Por Jose Claros López (*)
Introducción.
El “pueblo de Tartagal”, ¿fue un “pueblo”
fundado por bolivianos en el siglo XIX ó es fundado en 1924 por Argentinos?, éstas
son preguntas, que sólo se pueden responder al analizar una serie de antecedentes
históricos. Es cierto que para hablar de fundación, se necesita de ciertos
elementos formales, empezando por el acta ó el instrumento normativo que se
considerará fundacional.
La versión oficial, sostiene la
fundación del pueblo de Tartagal en el año de 1924, refrendada por Decreto Nº
1895 de 25 de septiembre de 1924 promulgada por el Gobernador de la Provincia
de Salta. Pero, éste Decreto, en realidad crea en el "pueblo" de
Tartagal una Comisión Municipal. Y es que, ya en el citado Decreto, se indica
la existencia de una solicitud de los "vecinos del pueblo" y en su
primer considerando señala lo siguiente: "la mencionada localidad ha
tomado un gran impulso con motivo de la influencia de la línea férrea a
Yacuiba, lo que determina la necesidad de crear en ella aquel organismo de
gobierno" (Salta, 1924) y además "tiene el centro urbano de Tartagal
la renta exigida", es decir que antes de la emisión del citado Decreto ya
existían "vecinos" ósea habitantes asentados y una
"localidad" ósea un asentamiento humano.
Pero, ¿ya existía un “pueblo” llamado
Tartagal antes de 1924? La respuesta para esta pregunta, la encontraremos en la
evidencia histórica.
1.
Inicia el siglo XIX, la Reducción de Río Seco.
Los franciscanos Corrado y Comajuncosa,
detallan que el lugar donde se instaló la Reducción del río Seco, “está tras la
cordillera de Caiza, al principio de los Llanos de Manso, retirado seis leguas
de la serranía al E., á diez leguas del río Bermejo y a diez y seis leguas del
pueblo bárbaro de Itiyuro de indios chaneses” (Corrado/Comajuncosa, 1990, p.180),
ésta Reducción creada con la misión de la evangelización de los pueblos
indígenas de la zona, tendrá una efímera duración. La antigua Reducción de Río
Seco, construida muy cerca del emplazamiento del que será en el futuro el pueblo
de Tartagal, es abandonada en septiembre de 1806 por los pobres resultados en
la evangelización de los nativos.
2.
Los límites del departamento de Tarija en 1834 y el fuerte
de Acambuco.
En 1831, es creado el Departamento de
Tarija, que hasta entonces era una provincia, años después de acuerdo con un Oficio
remitido a las autoridades nacionales en 1834, por Francisco Burdett O’Connor,
tendría los siguientes límites: “la provincia de Tarija tiene por el norte la
de Cinti, por el sud unos linderos indeterminados que lo dividen de las
provincias de Jujuy y Orán; por el poniente las de Chichas y Jujuy; y por el
naciente las naciones bárbaras del Chaco hasta el rio Parana que divide estas
del Imperio de Brasil” (Langer/Bass Werner, 1988, p.1), O’Connor indica que se
trata de una “provincia”, por la siguiente razón, sí bien la Ley de 24 de
septiembre de 1831, creaba por su primer artículo; el departamento de Tarija,
también preveía en su “Artículo 3°.- El artículo 1° no tendrá efecto,
hasta que las Cámaras con vista de los datos que se exijen por el 2° arreglen
las rentas, provincias y todo lo conveniente al departamento.” (Bolivia, 1831)
en realidad a Tarija, es la Constitución de 1839 que la reconoce como un
Departamento.
A finales de la década del treinta del
siglo XIX, se produce un conflicto bélico entre Bolivia y Argentina, un
contingente militar ingresó en 1838 a territorio tarijeño por el camino de la extinta
misión de Río Seco (cerca del actual Tartagal), después cruzando el Itiyuro al
vencer previamente a una pequeña guarnición que protegía un fuerte ó
fortificación precaria construida en orillas de la laguna de Acambuco (Norte
del Departamento San Martín, Argentina); en todos estos parajes ya existía
también los llamados pueblos barbaros.
“llegó inesperadamente a las
orillas de la laguna de Acambuco (..) posición por ser la más alejada de las
defensas bolivianas que protegían la frontera tarijeña, contaba con una
guarnición muy débil (…) los argentinos se habían desplazado por una ruta poco
transitadas que cruzaba los caminos despoblados del Río Seco y pasaba por las
tolderías de las llamadas tribus de indios barbaros del Chaco.” (Carrillo,
2025, p.89)
Es decir, en la década del 30 del siglo
XIX, ya existía presencia boliviana en la región al sur del río Itiyuro, en la
laguna de Acambuco.
3.
La década del 40 del siglo XIX, momento fundacional de Tartagal.
Para comprender, el momento de la
fundación del pueblo de Tartagal, debemos recordar la contribución realizada
por Manuel Rodríguez Magariños a la sazón Prefecto y Comandante General del
Departamento de Tarija, a la exploración del Chaco.
La Orden General de 13 de junio de 1842,
dispone en su art. 10, la organización de colonias militares en el país, una de
las cuales deberá ser emplazada en el departamento de Tarija.
