre de 1816, es persuadir a los vecinos de la villa de Tarija, para que abandonen la causa patriota, ofreciendo diversas concesiones incluido el perdón, recordándoles a todos los habitantes del territorio que debían retornar a los votos de lealtad a la corona española. La proclama, será difundida por todo el territorio tarijeño.

"Estoy persuadido que al hacerse público el trato, acogida y protección con que seréis distinguidos, hasta vuestros más ciegos y obstinados Capitanes y caudillos se pondrán sin reserva bajo mi seguridad y garantía. Los Jefes Políticos militares de todos estos distritos, tienen órdenes terminantes para recibiros benignamente á todos, auxiliarlos y conducir, á cualesquiera que quiera hablarme ó conocerme, á este Cuartel General. Dichoso yo mil vices si después de haber atravesado ese vasto Océano que nos separa de nuestra verdadera madre patria común, logro formar de todos los españoles peninsulares que me han acompañado en diversos Cuerpos, de los americanos que aquí se hallan y de los extraviados por cualesquier motivos que existen sobre la superficie de esta América, una sola tranquila familia, en que borre para siempre hasta la idea de sus antiguas disensiones y rencillas." (Sepúlveda, 1896, p.231)

Pero, a pesar de la oferta no se produce de inmediato el éxito que las tropas que representaban en Tarija la causa del Rey, esperaban; el resultado adverso produce bastante malestar en el general La Serna y por esa razón el 12 de diciembre, lanzará una nueva proclama, pero está vez otorgando un plazo de tiempo hasta el día 15 de enero de 1817, para que los sublevados a quienes califica como “extraviados”, se acojan a lo dispuesto por la proclama del 2 de diciembre de 1816 y retornen a su juramento de lealtad con la corona española, el militar español, en ese momento advierte a la población de Tarija con un castigo ejemplar, sí continuaban resistiendo a la corona española.

"Al efecto declaro que el que no se presente para el día 15 de enero del próximo año de 1817, no disfrutará de las gracias y perdón que ofrece la citada proclama (…) os aconsejo, os unáis á las tropas de esta guarnición para exterminar de una vez á estas partidas que andan vagantes por esos cerros, (…) pero si, sordos á mi voz, no os comportáis del modo á que todo fiel y buen vasallo del Rey está constituido, sea de la clase y estado que fuese, os juro y prometo que sabré dar á esta provincia un castigo ejemplar que sirva de escarmiento á todas las demás, pues debéis estar en la inteligencia de que si con la una mano os ofrezco la oliva de la paz, con la otra empuño la espada de la justicia, que sabrá alcanzar á todo mal vasallo del Rey donde quiera que se halle." (Idem, pp.231-232)

La persistencia de varios de los vecinos de la villa de Tarija, en continuar apoyando la causa patriota, será un factor para que las tropas regulares españolas permanezcan en gran número acantonadas en la zona, protagonizando varias incursiones de pacificación a la región del Chaco, que se prolongarán durante 1817, aquel año un ejército regular proveniente de las Provincias Unidas del Sur (actual República Argentina), recuperará el control a favor de las armas de los sublevados de la villa de Tarija, pero sólo por un breve tiempo, sin embargo, el 30 de septiembre de 1817, La Serna informaba desde Potosí al Ministro de Guerra en España, que la situación continuaba siendo inestable sobre todo en Tarija.

"no será probable poder disponer de los Cuerpos que haya de guarnición en las provincias y particularmente en la de Tarija, punto que á toda costa debe conservarse por su local ventajoso y propio para que el enemigo pueda invadir las del interior, en las que siempre ha de haber, hasta que las circunstancias varíen, grandes convulsiones" (Ibídem, p.226)

Al año siguiente de 1818, la situación comenzó a ser más favorable para las tropas regulares del Rey, sobre todo en el Chaco, el 5 de junio de 1818 el coronel Vigil, informó mediante un parte de guerra, dirigido al general La Serna, que se había emboscado a varios patriotas y que otros lograron escapar hacía Itau, el arribo del ejército regular español a la misión de Salinas, que se realiza el 9 de abril de aquel año, produce un éxodo masivo de patriotas que buscan un refugio en el Chaco.

“habían salido despavoridos con destino al fuerte de Itau. Creyeron sin duda de que me sería imposible perseguirlos por lo inutilizadas que con razón contemplaban mis caballerías, por el mal estado de los caminos, y rapidez de mi marcha" (Gaceta de Madrid, 1818, pp.362-363)

El 14 de abril de 1818, el coronel Juan Ruiz de Somocurcio, hostigando desde Salinas la retirada de los patriotas, conseguía en el camino que va hacia Iñiguasu, afectar notablemente a las milicias lideradas por Uriondo, capturándole algunos soldados y una bandera.

“logró tomarle un oficial, dos cabos, nueve soldados, tres paisanos, una bandera que acababa de recibir Rojas por premio de sus acciones en la campaña de Jujui y Salta, remitida por su general Belgrano, una carga de municiones y siete cabalgaduras ensilladas, con dos cargas de equipaje que se repartió a la tropa.” (Gaceta de Madrid, 1818, p.363)

Para el día 16 de abril de 1818, el contingente de soldados regulares del coronel Vigil, llegó “con la caballería y dos compañías de infanteria hasta el fuerte de Itau” (Ibídem, p.363), el 18 de abril ingresó al poblado de Caraparí, en donde recibe información sobre los movimientos que realizaban los rebeldes para evitar un encuentro armado, el coronel Vigil ofreció entonces una recompensa para propiciar así la captura de los caudillos rebeldes, permanecerá en Caraparí hasta el día 23 de abril, después regresará hasta Salinas, pasando nuevamente por Itaú.

