lunes, 4 de junio de 2012

PIONEROS DE LA EDUCACIÓN, EN EL CHACO TARIJEÑO


PIONEROS DE LA EDUCACIÓN, EN EL CHACO TARIJEÑO
Por José Luis Claros López*

Pioneros de la Educación, en el Chaco Tarijeño durante la segunda mitad del siglo XIX.

Para el 30 de junio de 1894 el Dr. Eriberto Trigo en un Informe sobre la educación en Tarija daba cuenta de la existencia en la provincia Gran Chaco de las siguientes escuelas: “San Pedro (Yacuiba), Paraguay (Caiza), San José (Caraparí), San Miguel (Itaú) todas ellas de instrucción Primaria, existiendo un total de 4 maestros y 80 alumnos hombres. El estado de estas escuelas es laudable considerando que no se pagaba las pensiones desde 1888.”[1]Estas pensiones retrasadas durante seis años, a las que hace referencia Eriberto Trigo en su informe sobre la Educación en Tarija (1894) son los sueldos destinados a los maestros de aquellas escuelas que para entonces existían en la Provincia Gran Chaco[2].

Es difícil rastrear el estado de la educación en los primeros veinticinco años de la República. Sin embargo por datos recogidos por historiadores de la década de 1850-1860, podemos ver que las cosas no andaban del todo bien en esa disciplina.[3] Sin bien es cierto que todos los “ciudadanos”[4] de Bolivia tenían el derecho a la educación desde el Gobierno Popular de Manuel Isidoro Belzú[5] que con la Constitución de 1851[6] introdujo el derecho a la instrucción para todos los ciudadanos y colocó la enseñanza libre bajo la vigilancia del Estado y exigió la moralidad y capacidad de los enseñantes. También dispuso la creación de escuelas para niñas ya que hasta entonces sólo existían para varones. Luego mediante Decreto Supremo de 6 de agosto de 1853, Belzú reiteró la intención del Estado en cuanto a la educación popular, de modo que las escuelas se dediquen «no sólo a las alfabetización, sino al desarrollo de las inclinaciones propias de cada estudiante, en razón de aptitud, del carácter de los habitantes, del clima y de los recursos propios de cada zona geográfica». Luego Agustín Morales mediante Ley de 22 de noviembre de 1872 declara nuevamente la libertad de enseñanza[7] y transfiere las escuelas elementales a las municipalidades. Este periodo es de una lucha constante por la gratuidad de la educación marcando el inicio de la educación popular en Bolivia, por lo menos a nivel legal, ya que hasta esa fecha la educación es elitista porque durante los primeros 25 años de vida independiente Bolivia retoma la vieja concepción educativa colonial que privilegia la educación media y superior de la minorías, desincentivando totalmente la educación básica de las mayorías populares[8] es por eso que solamente los hijos de los ricos[9] en 1850 podían acceder a las escuelas, no es hasta 1884 que se aprueba una Ley para crear la primera Normal de Maestros en Bolivia. 

En ese contexto escribir sobre los pioneros de la educación en el Chaco Tarijeño, es hablar también de una increíble historia de sacrificio ligada con la compleja tarea civilizadora[10] del proceso conocido como “la evangelización del sudeste” realizada por los Franciscanos[11] desde Tarija. Tiempo cuando se desarrollo una suerte de “sistema educativo solidario” para con los habitantes primigenios del Chaco[12] a quienes la escuela debía insistir, ante todo, en la enseñanza de la lengua materna[13], y secundariamente, del castellano, este sistema como una parte del proceso de la evangelización del Chaco tenía en los últimos años del siglo XIX su principal defensor en el R.P. Doroteo Giannecchini quien observaba cómo la lucha en contra de la escuela misional[14], que insistía en la lengua autóctona[15], escondía una pretensión de dominación de clases pudientes en contra de la entidad indígena. Para los Franciscanos la creación de la reducción era un paquete de elementos que se iban formalizando en una nueva práctica de vida entre los pueblos originarios. El contrato inicial se formalizaba en la petición de la reducción, de parte de los caciques regionales, y en la aceptación de parte del misionero. Ambos se comprometían sobre la base de elementos prácticos: Los originarios entregaban el núcleo central de sus tierras, y el Franciscano se comprometía a la economía colectiva y a la creación de la escuela. De tal forma los predios de las misiones de los Padres Franciscanos, fueron los primeros centros educativos en los territorios del Chaco Tarijeño en los que no solo se impartía la enseñanza del catecismo y se impulsaba la habilidad Chiriguana para la fabricación de muebles, tejidos, tallado de madera, cerámica y fabricación de ladrillo y tejas, sino también eran el lugar donde se les enseñaba a leer y escribir a los niños de las reducciones,[16] convirtiendo así la obra de los Franciscanos como la pionera de la educación en el Chaco Tarijeño. 