“organizar á la vez cuatro
colonias militares, una en Tarija, otra en la frontera de Cochabamba, otra en
la de la Paz en Songo, y la restante en Mojos: los Jefes y oficiales que
voluntariamente quisiesen ir á establecerlas con arreglo al decreto de la
materia, se presentarán al E. M. G. para que atendidos sus deseos, se pueda
llevar adelante la empresa que el Gobierno está en el ánimo de fomentar y
sostener á toda costa.” (Bolivia, 1857, p.308)
La Orden General de 13 de junio de 1842
(Bolivia, 1857, p.308), instruye la fundación de una Colonia Militar en la
frontera de Tarija, ésta colonia, será la que fundará el General Manuel
Rodríguez Magariños; en Caiza. La Ley de 2 de junio de 1843 (Bolivia, 1858, p.129),
autoriza la navegación del Pilcomayo y la división del departamento de Tarija
en provincias y cantones. División que será efectiva por Decreto de 6 de julio
de 1843 (Ídem, 218) que indica que la provincia de Salinas continuará dividida
en los cantones establecidos por la Ley de 10 de noviembre de 1832[1] y
además señala que toda causa judicial en ésta provincia será resuelta
únicamente por el Juez de Letras de la capital; hay que recordar que para marzo
de 1844, Manuel Rodríguez Magariños, recomienda la construcción de fuertes en
el Chaco a “distancias proporcionadas” y que sean de fácil construcción. (…)
Estos fuertes son de pronta y fácil construcción pues solo deben reducirse a un
foso con puente levadizo y estacadas en el cuadrado interior para defensa de
las habitaciones." (Rodríguez, 1844, p.20)
El 23 de enero de 1843, el Prefecto de
Tarija[2], planteó
al Ministro de Guerra de Bolivia, la necesidad de crear “Fuertes” que protejan
las fronteras de la provincia de Salinas de las incursiones de los indígenas.
“Con el fin de asegurar la
vida y los intereses de los pobladores de la provincia de Salinas de las
incursiones de los indios barbaro que tantos y constantes males han causado, he
determinado pasadas las aguas establecer cuatro fuertes que afiensen completamente
la seguridad de la mencionada provincia en los puntos siguientes.- El1º en
Caiza donde se ha de establecer la colonia militar, el 2º en Caruruti, el 3º en
Itaguatia y el último en Suaruro” ((Langer/Bass Werner, 1988, p.209)
Meses después, en junio de 1843, Rodríguez
Magariños en cumplimento a la Orden General de 13 de junio de 1842, realiza la
fundación de la colonia militar en el valle de Caiza denominada como “Villa
Rodrigo” (en éste lugar una pequeña iglesia es bendecida el 1º de noviembre de
1844), además en éste mes de junio de 1843, se construyen otros cuatro (4)
fuertes más al sur entre los que figura el de Tartagal; éste será el fuerte por
el que pasará Ondarza en 1846 cuando recorre los territorios fronterizos con la
Confederación Argentina, hasta encontrando todavía en pie parte de las ruinas
de la Reducción de Río Seco, señalándola en su mapa.
“En 1843, el prefecto de
Tarija, Manuel Rodríguez Magariños, funda la colonia militar de Villa Rodrigo
en Caiza. Al núcleo de colonos y militares se suman pronto misiones religiosas
a cargo del Colegio Franciscano de Tarija. Aguairenda se funda en 1851 al sur
del Pilcomayo y, en 1854, es el turno de Tarairi, a las puertas de Machareti” (Combès/Oliva,
2024c, p.15)
La fundación, de los otros cuatro
fuertes, de acuerdo con el diario de la expedición al Chaco que realiza el
Prefecto Rodriguez Magariños, sucedió entre los meses de junio y agosto.
(…) llego el mes de junio 1843 en que
además de la necesidad de dar principio al corte de maderas, tenia a mi cargo
la fundación de una Colonia Militar la construcción de 4 fuertes en la línea
avanzada de nuestras fronteras y otras obras que se han concluido con el mejor
y más feliz resultado en sólo 3 meses de tiempo..." (Rodríguez, 1844, p.3)
Así, “Magariños logra fundar en Caiza,
al sur del río, la ciudad-fortín de Villa Rodrigo, marcando así el inicio de
una colonización duradera por parte de los criollos en tierras hasta entonces solamente
indígena” (Combès/Oliva, 2024b, p.13), unos años después, por el Decreto de 25
de mayo de 1846, entre otros pueblos de frontera, los ciudadanos que poblaron
Caiza, quedan exentos durante diez (10) años del pago de impuestos y de
reclutamiento en el ejército permanente, privilegio extensivo para los que
asistan a habitar las márgenes de los ríos Bermejo y Pilcomayo. La disposición
es aclarada el 5 de octubre de 1846, (Bolivia, 1848, 109) que ratifica que los
habitantes de Caiza (Ibidem, pp.213-214) están exentos de lo indicado. Desde
1843, será Caiza, el lugar desde donde partirán expediciones para poblar la
zona “Caiza, fundada en 1843, se erige como punta de lanza de la conquista del
Chaco” (Combès, 2025, p.9), jerarquizándose años después al nivel de centro
administrativo, político y militar. La construcción, de éstos fortines será financiada
en parte por Francisco Burdett O’Connor (Langer/Bass Werner, 1988, p.257) que cede
una parte de sus sueldos devengados para construcción en el Chaco de fortines.