“y sabiendo por los vecinos de dicho punto que los Uriundos y emigrados que le acompañaban se disponian a retirarse por Oran y ocultarse en la espesura de los bosques, internándose hacia los indios chaneses que tenian por aliados, pasé un papel indultando á todos los que se me presentasen, y ofrecí al teniente de ese punto 20 pesos siempre que vivos ó muertos me presentasen á los caudillos que perseguia, obligando tanto á este como al comandante del fuerte de Itau me reuniesen todos los vecinos é indios chiriguanos que puediesen: en el mismo día me presentaron 78 de los primeros muy bien montados y 80 de los segundos. Con solo esa noticia emprendió Uriundo su marcha para abajo, y al momento fue abandonado por los emigrados" (Ibídem, p.363)

En está ocasión, varios de los patriotas fugitivos deciden abandonar a su caudillo y acogerse a las autoridades militares españolas, "y haciendo prestar el juramento de fidelidad a las banderas del Rey á todos los presentados, les hice cosechar las sementeras de los que no lo habian hecho” (Ibídem, p.364), de acuerdo con el testimonió del coronel Vigil, las fuerzas patriotas, al abandonar la región practicaron también la destrucción de los cultivos buscando así debilitar a las fuerzas españolas “sin más novedad hasta el 26 que las de la pérdida de mucho ganado, por haber los enemigos quemado todos los corrales del tránsito” (Ibídem, p.364), ambos bandos practicaron esta táctica militar que consiste en destruir absolutamente todo lo que pueda ser de utilidad al enemigo, el militar patriota Manuel Belgrano había utilizado el año 1812, está táctica de tierra quemada en el episodio conocido como éxodo Jujeño.

Al emprender el camino de retorno hacía Salinas, el coronel Antonio Vigil llevaba también los prisioneros tomados en el Chaco, un fraile franciscano llamado Melchor Castro, y un paisano del lugar llamado Agustín Rodríguez, ambos fueron tomados prisioneros en el pueblo de Itau, el sacerdote fue tomado prisionero porque “fue capellán del caudillo Padilla, y el segundo porque habiéndome presentado como un paisano, se ha justificado es un capitán de los enemigos, cuyas insignias mantuvo hasta el día de mi llegada” (Ibídem, p.364), en julio de aquel año Vigil, repetirá una nueva incursión en el territorio del Chaco, pero enfrentó al arribar a Salinas el 28 de abril de 1818, un constante acecho por parte de otra fuerza patriota, que contaba con el apoyo de los indígenas guaranís del cacique Cumbay.

"los paisanos armados de carabinas, escopetas y pistolas, auxiliados por Cumbay con más de 600 indios de flecha, que no veíamos por la espesura del bosque, hasta que aproximándonos al convento avistamos a Rojas con cosa de 400 hombres montados, entre ellos como 200 de fusil, con los nos tiroteamos hasta que llegó la noche" (Ibídem, p.364)

Aquel año de 1818, no sólo el coronel Vigil, ingresará en tareas de pacificación hasta el Chaco, también el brigadier José de Canterac, con una fuerza compuesta por el segundo batallón de Extremadura, la compañía de Cazadores de la Unión Peruana, 60 jinetes del escuadrón de cazadores montados, 40 dragones americanos y una pieza de artillería, saldrá de la villa de Tarija el 14 de julio de 1818, dirigiéndose a la Salinas lugar a donde arribó el 17 de julio, buscando al caudillo Uriondo, sin conseguir capturarlo, pero tomando “algunos prisioneros y ganado” (Ibídem, p.531), su incursión se prolongará por varios días, el 21 de julio 1818 también el coronel Vigil partiendo de Tarija, rumbo al Chaco se unirá en una nueva campaña de pacificación.

“Partió el coronel Vigil con la mitad de la fuerza del brigadier Canterac contra los caudillos Sánchez, Rojas y otros hacia Carapari é Itau y habiendo conseguido alcanzarlos en dichos puntos los derrotó del modo más decidido, causándoles mucha pérdida entre muertos y prisioneros”. (García, 1846, pp.287-288)

José de Canterac, participó en el Chaco destacándose en la dispersión de las partidas guerrilleras al mando de los caudillos Uridondo, Espinoza y Sánchez.

Desarrollo.

Para los patriotas sublevados contra la corona española, los territorios del Chaco se transforman en un lugar donde pueden esconderse, pero al mismo tiempo es el escenario donde se desarrollará una guerra de desgaste contra la ocupación española, en la cual los caudillos patriotas comprenden que sólo serán vencedores sí resisten más en pie.

A principios de diciembre de 1818, el coronel Vigil realiza una nueva expedición desde Tarija hacía el Chaco para pacificar la región de Salinas, Caraparí, Itau y la frontera, en la cual obtiene al final la derrota de los sublevados, pero sostener la pacificación significa un alto costo, en soldados y recursos. Entre noviembre y diciembre de 1818, cuando se desarrollan éstas acciones de “pacificación” interviene también el caudillo Eustaquio Méndez, que para entonces combatía para las armas españolas, razón por la cual Francisco de Uriondo le calificó a Méndez, de “traidor” en un Parte de Guerra dirigido a Güemes fechado el 12 de diciembre de 1818 en Caraparí. 