Esta labor ejemplar era sin embargo vista por las autoridades políticas locales, como algo insignificante y que la obra educacional de los misioneros no contribuía en nada en el desarrollo del Chaco[17]. Por ejemplo, el Subprefecto de la Provincia Salinas[18], Epifanio Apodaca el 10 de marzo de 1872 en un informe al Prefecto de Tarija, sobre el estado de las misiones, vías de comunicación, fortines y escuelas en dicha provincia indica que: “…el número de escuelas que debe tener esta provincia en los cinco pueblos que se compone, son los siguientes: San Luis, Salinas, Itaú, Chimeo, Caraparí y Caiza, pero sin contar en ninguno de estos pueblos con un local edificado para plantear las escuelas; con sentimiento se nota que dentro de dos años no contará esta provincia con sufragantes, porque ahora el mismo se hace difícil en cada pueblo encontrar Ciudadanos en ejercicio para que desempeñen los cargos concejiles por la falta de instrucción…”[19]

A pesar de tal estado de cosas, la obra de los Franciscanos no se detiene, de tal forma el 6 de julio de 1883 desde Aguayrenda, en su Informe Adicional sobre el estado de las Misiones Tarijeñas, escrito por Fray Doroteo Giannecchini a solicitud del Ministerio de Justicia, Culto e Instrucción Pública de la República de Bolivia, en cumplimiento a una Circular de 17 de Mayo de 1883 informa lo siguiente: Que en la Misión de San Miguel Arcángel de Itaú existía una casa de enseñanza para los varones y otra para las mujeres. La Misión de Nuestra Señora de Guadalupe de Chimeo contaba con una Escuela para la educación de niñas y casa para habitación de su profesora, rodeada de un cómodo tapial. La Misión de San Roque de Aguayrenda también contaba con una casa de enseñanza para varones, otra para mujeres con habitación para la profesora. La Misión de Nuestra Señora la Purísima de Tarairi, entre sus edificaciones contaba con una casa grande de educación para varones y otra para niñas, con enfermería y habitación corriente para la profesora. La misión de San Francisco Solano contaba también con una casa de enseñanza para varones y otra para mujeres. La misión de Nuestra Señora de las Misericordias de Machareti contaba con local de enseñanza para varones y otro para mujeres, la misión de San Jose de Tiguipa también para 1883 contaba con una Casa-escuela para varones y otra para mujeres con habitación para la Preceptora. La Misión de Nuestra Señora del Carmen de Caiza, contaba también con lugar destinado a la enseñanza de los indígenas[20].

Para diciembre 12 de 1883, el Fray Doroteo Giannecchini elabora en Aguairenda un CUADRO BIENAL DE 1882-1883[21] del estado de las Misiones de infieles, que están al cargo del Colegio de Propaganda FIDE de Nuestra Señora de los Angeles de la ciudad de Tarija, que presenta al Arzobispado de La Plata, basado en su última visita oficial. En el mismo detalla en cuanto se refiere a la cantidad de niños en educación lo siguiente de acuerdo a las misiones que va detallando en el citado informe de 12 de diciembre de 1883:

CUADRO A1
CUADRO BIENAL DE 1882 Y 1883


PROVINCIA

MISIÓN

AÑO DE SU FUNDACIÓN

REVERENDOS PADRES CONVERSORES

RAZA

TOTAL DE POBLACIÓN

NIÑOS EN EDUCACIÓN

MAESTROS DE NIÑOS

NIÑAS EN EDUCACIÓN

MAESTRAS DE NIÑAS
GRAN CHACO
CAIZA
Nuestra Señora del Carmen
1843
R.P. Guido Cremona
Mestizos
1,577
10
1
10
2
GRAN CHACO
ITAÚ
San Miguel Arcángel
1791
Restaurada
en 1845
R.P. Vicente Manuali
Chiriguanos
181
17
1
35
1
GRAN CHACO
AGUAIRENDA
San Roque
1851
R.P. Leon Orsetti
R.P. Inocencio Massei
Chiriguanos
645
85
1
85
1
SALINAS
CHIMEO
Nuestra Señora de Guadalupe
1848
R.P. Vicente Marcelletti
Chiriguanos
133
15
1
14
1
AZERO
TARAIRI
La Purísima
1854
R.P. Nazareno Dimeco
R.P. Leonardo Stazi
Chiriguanos
1,106
106
1
101
1
AZERO
PILCOMAYO   ORIENTAL
San Francisco Solano
1860
R.P. Mauricio Monacelli
R.P. Francisco Cayola
Chiriguanos
577
72
1
74
1
AZERO
MACHARETI
Nuestra Señora de las Misericordias
1869
R.P. Santiago Romano
Chiriguanos
3,329
100
1
100
1
AZERO
TIGÜIPA
San José
1872
R.P. Gerónimo Bacili
Chiriguanos
774
92
1
78
1
TOTALES CUADRO A
8,322
497
8
497
9
 1 Cuadro adaptado sobre la base del: Cuadro Bienal de 1882 y 1883. Aguairenda, diciembre 12 de 1883. Elaborado por Doroteo Giannecchini.

CUADRO B1
TOTAL DE NIÑOS/NIÑAS EN EDUCACIÓN Y TOTAL DE MAESTROS/MAESTRAS

PROVINCIA

MISIÓN

RAZA

TOTAL DE NIÑOS/NIÑAS
EN EDUCACIÓN

TOTAL DE MAESTROS/MAESTRAS
GRAN CHACO
CAIZA
Mestizos
20
3
GRAN CHACO
ITAÚ
Chiriguanos
52
2
GRAN CHACO
AGUAIRENDA
Chiriguanos
170
2
SALINAS
CHIMEO
Chiriguanos
29
2
AZERO
TARAIRI
Chiriguanos
207
2
AZERO
PILCOMAYO ORIENTAL
Chiriguanos
146
2
AZERO
MACHARETI
Chiriguanos
200
2
AZERO
TIGÜIPA
Chiriguanos
170
2
TOTALES CUADRO B
994
17
 1 Cuadro adaptado sobre la base del: Cuadro Bienal de 1882 y 1883. Aguairenda, diciembre 12 de 1883. Elaborado por Doroteo Giannecchini.
  
CUADRO C1
PORCENTUAL DE NIÑOS/NIÑAS EN EDUCACIÓN CON RELACIÓN AL TOTAL POBLACIONAL

PROVINCIA

MISIÓN

PORCENTUAL
GRAN CHACO
CAIZA
1 %
GRAN CHACO
ITAÚ
22 %
GRAN CHACO
AGUAIRENDA
21 %
SALINAS
CHIMEO
18 %
AZERO
TARAIRI
16 %
AZERO
PILCOMAYO ORIENTAL
20 %
AZERO
MACHARETI
6 %
AZERO
TIGUIPA
18 %
1 Cuadro adaptado sobre la base del: Cuadro Bienal de 1882 y 1883. Aguairenda, diciembre 12 de 1883. Elaborado por Doroteo Giannecchini.

De igual manera en su memoria que presenta dos años después del anterior informe de Julio 1883, firmado esta vez desde la Misión de Nuestra Señora de Guadalupe de Chimeo el 19 de abril de 1885 dirigido al M.R.P. Comisario General de Colegios de Propaganda FIDE en Bolivia, el Prefecto de Misiones del Colegio de Tarija Fray Doroteo Giannecchini señala en su Cap. IX Escuelas: “Uno de nuestros principales empeños y atenciones, desde el principio de nuestro cargo, fue siempre el de fomentar, metodizar, y adelantar la educación de ambos sexos en todas nuestras misiones… A cuyo efecto no hemos reparado en gastos para estimular, y premiar a los alumnos de ambos sexos, que hubieran sobresalido en las pruebas públicas a sus condiscípulos en saber y en moralidad… Han aprendido a leer corrientes en ambas lenguas, y a escribir perfectamente. Han demostrado tener una memoria fácil y admirable en cualquier lengua, en verso y en prosa… Su habilidad hizo admirar a los celebres viajeros Crevaux y Thouar… No podemos concluir este párrafo, sin expresar lo agradecidos que quedamos a los P.P. Conversores como Maestros de niños; y a las Sras. Preceptoras de Niñas, por el empeño que a nuestra insinuación han desplegado para adelantar a sus respectivos alumnos. Merecen aquí particular mención los alumnos y preceptores de Aguayrenda: pues últimamente sostuvieron exámenes con honor a la presencia de todas las Autoridades, y otros curiosos de la misión y de algunas Sras. Y Caballeros sobre Geografía, Gramática Castellana, Urbanidad, Zegada, Astete y otros autores en prosas y versos…”[22]