(…) en 1843, el prefecto de
Tarija, Manuel Rodríguez Magariños, funda un fuerte en Chimeo y la colonia
militar de Caiza o Villa Rodrigo al sur del Pilcomayo. El presidente firma
decretos para alentar “la colonización de la frontera oriental ó de la frontera
a secas, como se decía, es decir la región más allá de Caraparí entre los ríos
Pilcomayo y Bermejo” (Combès, 2025, p.30)
Además, la Orden General de 1º de
octubre de 1846, reglamenta la Ley de 21 de septiembre de 1846, sobre los
premios que recibirán soldados, cabos y sargentos cumplidos, ésta ley que
tendría vigencia a partir de 1847, indicaba en su art. 12 "Queda abolido
el premio de topos de tierras, por haberse sustituido éste con el pecuniario
que la anterior ley les señala á los cumplidos del Ejército" (Ibidem, p.207)
13. Dicha ley no tiene efecto retroactivo: por consiguiente, los que antes de
la publicación de ella hubiesen obtenido cédulas de topos ó fanegadas de
tierras baldías, aun cuando no estuviesen en posesión de ellas, no tienen
derecho á reclamar ni dirijir solicitudes para que se les considere comprendios
en los premios señalados nuevamente.” (Ídem)
Para 1849, las tierras baldías, que
rodean Caiza, Aguairenda y otros parajes al sur, ya fueron repartidas entre los
primeros colonos que llegaron con el Prefecto Rodríguez Magariños y aunque realiza
tratados con los chanes del Itiyuro para respetar sus tierras, una vez se retire
de la zona; éstos no serán respetados.
“En Aguairenda y sus
alrededores, ya casi no existen tierras baldías: todas están ocupadas por
colonos criollos, que se adueñaron de ellas y se las hicieron adjudicar a
partir de la fundación de Caiza en 1843, sin que les importe demasiado el trato
hecho por Magariños con Sosa u otros capitanes chiriguanos”. (Combès/Oliva,
2024a, p.27)
La situación, en las décadas
posteriores, generará conflictos por la posesión de los terrenos baldíos sobrantes,
sobre todo los pocos todavía existentes más al sur del río Itiyuro.
4.
Aparece Tartagal en el Segundo Mapa Oficial de Bolivia de
1859, registrado como un fuerte.
Ubicada al sur del cantón de Caiza, existe
su registro ya en el mapa de Ondarza, el Teniente Coronel Juan Ondarza, el Comandante
Juan Mariano Mujia y el Mayor Lucio Camacho, recorrieron en el año de 1846; ésta
zona del Chaco. De acuerdo con el mapa, Ondarza pasó por el fuerte boliviano de
Tartagal antes de ser capturado, junto con sus compañeros más al sur y ser
trasladados a Orán (Argentina) de aquel lugar escaparán retornando en octubre
de 1846 al territorio de Bolivia.
“Cuando visitaban la
frontera tarijeña con la Argentina, fueron detenidos en el río Orán por
gendarmes de ese país y cuando iban a ser conducidos a Buenos Aires para su
juzgamiento y posible fusilamiento, pena a la que era afecto el tirano Rosas,
se evadieron retornando a la patria.” (Baptista, 1995, p.195)
Por entonces, Tartagal es parte del
cantón Caiza. Construido como un fuerte, que protege a las estancias existentes
en la zona.
El Gobierno de la República de Bolivia,
mediante Ley de 14 de junio de 1861 dispone que se crearán cuatro fortines en
el Chaco, éstos cuatro fortines serán elevados al rango de Cantones. “Artículo
3°.- Concluidos los fortines se erijirán en los mismos puntos otros tantos
cantones, aplicándose los fondos de que se ha hablado a la construccion de
Iglesias, cárceles, escuelas y otra obras públicas, de igual modo que a la
dotacion de párrocos conversores y maestros de primeras letras que se nombren
con los demas funcionarios respectivos, conforme a las leyes.”, con esta
disposición el territorio de Yacuiba hasta ese momento en propiedad del Coronel
Cornelio Rios, se convierte en un pueblo elevado a la jerarquía de cantón
(Torrico, 1909, p.160-161). Además, con ésta Ley de 14 de junio de 1861, se autoriza
distribuir en cada uno de éstos nuevos cantones tierras a los habitantes que
decidan poblarla: “Artículo 7°.- Todos los nuevos pobladores de la comprension
de los cantones que se erijan, segun esta ley, tendrán derecho a la asignacion
graciosa de una legua cuadrada”. Autoriza también, que veinticinco soldados de
tropa, protegerán el fuerte de Yacuiba y la construcción de las obras públicas
de una Parroquia y otras que serán edificadas en el cantón.
5.
La conquista de los indígenas del Chaco.
En 1845, aprovechando la presencia en la
capital del departamento de Tarija, del General Ballivián por entonces
presidente de Bolivia, indígenas del Chaco, viajarán a su encuentro para
solicitar el respeto a los tratados firmados por el ex prefecto Rodríguez
Magariños.
Ya en 1845, los indígenas de
Aguairenda han ido a Tarija a quejarse de los criollos que les despojan de sus
tierras, y el propio presidente José Ballivián, entonces de paso en la ciudad,
ha ratificado sus títulos: pero en vano. En 1844, la prefectura de Tarija ha
adjudicado parte de Cuarusuti a Ricardo Torres, de Caiza; otra parte, con más
un porción de las tierras de Aguairenda, ha sido dada a Mariano Moreno; una
tercera parte está en litigio: en 1843, un tal Cecilio Estrada se ha hecho
adjudicar tierras en Caipitandi o en Caipipendi; en 1844, las vende a José
Manuel Sánchez, pero con el nombre de Cuarusuti. Sánchez a su vez las vende a
Mariano Echazú, que cree ser dueño de Cuarusuti cuando se trata en realidad de
otro terreno (…) Otros propietarios, como Francisco Soruco, también tienen
terrenos en Aguairenda y los alrededores. De esta manera, los indígenas
(Taparindo, Yanera y Barita) junto con el P. Gianelli contratan los servicios
de Francisco Paula Araoz para solucionar los problemas de los terrenos de la
misión. Los títulos otorgados por Magariños se extravían en la prefectura
tarijeña, y se debe recurrir a testigos de la época para confirmar los derechos
de los indígenas.” (Combès/Oliva, 2024a, pp.27-28)
Es a partir de la mitad de la década del
40 y sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XIX, “la época que marca
el inicio de la conquista del chaco boliviano y de los indígenas de esta
región” (Combès, 2025, p.7), contribuirán a ésta conquista, también los
religiosos franciscanos.