El traidor Méndez con su tropa venía ocupando la vanguardia y desde el Alto del Tambo se regresó él solo a la Villa, todo el campo venía seduciendo al paisanaje y logró seducirme al capitán Peralta que tuve de avanzada, quie se presentó con toda su gente al enemigo. (Güemes, 1984, pp.316-317)

Ante la constante marcha de las tropas del Rey, las debilitadas fuerzas patriotas de Uriondo, intentan a mediados del mes de noviembre de 1818, que la población civil en la zona de Caraparí, abandone esas peligrosas posiciones, “en todo este tiempo nos ocupamos en retirar las familias, ganados y ponerlos en salvo con dirección a Orán por el camino del Biray” (Ibídem, p.318), dirigiéndoles hacia el sur, con rumbo al territorio controlado por Güemes,

El General Andrés García Camba (García, 1846), sostiene la versión que Vigil luego de someter por las armas a los caudillos Uriondo, Fernandez y Tejada, consigue una breve paz en el Chaco, “logró que aquellos pueblos reconociesen al gobierno legítimo entregándose como donativo voluntario 100 cabezas de ganado vacuno y 80 caballos y mulas” (Ibídem, p.289), además de lograr producto de una exitosa campaña militar el eventual cambio de bando de algunos soldados patriotas y de los pueblos nativos del Chaco, los indígenas de la región sobre todo los pertenecientes a la tribu de los chanes que provenían del sur, hasta noviembre de 1818, habían apoyado la causa de los patriotas. Otro de los éxitos de su incursión el ejército regular español al mando del coronel Vigil, es capturar a Manuel Uriondo, hermano del principal caudillo rebelde de la región, arrebatándoles todas las piezas de artillería y una cantidad considerable de armamento que disponían los patriotas para su defensa.

“Cogiendo a los enemigos 19 fusiles, toda la maestranza de Fernandez y consiguiendo en fin que de los dragones de este caudillo se le pasasen un oficial, dos sargentos y un soldado todos armados y que los indios chirihuanos se declarasen en favor de la causa española, negocio de grande importancia.” (Ibídem, p.289)

A pesar de los intentos de Uriondo, de poner distancia en su retirada, es alcanzado por las columnas del ejército del Rey, produciéndose así el combate, que se desarrolló en el Cerro de El Viray. El combate, inicia desde las 6 de la mañana del 30 de noviembre de 1818, “se sostuvo el fuego de parte a parte por largo rato, hasta que los enemigos con vaquianos que traían lograron desalojarnos con pérdida solamente de un herido” (Güemes, 1984, p.318) cuando una patrulla que llegaba desde Iñiguazu, descubre a los patriotas que intentan emboscarlos abriendo fuego y revelando así su posición.

El enemigo a poco rato marchó de frente y lo esperamos en una trinchera de los desechos del río, con otra emboscada al costado izquierdo. Aquí se trabó un largo tiroteo. Nosotros lo teníamos a tiro de pistola. El enemigo no pudiendo sufrir nuestros fuegos, se arrinconó a un recodo que hacía la barrancha del río. Dos veces hicieron reunión; ya no hacían un tiro. Nos destacaron por dentro del monte a los Cazadores, por donde tenían la primera emboscada que nos vinieron a franquear el costado derecho de la trinchera. Nos retiramos haciendo fuego. Los enemigos cargaron sobre nosotros y en todos los puntos ventajosos los esperábamos con trincheras, y por dentro del monte se les venía tiroteando. Las municiones ya nos escaseaban y al salir a los campos del Biray en el Alto de la Cueva se formó una trinchera. Aquí se hizo el último esfuerzo. Los enemigos aguantaron pocas descargas; de allí se retiraron a marchas redobladas sobre el Fuerte Viejo. La acción duró desde las seis de la mañana hasta las once del día. (Ibídem, pp.318-319)

Como resultado del combate, se contabilizaron cientos de muertes, “cien hombres entre muertos y heridos, según las sepulturas que se han encontrado en el camino” (Ibídem, p.319), posterior a esto Uriondo, solicitó a Güemes más armamento no sólo para continuar con las acciones de armas en contra de las tropas del ejército del Rey en retirada, sino también para poder incursionar contra la población indígena salvaje que hostigaba la zona, Uriondo, esperaba cumplir con ésta tarea en parte apoyado por un contingente de indígenas Chanes que se había sumado a su tropa.

Jefes militares de los dos bandos enfrentados en la batalla de Biray (actual cerro El Viray).

Por la corona española, el jefe militar del contingente de soldados regulares que participan de la batalla de Biray, es Antonio Vigil (José Antonio Vigil Manrique de Lara), coronel del Regimiento de Cazadores, presidente de Charcas Brigadier. nacido en Chota (Actual Perú en 1782) (Mendiburu, 1880, p.427) formaba parte del 1ro de Cazadores (después Dragones Americanos) desde 1822 hasta que murió su comandante durante la batalla de Torata en 1823, posteriormente fue incorporado al “Escuadrón San Carlos” y el “Segundo de Cazadores”, ambas unidades militares estuvieron al mando del coronel graduado D. Antonio Vigil.

Durante la independencia americana se pasó al bando español. Fue paje del virrey José Fernando Abascal. En 1809 tomó parte en la represión de las revoluciones de Chuquisaca y La Paz. Formó parte de la primera plantilla de oficiales del Ejército Real del Perú.