Pero no todas las autoridades o delegados enviados por los Prefectos de Tarija, compartieron el criterio de que la labor de las misiones Franciscanas en cuanto se refiere a la educación era una cosa improductiva, por ejemplo Félix Padilla en su Informe al General Manuel Othon Joffre sobre su visita a la región de la Provincia Gran Chaco, utiliza en su página 57 un fragmento de un artículo que ya había previamente publicado en el Diario “La Creencia” de Tarija, en abril 15 de 1885 en el fragmento señalado describe su impresión sobre la situación de la escuela de la misión de Aguirenda: “Una vez en la de varones, dirijéndome el Padre Orsetti, me significó el estado de aprendizaje de todos é instomé á aque examinase á cualesquiera de ellos: quien recitaba con fluides y corrección la doctrina cristiana integra, no solamente en guaraní i castellano, sinó que en italiano mismo; quien leia i escribia correctamente en los dos primeros idiomas; quien modulaba una canción con el incompetible gusto músico de su raza; quien recitaba un verso ó una oración tierna i larga… El Padre Doroteo interrumpió mi admiración y enternecimiento ante aquel vivo testimonio de trabajo i sacrificios i llevóme á la escuela de mujeres. Entramos pues. Pobresitas… Hasta este momento conservo impresa en mi recuerdo la lozana i alegre fisonomía de aquellas indias jóvenes dignas de ser premiadas, ya que no por su adelanto en el bordado, en la lectura, escritura, música &. á la dirección de una maestra que allí tienen,-siquiera por la buena fé i resignación con que se han consagrado al ingreso de la vida civilizada… ¡Cuánto deberán á estas las generaciones venideras i el país todo…! …Eso es todo lo que observé, esas son las reflecciones que me hize en mi merituado paseo de Agüairenda, de donde me retiré á horas doce del día 13 de junio mensionado con ideas completamente revolucionadas, desde que ante me había contaminado de las apreciaciones vulgares y calumniosas que había escuchado hacer de los religiosos de las misiones del oriente.”[23]

Es así como al momento de intentar escribir sobre los pioneros de la educación en el Chaco Tarijeño, no se puede dejar de lado la importancia del papel de los Franciscanos y de la Iglesia Católica no solo desde un punto de vista religioso y de la fe, sino sobre todo en una labor necesaria que constituyo sin lugar a dudas una primer experiencia de educación multicultural y bilingüe en Bolivia. Quizás sus historias por ejemplo de las Maestras de las niñas en las misiones, como también de la misma obra educacional de los misioneros franciscanos fueron olvidadas como resultado de la mitificación de lo que se considero la “conquista” del Chaco por los colonizadores, militares y exploradores. Sin embargo, su participación de ambos actores el Misionero Franciscano y la Maestra (La Preceptora muchas veces eran mujeres pertenecientes a las mismas reducciones que ya habían aprendido a leer y escribir) fue importante para la sucesión de acontecimientos que hicieron posible los hechos posteriores a la década del 40 del siglo XIX, es decir la consolidación de la soberanía de la nación Boliviana en el Chaco Tarijeño. De tal forma que las primeras maestras, en realidad llegaron a la región junto con los Franciscanos que llegaban a las llanuras próximas al Pilcomayo “El río de los pájaros”[24] estableciéndose al interior de las reducciones donde contribuyeron a la enseñanza inicial de los niños indígenas, enseñándoles lo elemental junto a los Franciscanos que les enseñaban sobre religión. Sacrificada tarea, la de aquellas mujeres que hicieron de Preceptoras (Maestras) entre la población indígena del Chaco Tarijeño. De las cuales existen pocas memorias de sus experiencias. Sin embargo es gracias al trabajo de documentación y registro fotográfico realizado en 1898 por el Profesor Vicenzo Mascio[25], que se puede conocer los rostros de algunas de estas maestras que para ese año de 1898 trabajaban como educadoras de las alumnas[26] de origen indígena[27] en las misiones establecidas a lo largo del actual Chaco Tarijeño, entre las cuales se nombran en su trabajo a las siguientes: Agueda Figueroa, maestra de las alumnas chiriguanas de la misión de Chimeo (Fotografía Nro. 1). Tomasa Jufra de la Tercera Orden Franciscana, mestiza, maestra de la Misión de San Miguel Arcángel de Itaú (Fotografía Nro. 2). Margarita López, mestiza maestra de las alumnas chiriguanas de San Roque de Aguayrenda (Fotografía Nro. 3). María Avelina, mestiza. Maestra de las alumnas chiriguanas y noctenes de la Misión de San Antonio de Padua del Pilcomayo Sud (Fotografía Nro. 4). Guadalupe Torres, de la Tercera Orden Franciscana. Maestra mestiza de las alumnas de San Francisco Solano, orilla septentrional del Pilcomayo (Fotografía Nro. 5). María Magdalena Pino y Victoria Encinas ambas de la Tercera Orden Franciscana, maestras de la Misión de la Purísima de Tarairi (Fotografía Nro. 6). Las fotografías, corresponden al año de 1898 y son parte del “Álbum Fotográfico de las Misiones Franciscanas en la República de Bolivia, a cargo de los Colegios Apostólicos de Tarija y Potosí”.