“en 1853, cuando solamente
existen las tres misiones de Itau, Chimeo y Aguairenda, Fray Zeferino Muzzani
escribe al prefecto de Tarija que muchos de los neófitos se van, “saliendo unos
a vivir en los diferentes puestos de los cristianos y en otros pueblos todavía
bárbaros, otros pasando a Orán y a otros parajes de la Confederación
Argentina”. (Ibidem, p.219)
Para el 9 de septiembre de 1854, los
tarijeños, Pedro Regaledo Barroso y Juan de Dios Trigo, son propietarios de
Estancias en el Itiyuro.
En algunos, casos como sucederá en 1869,
con los indígenas que habitan al sur del río Itiyuro, éstos piden la presencia
de los franciscanos, al creer que con la presencia de los religiosos se garantizaría
una cierta protección ante los avasallamientos que sufren por los
colonizadores.
(…) el mismo año de 1869, el
jefe de los chanés de Itiyuru (hoy en el norte argentino) hace un pedido
similar y por las mismas razones: “Por los años de 1869 fue visto pisar por
primera vez los umbrales de la casa de los padres de Aguairenda; y era para
convidarlos a establecerse en medio de sus pueblos, para darles aquella
protección que él sentía ya incapaz de prestarles” (Ibidem, p.151)
Los territorios al sur del río Itiyuro,
serán entonces ocupados por colonos provenientes de Tarija, que construirán
haciendas y estancias dedicándose a la ganadería y agricultura. Los indígenas
Chanes, poco pudieron hacer para que se respeten los tratados que le concedían
la posesión de sus tierras.
6.
Del Distrito Territorial del Gran Chaco a Tartagal como un
cantón y luego vice-cantón de la Provincia del Gran Chaco.
En el Gobierno del presidente Agustín
Morales, por Decreto Supremo de 31 de marzo de 1871, crea en la Provincia de Salinas
del departamento de Tarija, el Distrito Territorial del Gran Chaco con capital
Caiza; estableciendo que un posterior Decreto Especial fijaría sus límites.
Meses después, en un Informe del
Presidente Municipal de Tarija M.A. Serrano dirigido al Prefecto sobre límites,
aduana, derechos aduaneros y organización de la frontera. Tarija de 28 de febrero
de 1872, establece que los limites del departamento al sur son: “por el Sud,
los terrenos valdios ocupados por los matacos i otras tribus salvajes. Este
vasto territorio es una zona comprendida entre el río Paraguai i el Bermejo;
por cuyo intermedio cruza el río Pilcomayo, el cual divide á dicho territorio
en dos partes de las que una está situada hacia el oriente del Pilcomayo; i la
otra acia el occidente del mismo río” (Langer/Bass Werner, 1988, p.58) y además
informa que su población más al sur en 1872; es Tartagal.
“Nuestras pequeñas
poblaciones apenas se estienden por el Sud-este, hasta Fonono, desde donde solo
distan doce leguas a Sopota; i por el norte hasta Parapeti teniendo en
consideración los pocos puestos que se han establecido, los pocos lugares que
se conocen hasta ahora, podría ordenarse que la Capital de la Provincia de
Salinas sea Carapari, por ser puesto céntrico donde podría establecerse en
nuestra frontera por ahora; por no ser conocido la mayor parte de ella, tres
distritos independientes que son, 1º Distrito de Caiza, Capital de Villa
Rodrigo, comprendiéndose en él Ahuarenda, Palmar, Yacuiba, Itiyuro; el Tartagal
hasta la línea del río Bermejo; pudiendo establecer una aduana en el Tartagal
respecto de los productos que se internan de la República Argentina” (Ibidem, pp.58-59)
Ese mismo año, en un informe de 10 de
marzo de 1872, Epifanio Apodaca en su condición de Subprefecto de la provincia Salinas
dio cuentas al Prefecto de Tarija sobre el estado de las misiones, vías de
comunicación, fortines y escuelas en dicha provincia; indicando que la vía
(camino) que va por Tartagal, tiene poco tráfico.
“las vías de comunicación
que existen con el Oran son tres, una río abajo de Itaú a salir a San Antonio,
otra de Carapari por la quebrada de Acambuco a salir al río Bermejo, otra de
Caiza por Itiyuro y el Tartagal a salir al río seco: la distancia de la primera
partiendo de Itaú al Oran se calcula 45 leguas es decir al Bermejo 50 leguas y
la tercera de Caiza al mismo río Bermejo 50 leguas, otras bías son despobladas,
el terreno es plano solo sí serrado de bosque por el poco tráfico tiene si no
un solo fortin que es, el de Villa Esperanza, su estado ruinoso por falta de
impulso para su población, para conservar este edificio se mantiene un piquete
de 8 hombres a costa de los vecinos del puebo de Caiza” (Ibidem, p.63)
Además, en éste informe, lamenta que la
colonización de la zona comprendida entre los ríos Itiyuro y Tartagal, intensificada
durante los últimos diez años (1862-1872), no fue suficiente. “por que 10 años
á que se les dio las adjudicaciones no han vastado para llenar las condiciones
bajo las cuales recibieron las concesiones ni contribuido en nada” (Ibidem, p.64),
solamente la zona de Caiza se pobló bastante aquellos años, al otro lado del río
Pilcomayo todavía es territorio habitado por tribus de salvajes; que realizan
incursiones atacando las estancias y misiones, sobre todo los tobas.