Combatió contra los independentistas peruanos y argentinos en el Alto Perú bajo las órdenes de Pedro Antonio Olañeta hasta el año 1823. El general español Gerónimo Valdés lo nombró presidente interino y comandante general de Charcas (actual Sucre, en Bolivia). Fue el último gobernante «español» de Charcas, hasta el suceso de Junín. Combatió con lealtad en el Ejército realista hasta el 9 de diciembre de 1824, en que ―bajo el mando de José de Canterac― luchó en la batalla de Ayacucho y asistió a la capitulación. Al terminarse el Ejército realista en América, Vigil pasó a prestar servicios en el ejército peruano. Fue uno de los jefes realistas más prestigioso entre propios y enemigos. ​

En 1836, a los 54 años de edad, fue nombrado general de la República del Perú. Participó en la batalla de Socabaya bajo las órdenes de Santa Cruz, donde derrotaron a Salaverry. Se afirma que Vigil fue jefe superior del Estado Nor-Peruano durante la presidencia de Riva Agüero. Más tarde se unió a Echenique para combatir en la batalla de la Palma contra Ramón Castilla. Falleció a los 90 años aproximadamente, de una pulmonía en el año 1872.

Por el bando patriota, lideró el contingente militar durante la batalla de El Viray, Francisco Pérez de Uriondo.

Francisco Pérez de Uriondo (Francisco Solano María Antonio Alberto Pérez de Uriondo y Menéndez), “se debe destacar que Uriondo y Pérez de Uriondo son variables del mismo apellido, que se emplearon indistintamente” (Trigo, 2011, p.28), nació el 14 de noviembre de 1784 en el Santiago de Chile, era hijo de Dr. Joaquín Antonio Pérez de Uriondo y Martiarena y de Inés Menéndez Valdés de Cornellana.

Entre finales del siglo XVIII y comienzos del siguiente, inició su carrera militar en el Regimiento de Infantería de Buenos Aires, al cual se incorporó en calidad de cadete.

Luego de 1815, se puso a las órdenes del caudillo salteño Martín Miguel de Güemes teniendo destacada participación en las provincias de Chichas y Tarija “llegó a Tarija en los últimos meses de 1815 donde alcanzó a ser Teniente Gobernador. Permaneció hasta 1818, tuvo triunfos heroicos, también sufrió reveses” (Ibídem, p.28), en esta última etapa de su carrera militar llegó a ser coronel. Falleció el 7 de febrero de 1822, en Salta.

Consecuencias.

Luego de la batalla de Biray de 30 de noviembre del año de 1818, la situación en el territorio chaqueño, continuará siendo de una guerra de desgaste durante los años que restan hasta la finalización en 1825 del conflicto.

Las provincias del Alto Perú gozan por ahora de una completa tranquilidad. La vanguardia situada en Tupiza conserva la línea de Tarija á la Rinconada y se halla sin enemigos que puedan inspirarme cuidados. (Sepúlveda, 1896, p.290)

Los años siguientes de 1819 y 1820, transcurrirán sin mayores acciones de armas de trascendencia. El 9 de febrero de 1821, el general La Serna informó al Secretario de Estado y del despacho de la Guerra en España, que la situación era estable sin existir una fuerza que represente amenaza de desestabilización en el valle de Tarija, pero conservando para tal efecto una importante dotación militar de “ocho batallones, seis escuadrones y algunas compañías sueltas con componentes número de piezas de artillería y municiones” (García, 1846a, p.177) para combatir a los caudillos que continuaban realizando acciones de combate sobre todo en el Chaco, "aquellas provincias se hallaban tranquilas y sólo había uno que otro caudillo en sus espesuras de ninguna importancia” (Ibídem, p.177), en junio de 1822, las tropas regulares españolas continúan capturando a los caudillos rebeldes, "la división del brigadier Olañeta derrotó los insurrectos de la provincia de Tarija, haciendo varios prisioneros, y entre ellos al cabecilla Sanchez" (García, 1846b, p.19), sin embargo el estado de alerta continuará hasta la finalización del conflicto.  

Bibliografía.

Gaceta de Madrid, Núm. 44. Septiembre y octubre de 1818. Imprenta Real. Madrid, España.
García Camba, Andrés. (1846a) Memorias para la historia de las armas españolas en el Perú. Tomo I. Sociedad Tipográfica de Hortelano y Compañia. Madrid, España.
García Camba, Andrés. (1846b) Memorias para la historia de las armas españolas en el Perú. Tomo II. Establecimiento tipográfico de D. Benito Hortelano. Madrid, España.
Güemes, Luis. (1984) Güemes Documentado. Tomo VIII. Editorial Plus Ultra. Buenos Aires, Argentina.
Imprenta de López. Apuntes para la Historia de la Revolución del Alto-Perú hoy Bolivia, por unos patriotas. Sucre, Bolivia. 1855
Mendiburu, Manuel de. (1880) Diccionario Histórico - Biográfico del Perú, Tomo IV Imprenta de J. Francisco Solis. Lima, Perú.
Palma, Ricardo. (1993) Tradiciones peruanas. Madrid, España.
Semprún, José. (1998) Capitanes y Virreyes: El Esfuerzo Bélico Realista en la Contienda de Emancipación Hispanoamericana. Editor Ministerio de Defensa, Secretaría General Técnica. Madrid, España.
Sepúlveda, José. (1896) Diario de la última campaña del ejército español en el Perú en 1824 que terminó con la batalla de Ayacucho. Imprenta de la viuda de M. Minuesa de los Ríos. Madrid, España.
Trigo O'Connor d'Arlach, Eduardo. (2011) Tarija en la Independencia del Virreinato del Río de La Plata. 2da. Edición. Plural Editores. La Paz, Bolivia.
Valdés, Fernando. (1895) Refutación que hace el Mariscal de Campo Don Jerónimo Valdés del Manifiesto que el Teniente General Don Joaquín de la Pezuela imprimió en 1821 a su regreso del Perú la publica su hijo el Conde de Torata coronel retirado de Artilleria. Tomo II. Imprenta de la viuda de M. Minuesa de los Ríos. Madrid, España.