Fotografías de Vicenzo Mascio tomadas para el “Álbum Fotográfico de las Misiones Franciscanas en la República de Bolivia, a cargo de los Colegios Apostólicos de Tarija y Potosí”.

En el proceso de consolidación de la presencia del Estado, en el territorio del Gran Chaco es importante señalar que se debía cumplir con un reglamento para la organización de una Colonia, dicho reglamento en el caso por ejemplo de la organización de las colonias Crevaux, Thouar y de otras a fundar en la desembocadura del Pilcomayo establecía para el tema educativo lo siguiente: “Art. 113. En toda colonia habrá una escuela municipal, debiendo el maestro ser tomado en conformidad al mismo artículo 59. La instrucción en las colonias será gratuita y obligatoria”[28] y continuaba dicho reglamento señalando en su “Art. 114. Corresponde a los agentes municipales el nombramiento de los maestros, pero sus servicios duraran por anualidades y se sujetaran a las reglamentaciones comunes” el artículo 59 de dicho reglamento al que hace mención el artículo 113 lo que señalaba era que; “Todo auxiliar, incluso los agentes de proveeduría y cajería, como también proveedor y cajero mismo, serán tomados de la clase de oficiales a capitanes inclusive y a un de la de jefes, inclusive coroneles, sin más consulta que la de aptitudes personales; solo en defecto de ellos, y por la única causal de mayores aptitudes, deberán ser tomados de cualesquier otra clase de individuos, sea o no colonos”[29].

Pioneros de la Educación, en el Chaco Tarijeño durante la primera mitad del siglo XX.

El inicio del siglo XX estuvo marcado por el nuevo intento de introducir el Método Gradual Concéntrico en las Escuelas. El primer intento fracasado en 1892 permitía volver a proponer un reemplazo al antiguo método parcelario, organizado en materias. La propuesta del método concéntrico era la de aglutinar en torno a la geografía de manera vertical las materias afines; y en sentido horizontal, en asociación con otras materias que globalizan el conocimiento. Con este fin la reforma educativa liberal[30] –impulsada por grandes educadores tanto nacionales como extranjeros- asume medidas progresistas como el reconocimiento profesional del maestro, para lo cual el Estado asume la formación y cualificación de los docentes creando la Escuela Normal de Sucre, en 1909, bajo los postulados de una educación “científica”, “laica” y “coeducacional”. Los maestros asumieron en ese periodo ideas progresistas sobre la educación, postulando la Escuela Única y Democrática con una Educación Primaria y Secundaria obligatorias. La política educativa liberal[31] se oriento a transferir al Estado la tuición educativa, hasta entonces en manos de la iglesia[32]. De aquella forma la gran mayoría de los educadores que llegaron al Chaco antes y después de la Guerra recibían una formación académica en Sucre para luego transmitir esos conocimientos a varias generaciones que se formaron en las aulas de las escuelas de los pueblos del Chaco.