Por Ley de 14 de noviembre de 1873
(Sanjinés, 1873), el Distrito Territorial del Gran Chaco, había sido disuelto,
reintegrando éste territorio; a la provincia Salinas con capital Caraparí. El
gobierno del presidente Hilarión Daza, decide promulgar el Decreto Supremo de
12 de agosto de 1876 (Sanjinés, 1876), que divide las provincias de Tarija,
desmembrando la provincia Salinas, decretando elevar al rango de provincia el
Gran Chaco, con los cantones Caiza—Capital, Carapari, Itau, Yacuiba, Tartagal y
las misiones de nueva fundación a la margen occidental del Pilcomayo. Pedro
Antonio Reyes, es designado como primer Subprefecto del Gran Chaco.
Para 1876, Tartagal con éste Decreto Supremo
de 12 de agosto, es jerarquizado al rango de Cantón, a partir de aquel año,
existirá un Corregidor en éste pueblo. Sin embargo, en 1880, será designado
como un vicecantón.
Unos años después, en 1878, surgen los
primeros conflictos por adjudicación irregulares de terrenos a los estancieros
de la zona de Tonono (en proximidades de Tartagal), declarada ilegal por la
Resolución de 10 de septiembre de 1878, en el Gobierno del General Daza.
Declarando así, como “ilegal” está “adjudicación a don Nicanor Echazu”
(Bolivia, 1878), recordándole los requisitos existentes para adjudicarse
terrenos baldíos: 1. Subasta pública, 2. Previa mensura (medición del terreno)
y poner mojones en sus límites coordinando con los colindantes, 3. El topógrafo
debe ser designado por el Estado, y deberá realizar la respectiva elaboración
del plano. Sin embargo, en la Resolución de 10 de septiembre de 1878, se le da
un plazo de tres meses para que Nicanor Echazu realice su apersonamiento a la
Prefectura de Tarija; con el fin de subsanar y sanear su trámite para obtener
legalmente los terrenos que poseía en el Itiyuro.
La Ley de 19 de octubre de 1880, durante
la presidencia del General Narciso Campero, se aprobó que la Provincia del Gran
Chaco, quede constituida con los cantones y vice cantones, existentes en la
jurisdicción territorial del Gran Chaco de la siguiente manera: Provincia del
Gran Chaco, con la villa de Caraparí, los cantones Yacuiba capital, Caiza,
Itaú, Aguarenda y los vice-cantones de: Itiruyo, Tartagal y Zapatera.
“El juez de partido de la
provincia del Gran Chaco, estenderá su jurisdiccion a la provincia de Salínas,
debiendo residir en la capital de esta última. Artículo 4°.- El sub-prefecto de
la provincia del Gran Chaco, ejercerá las funciones de comandante militar,
teniendo a sus órdenes la guardia nacional de sus cantones para la defensa de
la propiedad contra el asalto de los salvajes. Artículo 5°.- Las provincias de
Salínas y el Chaco, serán representadas por un diputado.” (Bolivia, 1880)
Los vicecantones, era una subdivisión administrativa
de menor jerarquía dependientes de un cantón. A partir de 1880, los
vicecantones Itiyuro y Tartagal, pasaban a depender del cantón Yacuiba, que
también era la capital de la provincia Gran Chaco.
7.
El vice-cantón de Tartagal de 1880 a la Aduanilla de
Tartagal en 1903.
Andrés Rivas, Jefe Superior de la
Expedición al Gran Chaco de 1882 remite desde Caiza en noviembre 28 un informe
al Prefecto y Comandante General del Departamento, indicando que se desplazaron
militares a Tonono (proximidades de Tartagal) para buscar alianzas con los
indígenas.
“Tambien se mando por el Sud
hacia Tonono una partida de linea con dos oficia- les al mando del Comandante
de Colonias y cuyo resultado fué la alianza insinuada por los índios Chorotis
contra los Tobas” (Tarija, 1883, p.19)
El año de 1883, en proximidades de
Tartagal, el cacique Sirome, que ya había colaborado en el pasado con el Comandante
Martín Barroso, que se desempeñaba como comandante de la frontera. Es
reconocido por las autoridades bolivianas, como un aliado en contra de los
tobas.
“se nos presentó el cacique
Sirome acompañado de algunos de los suyos, ofreciendósenos con sinceras
manifestaciones de cordial amistad. Reconoció al Comandante Martin Barroso que
en otra ocasion había penetrado en estas regiones en compañía del padre
Guiannelli. Supimos con placer que el noble cacique hacía el mejor uso de su
autoridad y de la posicion de sus dominios, que tienen comunicacion directa con
Tonono, Itiyuro y Yacuiba, pueblo comercial de la frontera de Tarija, enviando
á dichos puntos á sus subalternos á dar cuenta de los robos y asaltos
proyectados por los Tobas. La tribu de Sirome puede, pues, reputarse como un
pueblo aliado, destinado á desempeñar un papel importante en el paso de la
civilizacion á esas regiones dominadas hoy por la barbárie” (Paz, 1886, pp.30-31)
De acuerdo con Daniel Campos, existía un
Corregidor en Itiyuro (Campos, 1888, p.52) a quien solicita colaboración para
su expedición al Chaco, contribuyendo éste con incluso algunos jinetes.