lunes, 26 de noviembre de 2018

Noviembre 26 Por Jose C. López


Noviembre 26 Por Jose C. López Van 19 veces el 26 de noviembre, pero todavía recuerdo las tres silabas de tu nombre y el tiempo pasa en el acuerdo de no encontrarnos, ni encontrarte; esa noche llovía, hoy llueve igual en alguna parte. Era noviembre todavía con sus promesas de despedida sintiendo la herida atravesando mi corazón, de tus palabras de adiós, llegando hasta mi alma; la eternidad de la calma silenciosa cuando los dos nos besamos con pasión son 19 años intentando ser un escritor, para cumplir esa promesa de coincidir las palabras iniciales de un cuento con el santo y seña para confesarte el nostálgico intento por esperarte hasta encontrarte por los caminos de la lejanía en los destinos de la poesía.


domingo, 25 de noviembre de 2018

Sobre la cuestión de las regalías y el conflicto de su redistribución en el Departamento de Tarija

Sobre la cuestión de las regalías y el conflicto de su redistribución en el Departamento de Tarija
Por José Luis Claros López (*)
La autonomía regional sin recursos, no puede funcionar, en consecuencia, una eventual redistribución de los recursos provenientes de las regalías al interior del departamento de Tarija, en efecto afectaría mortalmente a la Región del Chaco. Lo trágico del asunto, es que pareciera ser que la región Chaqueña, en realidad no consiguió beneficiarse realmente con el boom económico de la era del Gas, los recursos que ingresaron por la renta petrolera al Chaco no cambiaron la realidad económica local, no consiguieron generar una era de industrialización y generación de empleos sostenibles en la región chaqueña.
La Región del Chaco Tarijeño, se volvió más dependiente de la renta petrolera, hasta el punto en el cual la clase política en Yacuiba, Villa Montes y Caraparí, pensó que los recursos “no renovables” podían durar para siempre, planificando un “desarrollo propagandístico” que sólo existía en banners y en las publicidades audio visuales que se difundían en los medios de comunicación.    
Por eso ahora, cuando se plantea seriamente desde otras provincias donde también se producen Hidrocarburos, el modificar mediante una Ley Departamental, la distribución de los recursos (Regalías Departamentales) que provienen de la renta petrolera, entonces recién se intenta hacer algo sea desde la perspectiva técnica o política, pasando por los bloqueos, movilizaciones y otras estrategias, porque las autoridades comprenden que de darse la hipotética situación de la nueva distribución, está afectaría una “conquista” que “permitió un poco de justicia histórica” con el Chaco en lo que se refiere a la distribución del 45% de las regalías, lamentablemente la situación permitió comprender que otros (liderazgos políticos de oposición y oficialismo en las provincias de O´Connor y Arce) se unen por un bien común (conseguir que las regalías sean redistribuidas afectando el 45% de las regalías que se asigna por el momento al Gran Chaco), mientras en el Chaco, durante los últimos dos años (2016-2018), pero sobre todo durante los últimos meses (agosto-octubre) las autoridades locales y regionales, han estado divididas en sus posiciones con respecto a todo, desde como pensar un proyecto de región en lo referente a la planificación de  un desarrollo integrador hasta llegar incluso a no poder definir rápidamente una estrategia para defender las regalías que llegan hasta el Gran Chaco.
Para comprender la cuestión de las regalías y el conflicto de su redistribución en el Departamento de Tarija, es necesario conocer los siguientes aspectos:
Durante la etapa republicana de Bolivia, se promulgaron una serie de leyes referidas al tema de las regalías y también al caso específico de la asignación de recursos provenientes de las regalías para el Chaco.
En 1938 se aprobó mediante una Ley, asignar Regalías equivalentes al 11% para cada departamento productor (Ley de 15 de julio de 1938), está Ley reconoce que los departamentos que producen hidrocarburos (incluida Tarija), deben beneficiarse “con el once por ciento de la producción bruta de petróleo, como renta a favor de los tesoros de las circunscripciones productoras de dicho hidrocarburo”. Ese monto debía ser entregado al tesoro departamental.