En 1887, los Chanes inician un
alzamiento en el Itiyuru atacando Tartagal y las estancias de la zona, y los
Tobas otro en el Pilcomayo; las rebeliones amenazan destruir Caiza y Yacuiba. Da
cuenta de la preocupación por ésta rebelión el francés Thouar, que indica lo
siguiente: “La noticia de la revuelta de los indios de Ytiyuru nos fue
anunciada y confirmó nuestras sospechas sobre los tobas, que se disponían a
oponernos con fuerzas serias en la parte central del Pilcomayo. (Thouar, 1891,
p.352) Está no es la única preocupación, en aquella zona fronteriza con Argentina,
ese año de 1887, también se cierra todo intercambio vecinal con el norte argentino,
por la enfermedad del cólera.
“A partir del 25 de enero de
1887, producto de que “la epidemia del cólera morbus se ha desarrollado en la
vecina República Argentina causando notable mortandad en sus poblaciones del
Norte (…) queda prohibida toda comunicación con la República Argentina salvándose
únicamente la telegráfica” (Bolivia, 1887)
Por otro lado, la República Argentina,
el año 1887 aprueba con la Ley Nº 2007 en favor de F. Younger y Cía. El derecho
a construir un ferrocarril a vapor, que “partiendo de la orilla derecha del río
de Paraná” (Argentina, 1887), desde Colonia Resistencia ó desde punto más
adecuado a la ciudad de Corrientes atreviese la zona del Chaco pase por la
ciudad de Orán y llegue a Tartagal en la provincia de Salta. La línea
ferroviaria proyectada debería construirse en máximo un período de dieciocho
(18) años, sí bien ésta ley fue aprobada en favor de F. Younger y Cía. la línea
ferroviaria no es construida.
El 29 de noviembre de 1893, Benjamín
Figueroa, encargado de la Legación diplomática de Argentina en Bolivia, exige
al gobierno boliviano una explicación por los "bárbaros crímenes"
cometidos por el Corregidor de Yacuiba, Rafael Seco en contra de súbitos
argentinos. Se pide al Cónsul de la República Argentina en Tarija, Jesús Reyes,
enviar a La Paz, el sumario existente, del castigo recibido por Martín Heredia
(Argentino) por parte del Corregidor de Yacuiba.
(…) inmediato envió del
sumario que según la denuncia, existe en su poder, al propio tiempo que le
recomiendo me informe sobre la alarma de las poblaciones de Yacuiba é Itiyuru
con motivo de esos crimines, como sobre la seguridad y garantías de sus moradores
entre los que se encuentran no pocos argentinos. (Argentina, 1894, p.5)
El Corregidor de Yacuiba, Rafael Seco,
en 1893 ordenó el asesinato de un ciudadano argentino Martín Heredia y la
flagelación de Serapio Tolaba, ambos hechos ocurrieron en Yacuiba. El gobierno
de Bolivia, se comprometió a sancionar al Corregidor por sus crímenes,
instruyendo al Prefecto de Tarija; sancionar a corregidor yacuibeño.
"Pedida la captura y
enjuiciamiento del principal culpable y sus cómplices, el Ministerio me avisó
que se impartirían órdenes eficaces cometidas al Prefecto de Tarija para la
organización del correspondiente sumario, a fin de que se les inflija castigo
que determinan las leyes del país. No habiendo tiempo para conocer el
resultado, nada puedo informar sobre este grave asunto. (Ibidem, p.26)
Pero, ésta reclamación, realizada por
autoridades de la República Argentina, sí bien exige sanciones, por otro lado
reconoce que las autoridades bolivianas con jurisdicción al norte de Tartagal en
el Itiyuro y “sus excesos” deben ser sancionados por el soberano Gobierno de la
República de Bolivia.
Los bolivianos afincados en el pueblo de
Tartagal, para finales del siglo XIX, también se dedicaban a la producción de
tabaco, aunque se quejaban a las autoridades de no poder pagar los impuestos de
sus cosechas. En un Oficio dirigido al Prefecto de Tarija Guillermo Cainzo
sobre cultivo, elaboración y comercio del Tabaco, de fecha junio 9 de 1899,
indicaba que tanto en “Tartagal, Yacuiba, y en otros puntos del Pilcomayo
austral es cultivado también, pero en pequeñísima escala, y mas para su gasto
particular, que como ramo de comercio é industria, a motivo de la indolencia
innata de sus colonos, dificultad de transporte, y sobre todo por no pagar el
impuesto; pues dicen que lo mas de los años que no les repone los gastos, ni
para pagar el impuesto por las muchas plagas de aquellos lugares” ((Langer/Bass
Werner, 1988, pp.70-71)
En 1902, se produce un incidente por la
cuestión de la Hacienda Tonono, del boliviano Silverio Romero, la República Argentina
exige a la República de Bolivia, que la Hacienda no sea registrada por las
autoridades bolivianas, Alejandro Guesalaga Ministro Plenipotenciario de la
República Argentina en Bolivia realiza la reclamación, recordando a las
autoridades bolivianas que en 1897 el fortín Tonono había sido desalojado por
los bolivianos.
“en el mes de mayo del año
1897, el Gobierno de Bolivia resolvió establecer un fortín en el punto
mencionado denominado “Tonono” ó “Itiyuru” (…) En mensaje leído por el Excmo.
Señor Presidente Constitucional de Bolivia en el acto de apertura de las H. Cámaras
legislativas, el día 6 de agosto del mismo año 1897, declara dicho magistrado,
que, el fortín en Itiyuro (ó Tonono), quedó sin efecto en virtud del reclamo
interpuesto por el Ministro Argentino” (Bolivia, 1903, p.60)
En 1902, las autoridades bolivianas también
aplazan la consideración (Torrico, 1908, p.369) de la solicitud de Avelina L.
de Trigo y Virginia R. de Estenssoro, por estar situados los terrenos Tonono en
la banda norte del río Itiyuro, zona sobre cuya posesión no están precisados
los derechos de Bolivia ó de la Argentina. Por Resolución de 8 de noviembre de
1902, el Gobierno de la República de Bolivia, rechazó a dos mujeres de
nacionalidad boliviana, la entrega de terrenos en Tonono (cerca de Tartagal)
por el problema de los límites, indicando: “Se aplaza la consideración de la
solicitud de Avelina L. de Trigo y Virginia R. de Estenssoro, por estar
situados los terrenos Tonono en la banda norte del río Itiyuro, zona sobre cuya
posesión no están precisados los derechos de Bolivia ó de la Argentina”
(Bolivia, 1908, p.369) Virginia Raña de Estenssoro, es la hija de uno de los
vencederos de Iruya, el General Timoteo Raña; éste militar "fue uno de los
jefes que demostró más esfuerzos y tenacidad para salvar el honor nacional
cuidando las fronteras en el sud de la Patria" (Díaz, 1929, p.185)
En noviembre de 1903, todavía existían
autoridades bolivianas en los pueblos de Tartagal y Tonono, incluso una aduanilla
boliviana en Tartagal. Situación, que provocó un airado reclamo diplomático por
parte de la Legación Diplomática Argentina en La Paz.
"Conviene además que
cese la intervención hecha por las aduanas de Tartagal y Yacuiva en las
operaciones comerciales que se practican del punto llamado Colonia Buena Ventura,
como ser arreos, etc., que parten de ese punto para Bolivia, y al pasar por
dichos lugares para llegar á Orán, los interesados se ven en la necesidad de
abonar derechos que corresponden también á la República Argentina." (Argentina,
1904, p.181)
Un año después, en 1904 la Legación de
la República Argentina en La Paz, repite la reclamación exigiendo enfáticamente
inmediato retiro de las autoridades bolivianas de los pueblos de Itiyuru,
Tartagal y Tonono que reclaman como parte de Argentina en virtud a tratados
firmados por ambos países.:
“el retiro de toda autoridad
boliviana de Ituyuru, Tartagal, Tonono y Buena Ventura, por pertenecer estos
territorios á la jurisdicción de la República Argentina, según la línea de fronteras
demarcada entre ambas Naciones.” (Ídem)
Éstas decisiones de cambio de
jurisdicción resultantes de tratados internacionales suscritos entre ambos países,
también afectan a los indígenas, el Ministerio de Colonias y Agricultura,
mediante Resolución de 15 de mayo de 1906, con relación a las aspiraciones del
Capitán Guarumbaque de los chaneses del Itiyuru que intentaba hacer valer sus
títulos de propiedad sobre su tierra que fue avasallada por los hacendados de
la región, recomienda lo siguiente: “no ha lugar á deferirse á la petición del
ocurrente Guarumbaque, quien, si es necesario, puede hacer valer ante las
autoridades argentinas, lo dispuesto por las leyes bolivianas, antes de que los
terrenos de Itiyuru, hayan pasado al dominio de esa República” (Bolivia, 1906, p.59)
Guarumbaque, de la tribu de los chaneses, pide al Gobierno Boliviano, realice
una declaración que favorezca su derecho a posesión sobre terrenos en el
Itiyuru, éste pedido, es rechazado por Resolución de 15 de mayo de 1906 que
determinó “no ha lugar á hacer ninguna clase de declaraciones sobre el alcance
y aplicación de las leyes, pedida por el Capitán Guarumbaque” (Bolivia, 1908,
p.136) por las autoridades de la República de Bolivia.
Al final, el Ministerio de Colonias y
Agricultura - La Paz, por Resolución de15 de mayo de 1906, con relación a éste
caso, resuelve (Bolivia, 1906), Vistos: el anterior memorial del Capitán
Guarumbaque, de la tribu de los chaneses, el dictamen del Fiscal de Gobierno y
el informe del Oficial Cartógrafo del Ministerio, considerando: que las
declaraciones que solicita del Supremo Gobierno para amparar sus derechos.
Los hacendados tarijeños, con Estancias
en el pueblo de Tonono, también serán afectados por los tratados de límites. El
Ministerio de Guerra y Colonización, mediante Resolución Suprema de 15 de marzo
de 1912 resuelve con relación a reclamaciones de tierras baldías por sudbitos
bolivianos en la zona de Tonono, que "carece de potestad para disponer la
consolidación de propiedad privada sujeta a jurisdicción extranjera (…) piedad
particular sujeta a jurisdicción extranjera. Por tanto, se resuelve: revócase
el auto de 20 de septiembre de 1906, corriente a fojas 6 y se declara no haber
lugar a la inscripción que se in- teresa, debiendo el interesado ocurrir ante
las autoridades competentes de la República Argentina. Vistos los obrados
exhibidos por Moisés Carrillo, a nombre y en representación de Lorenzo Abra,
para la inscripción en el Registro Nacional de Concesiones, de los títulos de
la estancia denominada "Tonono" (Bolvia, 1913, pp.178-179)
8.