La Ley de Hidrocarburos (Ley Nro. 3058) aprobada varios años antes que la nueva Constitución Política del Estado (CPE), estableció en lo referente a las regalías departamentales que corresponde a YPFB entregar esos recursos de las regalías departamentales a las cuentas del Tesoro Departamental. “Una Regalía Departamental, equivalente al once por ciento (11%) de la Producción Departamental Fiscalizada de Hidrocarburos, en beneficio del Departamento donde se origina la producción”. (Ley 3058, artículo 52, numeral 1) Por otro lado, desde 2007 (año de promulgación de la Ley Nro. 3058) hasta 2018, según datos del Ministerio de Hidrocarburos, se han emitido 102 leyes, 194 decretos, 176 resoluciones normativas y reglamentos relacionadas con el sector y que podrían ser las bases de una futura nueva Ley de Hidrocarburos.
Pero antes de aprobarse la Ley de Hidrocarburos (2007) se aprobó la Ley Nro. 3038 (29.04.2005), está Ley establece que se asignará de forma permanente y continua el 45% del monto total recibido por concepto del 11% de regalías petroleras. Entiéndase aquí que se habla de asignar mediante una ley nacional recursos de las regalías departamentales, porque no existía en aquel momento la asignación de competencias que posteriormente sería establecida por la Ley Marco de Autonomías y Descentralización (LMAD), en otras, palabras más simples “antes” en “el modelo de la Bolivia Republicana” se aprobó asignar recursos para el Chaco provenientes de las regalías departamentales. Se determina que ese monto es el equivalente al 45% (la explicación de la razón del monto porcentual pasa por una explicación histórica que se remonta hasta el siglo XX), pero no será hasta el Decreto Supremo Nº 29042, 28 de febrero de 2007, que se pueda reglamentar (es decir hacer efectivo y real) el asignar esos recursos en beneficio del Gran Chaco.
En el marco de la vigencia de la nueva CPE, se aprobó el Decreto Supremo Nº 331, 15 de octubre de 2009 estableciendo el mecanismo de asignación directa a favor de la Provincia Gran Chaco, del cuarenta y cinco por ciento (45%) del total de las Regalías Departamentales por Hidrocarburos que percibía en aquel momento la Prefectura del Departamento de Tarija, ese monto estaba establecido en el Artículo 5 de la Ley Nº 3038, de 29 de abril de 2005.
Pero luego, con la aprobación de la LMAD, las Prefecturas desaparecen, se crean las gobernaciones, se asignan competencias para cada nivel del estado sea el Central o el Departamental.
La CPE, no determina la existencia de “regalías” regionales, sí departamentales. Son competencias exclusivas de los gobiernos departamentales autónomos, en su jurisdicción (Artículo 300, Parágrafo I, numeral 36) Administración de sus recursos por regalías en el marco del presupuesto general de la nación, los que serán transferidos automáticamente al Tesoro Departamental. En esa lógica, departamentos como Santa Cruz, Ley Departamental Nº 13, 22 de diciembre de 2009 establece un porcentaje del 50% (el Chaco en Tarija recibe el 45%) a las provincias productoras donde se originen las Regalías Departamentales.
Actualmente, la cuestión tal como el mismo Servicio Estatal de Autonomías (SEA) reconoció (mediante un oficio SEA-DE/DDLC-E-N°161/2018 de 29 de mayo de 2018), no puede el Gobierno Departamental (representado por el Gobernador) modificar los recursos asignados a la Región del Chaco Tarijeño, pero esa función le corresponde a la instancia que puede modificar el Estatuto Departamental, por iniciativa de la Asamblea Legislativa, mediante ley departamental de reforma estatutaria aprobada por dos tercios del total de sus miembros. En consecuencia, tal como señaló la Asamblea Legislativa Nacional, corresponde a la Asamblea Legislativa Departamental de Tarija, determinar el cómo se asignen y distribuyen al interior del departamento los recursos de las Regalías que provienen de los hidrocarburos.
(*) El autor José Luis Claros López, es Director de la Fundación Nemboati, Comunicador Social y Escritor.