Un diplomático boliviano plantea en 1913 recuperar Tartagal.
El diplomático boliviano Severo
Fernández Alonso Caballero, en su condición de Ministro Plenipotenciario de
Bolivia en Buenos Aires (Argentina) presenta el 2 de mayo de 1913, un
Memorándum al Gobierno de la República Argentina, exige se corrija un error en
la delimitación de la frontera entre ambos países. Con la reclamación, se
reivindica la jurisdicción de la República de Bolivia, sobre los territorios de
los asentamientos de Yacuiba y Tartagal. “…haciendo hincapié especialmente en
los hechos y razones que entraría el documento que con el título de
ampliaciones…” (Argentina, 1922, p.5) posteriormente presentará otro Memorándum
similar el 8 de septiembre.
El 24 de julio de 1913, la cámara de
Senadores de la República Argentina, por solicitud del Senador Brígido Terán,
aprueba la reconstrucción del camino que une los pueblos de Embarcación y
Yacuiba. "...La reconstrucción del camino de Embarcación á Yacuiba es
urgente é indispensable; numerosos vecinos de Embarcación lo solicitan. Este
camino pone en comunicación á los pueblos de Embarcación, Tartagal, Piquirenda,
Aguaray, Capiatuti, Itigura, Campo de Durán, Playa Ancha, Pocitos y Yacuiba, y
con el oriente de Bolivia, siendo un auxiliar de importancia para el
ferrocarril de Ledesma á Embarcación por las cargas que se transportan por este
camino." (Argentina, 1913, p.619), dijo el senador Terán en su
intervención.
El año de 1905, éste camino ya había
sido reconstruido. "Por este camino transitan más de doscientos carros y
4.000 cargueros, como también numerosas tropas de mulas y caballos que se
exportan á Bolivia, y que se calcula que o bajarán de seis mil cabezas"
(Ídem), continuaba en su intervención el Senador Terán. Luego de la
intervención del Senador, es puesto a consideración, en la sesión de 24 de
julio de 1913, el proyecto de Ley para autorizar la reconstrucción del camino
Embarcación - Yacuiba propuesto por el senador Brígido Terán (Senador por la
provincia de Tucumán), éste proyecto fue aprobado.
9.
Tartagal antes de 1923 ya existía como “pueblo”.
Entre 1911 y 1913, vivió en Yacuiba el
reconocido filósofo, antropólogo e investigador finlandés, Rafael Karsten autor
entre otras investigaciones del libro publicado en 1923: “Los indios tobas del
Gran Chaco boliviano”. Al llegar al
norte de Argentina, recibirá el apoyo para continuar su investigación, de los
propietarios de la Casa Leach Hermanos. Karsten, después de pasar unos días en
el pueblo de Tartagal que según su testimonio se reducía a un par de casas,
llegó a Yacuiba en los primeros días de abril de 1911, tras permanecer por
cuatro semanas instalando su base de investigación en éste pueblo, sale de
Yacuiba el 1 de mayo de 1911 rumbo al Pilcomayo. En Yacuiba, recibirá el
permanente apoyo de Carlos Holzer (1932, p.12) “…las esposas de los hermanos
Leach le ayudan a conseguir le ayudan a adquirir en Esperanza las mulas
necesarias y le asignan dos peones que lo acompañarían en la primera parte del
viaje Su primer objetivo era la gran aldea de Yacuiba, entonces perteneciente a
Bolivia...” (Karsten, 1993, p.10)
Por Ley de 27 de abril de 1929, es
aprobado el tratado de transacción de límites, suscrito en La Paz, el 9 de
julio de 1925, por los representantes de Bolivia y la Argentina, complementario
del tratado de límites de 10 de mayo de 1889, modificado en 1891.
Un Semanario que se publicaba en Buenos
Aires, en octubre de 1923, denominado el “El Hogar” indicaba que con el
descubrimiento del petróleo los vecinos del pueblo de Tartagal (El Hogar, 1923,
p.1) se beneficiarán con muchas mejoras en su vecindario.
Conclusión.
Con la firma del tratado de transacción
de límites, suscrito en La Paz, el 9 de julio de 1925, por los representantes
de Bolivia y la Argentina, complementario del tratado de límites de 10 de mayo
de 1889, modificado en 1891. Con éste tratado, también conocido como Tratado
Carrillo-Díez de Medina, quedó definitivamente aceptada la soberanía de Bolivia
sobre Yacuiba, a la vez que la región de Toldos pasaba a jurisdicción argentina
(Teruel, 2020) junto con Tonono, Itiyuru y Tartagal.
En el Mapa de Ondarza de 1859, ya
existía un pueblo llamado Tartagal fundado por bolivianos en la década del 40
del siglo XIX, los primeros pobladores procedían de Tarija.
Tartagal, no solamente fue fundada por
bolivianos (tarijeños), sino que también fue Administrativamente, un Cantón en
1876 de la Provincia Gran Chaco y posterior a 1880 un Vicecantón en la misma
provincia dependiente del Cantón Yacuiba.
De acuerdo con el Diario del Prefecto
Rodríguez Magariños, se podría concluir que la fundación del fuerte de
Tartagal, es un acto realizado por militares bolivianos, entre los meses de junio
y el mes de agosto de 1843, posteriormente aquel fuerte, fue creciendo hasta
constituir un pueblo, con una Aduanilla.
(*) El autor Jose Claros López, es
Director del Ateneo de Historia del Chaco
ID ORCID: 0000-0002-4322-2223
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