miércoles, 5 de septiembre de 2018

Cuento de amor Por Jose C. López

Cuento de amor
Por Jose C. López

Que feliz coincidencia
encontrarnos en mis sueños,
así sólo sea por la ocurrencia
de la ilusión de los ensueños

de un cuento de amor


martes, 4 de septiembre de 2018

Cuento: El mago y su sombrero

El mago y su sombrero
Por Jose C. López

Un mago con un sombrero enorme, caminaba en medio de la oscuridad de un bosque buscando el camino a un lugar donde sabe que existe la magia.
Al llegar a ese lugar, después de transformar un dragón en un caballo volador y de vencer al guardián descubre que la magia ya no existe porque la hechicera se aburrió de tanto esperar un Príncipe Azul que venciera tanto al dragón como al guardián y se durmió.
Entonces el Mago comenzó a sacar muchas cosas de su sombrero, hasta que encontró una armónica y al tocarla primero se despertaron las flores, después los pájaros y por último la hechicera abrió sus ojos; pero al ver al mago sin armadura se quedó triste.
Él dice que llegó hasta este sitio, buscando vivir en un lugar donde la magia exista y la encontró dormida; pero como la Hechicera había despertado la magia en ese lugar de nuevo existía y el mago saco de su sombrero una flor y un hacedor de burbujas y mientras la hechicera toma con sus manos la flor que le ofrece el mago, se dibuja una sonrisa en su rostro, porque comienza a ver un montón de burbujas en forma de corazón.
Entonces se cierra el telón. Ella sigue mirando las burbujas que flotan en el aire, al otro lado el silencio del entretiempo, los utileros rápidamente van retirando el decorado. El mimo, está en silencio contemplando tras bastidores la escena, en su mano la carta de amor que había escrito para ella que solamente tenía ojos para las burbujas que flotaban en el aire.
Él dice que se arrepiente por lastimar su corazón, que sólo se trataba de un desliz y ella que quiere ser feliz no duda de sus palabras. Mientras el telón se abre, la historia continua él ya fue perdonado. El mimo comprende por el momento esa mujer de ojos marrones es inalcanzable.
La escena transcurre, al final los aplausos, al final ella y él se van de la mano.
Pasarán once primaveras, el mimo tiene ahora la edad de Cristo crucificado, hace tiempo que ya no sube a un escenario, al caminar por la calle rumbo a su trabajo antes de las ocho, se queda mirando un afiche pegado a una pared que anuncia los lentes de contactos ofrecidos por una óptica, luego sigue su camino.
Al medio día, fue al mismo restaurante donde almorzaba desde hacía tres años, era miércoles el menú sin variadas opciones ya lo sabía de memoria, servirían carne con pimentón y puré de papas acompañado de arroz, dejaría el arroz a un lado porque prefería el sabor de los trozos de carne acompañados del puré, la sopa sería de trigo el postre sería una fruta como era primer semana del mes, adivinaba que sería un durazno. Pero nunca hubiera imaginado que, de todos los lugares en el universo donde se podía comer puré de papas con carne picada revuelta con pimentón, ella escogería en ese medio día de septiembre justamente al restaurante ubicado a dos cuadras exactas al norte del reloj de la iglesia de Santa Rosa.
Ambos se reconocieron, apenas se quitó el sombrero alón que lo protegía del sol, que iluminaba inclemente la empedrada estrecha calle, pero detalles más o detalles menos, en realidad ella lo reconoció antes. Y compartieron la mesa, primero una jarra de limonada luego el almuerzo.
¿Por qué volviste a Yotala? Ella sonríe y repite con sentimiento aquel verso, "…cuando llegue Santa Rosa, cantaremos, bailaremos…", ambos tarareaban esa canción de Rolando Lima cuando eran jóvenes, sobre todo cuando se acercaba los días de septiembre. Vas a creer que tal vez sea cuento, pero ya te había visto antes de llegar a este momento. ¿Nos encontramos en sueños? Pregunta ella con coqueta curiosidad, mirándole con sus ojos marrones. En realidad, fue hoy temprano por la mañana, es que hay un anunció que tiene varios años con tu foto anunciando unos lentes de contacto de colores, pero la verdad el color de tus ojos es mejor al natural.
Esa fotografía la tomaron un martes, cinco años antes. Pero ella no lo recordaba. ¿Qué horrible no? ¿Qué cosa? La comida. ¿La comida? Sí la comida, es un sabor tan provinciano afirmó ella, mientras escarbaba los pedazos de carne separándolos de los restos de pimentón. Luego comentó bien bajito la cocinera seguramente debe ser de las tontas, de las que sólo se aprendió unas cuantas recetas por la televisión, que ahora va rotando cada semana.
Él sonrió y dijo que le gustaba, mientras comía con deleite su plato, devorando hasta el arroz. Ella dejo el plato sin tocar, igual que la sopa, pero luego sí se comió el postre.
Que mal gusto para decorar las paredes, las caretas me recuerdan cuando el tiempo del teatro, pero con esos colores chocantes, son de mal gusto repitió. Siguió un monologo interminable, sobre las cosas malas de los pueblos, por ejemplo, la cobertura del teléfono afirmó, terminando de comer el durazno cambio de tema.
¿Comprará el durazno en el mercado?, ¿No creo?, ¿Cómo sabes?; ¿No te acuerdas?, ¿Qué cosa?
Hay un árbol de durazno en el patio, de ahí vienen, lo sé porque aquí es la casa donde nací. Siguió luego un silencio incómodo. Mientras él bebía un vaso de limonada, entonces la mujer de los ojos marrones dijo algo de atender una llamada, salió a la calle fingiendo contestar, pero ya no regresó, hasta se fue sin pagar la cuenta. Y al abrir la puerta, un repentino soplo de viento hizo volar su sombrero bien lejos, hasta llegar al mostrador.
¿Quién era?, ¿Ella?, ¿Una compañera del teatro?; ¿Cómo lo adivinaste?
Por lo bonita y elegante, respondió. Luego agregó, además vos invitaste su almuerzo, eso solamente haces con tus amigos de aquellos tiempos, por eso preferí no molestar mientras almorzaban.
Mañana se cumplen los tres años que nos casamos. Dijo él como cambiando de tema. Sí así es y le dio un beso en la boca, alejándose inmediatamente pero antes sacó de su delantal un durazno y se lo aventó con picardía. Él lo agarro en el aire y repitiendo unos movimientos de sus tiempos de mimo le agradeció por el beso. En las paredes colgaban viejas fotografías familiares en blanco y negro, rodeadas por caretas de teatro fabricadas en yeso y pintadas de vivos colores unas simulando tristezas y otras sonriendo alegremente.

Al deleitarse con el dulce sabor del durazno, comprendió que no necesitaba tener un sombrero y ser mago. Tampoco necesitaba viajar en el tiempo, había descubierto la felicidad en los labios del amor de su vida.


domingo, 26 de agosto de 2018

La nueva oportunidad para los yacuibeños de construir desde abajo nuestra Carta Orgánica

La Columna de Jose (*)
La nueva oportunidad para los yacuibeños de construir desde abajo nuestra Carta Orgánica
Lo que mal empieza, mal acaba. Pero para Yacuiba, comprender está lección a costado en tiempos de crisis más de 2 millones de bolivianos, ese fue la cantidad económica dispuesta para la realización de un Referéndum para la Carta Orgánica, por parte del Concejo Municipal, sin embargo la etapa de socialización no consiguió que los ciudadanos decidan votar a favor de la Carta Orgánica que fue preparada durante los años 2010 a 2014, al final del cuento, Yacuiba decidió mayoritariamente por rechazar el proyecto, existen diversos factores para explicar la razón por la cual el domingo 26 de agosto los yacuibeños rechazaron en las urnas la Carta Orgánica, pero no es momento de buscar culpables.
Con este resultado se genera la oportunidad de poder construir desde abajo una Carta Orgánica que sí refleje los sentimientos y deseos de un mejor futuro de los ciudadanos de Yacuiba, por eso es importante que ahora las autoridades del Concejo Municipal, decidan hacer bien las cosas. Se debería constituir inmediatamente una especie de Asamblea Popular donde todos los sectores, organizaciones, comunidades, instituciones y vecinos puedan aportar a la construcción participativa de una Carta Orgánica que garantice un cambio de modelo.
No se debe olvidar, Marx sostiene que la sociedad no es de piedra y que puede cambiar por estar en constante transformación (El Capital), por eso es importante ahora que los de abajo propongamos un modelo distinto, acabar con esa tendencia de despilfarrar en cualquier cosa, los pocos recursos que dispone Yacuiba, se debe generar espacios para planificar entre todos, una planificación participativa para la elaboración de los planes, programas, proyectos de las políticas públicas en beneficio de los vecinos, además hay que determinar un cambio de paradigmas que pueda establecer un descentralización administrativa para los distritos de Yacuiba, la elección de los concejales en distritos y la transparencia en la utilización de los recursos públicos. Todo esto sí es posible, sí los ciudadanos deciden liderar el nuevo proceso de construcción participativa de la Carta Orgánica, para eso el Concejo Municipal, debe comprender que no puede cometer los mismos errores del pasado, tampoco puede ni debemos permitir que por cualquier pretexto se intente archivar en el olvido la elaboración de la Carta Orgánica, deben solucionar el tema límites con Villa Montes, pero también desde el día 27 de agosto de 2018, iniciar la construcción participativa de la nueva Carta Orgánica de Yacuiba, esta oportunidad no debe ser desperdiciada, hagámoslo bien.   

(*) El autor, José Luis Claros López es Director de la Fundación Nemboati, Comunicador Social y Escritor. 

miércoles, 22 de agosto de 2018

La Columna de Jose CADA YACUIBEÑO PODRÍA COMPRAR PAN PARA UNA SEMANA CON LO QUE CUESTA EL REFERÉNDUM DE LA CARTA ORGÁNICA

La Columna de Jose (*)
CADA YACUIBEÑO PODRÍA COMPRAR PAN PARA UNA SEMANA CON LO QUE CUESTA EL REFERÉNDUM DE LA CARTA ORGÁNICA

La Ley Autónoma Municipal Nro. 06/2018, del Concejo Municipal de Yacuiba, estableció en más de un millón de bolivianos, exactamente Bs 1.332.180 el presupuesto para la organización y ejecución del proceso de Referendo Aprobatorio de la Carta Orgánica Municipal de Yacuiba.
Cuando hacemos el ejercicio matemático de dividir esa millonaria cifra, entre la población yacuibeña de 92.245 habitantes (Cifra según el Decreto Supremo Nº 2078 de 13 de agosto de 2014), tenemos por resultado la cantidad de Bs 14 (Catorce bolivianos), por cada yacuibeño, con esa cantidad de dinero de catorce bolivianos, un ciudadano yacuibeño, puede comprar pan, que puede alcanzar para toda una semana. Pero en Yacuiba, hay familias que no tienen ni para comprar pan, hay hogares en los cuales las familias yacuibeñas se alimentan con menos de diez bolivianos al día. Por ejemplo, de acuerdo con una investigación realizada por la Fundación Nemboati, 4 de cada 10 habitantes del barrio San José de Pocitos Centro, ubicado en el Distrito 1 del municipio, invierte por día en su alimentación Bs 15, (El estudio fue realizado durante marzo de 2018) en una situación de recesión económica en la cual, se necesitan recursos para invertir en salud y educación, en seguridad ciudadana, en servicios básicos, en mantenimiento de caminos y en tantas otras cosas, los yacuibeños decidieron invertir en un acto electoral, eso podría catalogarse como un sacrificio.
Los sacrificios son necesarios, cuando son por buenas causas. Un ciudadano, puede sacrificar el pan para toda una semana, siempre y cuando en democracia el resultado sea respetado, pero también, que aquel instrumento normativo que va regular nuestro futuro, hubiera sido construido por el pueblo y para el pueblo. Lamentablemente, la Carta Orgánica de Yacuiba no cumple con esa condición, no fue construida desde abajo, pero por sobre todo en su contenido no propone cambiar el modelo, Yacuiba tiene problemas y sufre una crisis, por culpa del modelo, del sistema político y administrativo del Gobierno Municipal, la pobreza de los yacuibeños, es causada por un modelo carente de descentralización hacía los distritos, sin espacios de participación ciudadana y de control social sobre los presupuestos de las políticas públicas que deberían beneficiar a todos los vecinos.
Por eso ahora votar “No”, es algo positivo, el domingo 26 de agosto, en Yacuiba tenemos la oportunidad los de abajo, el pueblo, con el voto, de tomar una decisión que nos permita tener la oportunidad de construir un proyecto nuevo de Carta Orgánica que sí sea lo que Yacuiba necesita, pero esta vez hagámoslo bien. 
* El autor, José Luis Claros López es Director de la Fundación Nemboati, Comunicador Social y Escritor. 

sábado, 4 de agosto de 2018

Recuerdos

Primeras horas de la mañana... Primeras horas de la Noche y medio día siguiente. Lugar: Plaza de Los Libertadores, Zona Barrio San Francisco. Agosto, año de 2014 
Autor Fotografías: José Luis Claros López

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