Dentro de aquel contexto de la educación en Bolivia, es que se da en el Chaco Tarijeño los siguientes acontecimientos, cuyos antecedentes se conectan con los acontecimientos que se desarrollan durante la segunda mitad del siglo XIX, por los cuales Caiza o Capiibity[33] en guaraní, se constituyo en la base del avance colonizador de la nación Boliviana hacia el Sudeste y de esa manera, se fundaron los fortines de Guachalla, Linares, Ballivián y Muñoz donde también se aglomeraron los colonos, siendo el principal de todos estos Ballivián[34]. Tales centros poblados no solo por militares sino también por civiles que hacían de primeros colonos, dieron lugar a la fundación con la llegada del siglo XX de precarias escuelas[35], cuyos locales no eran otra cosa que simples ranchos de "palo a pique" y techo de paja carentes de mobiliario y sin pizarrón. Para suplir tal ausencia, el maestro hacia sus dibujos y demostraciones en la fina arena del suelo. Como el saber del maestro era pagado por el estado -60 bolivianos mensuales y con descuentos[36]- se pagaba a veces, cada seis meses. En estos casos el sacrificado mentor de la niñez en la mayoría de los pueblos del chaco, sobrevivía gracias la generosidad de los mismos pobladores.

Los nombres de esos pioneros del siglo XX en la educación de los pueblos del Chaco están sepultados en el olvido indicaba ya en 1976 el Prof. José Centeno Bilbao al escribir un artículo sobre la educación en el Sudeste y además indicaba que “sólo se recuerdan algunos detalles de quienes, como doña Isabel Pacheco, maestra en Ballivián, enseñaba a leer y escribir a los hijos de los colonos. O de Hugo Salazar, que instruyo a muchas generaciones de Chaqueños, legándoles su disciplina y buena letra”[37].

Se cuenta también con el siguiente listado[38] sobre quienes se desempeñaban como maestros en el Chaco Tarijeño, en cuanto se refiere a los primeros años del siglo XX ya que para entonces en Bolivia la educación elemental todavía está en manos de las alcaldías[39]:

El año de 1901 funcionaba en Caiza la escuela “Bolívar” donde trabajaba el Prof. Pacífico Burgos con un sueldo de 20 Bs.- por mes, en Yacuiba funcionaba una escuela para varones y otra de mujeres donde trabajaban los Profesores Clodomiro Catacora con un sueldo de 11 Bs.- y Felicidad de Garrabulí con un sueldo de 20 Bs.-, en Caraparí funcionaba una escuela mixta a cargo de la Prof. Justina de Mendoza con un sueldo de 9 Bs.- por mes.

Se desempeñan como educadores para 1905 en la región, los siguientes: En Yacuiba, Prof. Neptalí Cuellar y Prof. Enriqueta Delfín; en El Palmar, Prof. Encarnación Meriles, en Itaú el Prof. Florencio López, en Caraparí, Prof. David Pacheco; en Saladillo, Prof. Rosa L. de Michel; en Caiza, Prof. Rufino Paz y la Prof. Corina Gómez.

En 1915, trabajan en Yacuiba el Prof. José Ugarte y como su Aux. Antonio Rivera con un total de 52 alumnos varones, también trabaja la Prof. Albiana Pacheco y como su Aux. Amalia Cavero con la responsabilidad de educar a 42 alumnas. En Caiza trabaja la Prof. Mercedes Pacheco con 20 alumnos, en El Palmar la Prof. Elisa Saldías, con 21 alumnos, en Pajoso trabaja el Prof. Astulfo Ibañez con 35 alumnos. El Ministerio de Educación y Cultura, en su política de expansión y atención obligatoria a nivel educacional, dispone en 1916, que en los límites de la República en la frontera con la Argentina, en el “caserío Yacuiba”, funcione el primer establecimiento de enseñanza: “la escuela fiscal de niños”. De principio y por un buen tiempo, ocupó un galpón aduanero. Fue por ese tiempo que se designó como responsable de la escuela al Prof. Enrique Delfín[40]. Para el año de 1917 trabajan como educadores en Yacuiba los profesores: José Ugarte, Vaca de Barea y Carmen Hebia. En Pajoso el Prof. Manuel Lazcano y en El Palmar los profesores Lucas Blasco y Elisa de García. El 16 de octubre de 1917 se le confiere atendiendo a sus aptitudes a la señora Carmen Barroso de Rivas el título de Preceptora de la Escuela Fiscal de Niñas de San Antonio en Villa Montes con el haber asignado en la Ley del Presupuesto para esa gestión fiscal de 1917[41].

En el ya señalado artículo de 1976 sobre el tema de los primeros educadores del sudeste; José Centeno Bilbao también indica sin recordar el nombre a otro maestro de nacionalidad colombiana, que habría muerto de necesidad en Tarija después de haber enseñado en alguna escuela del Chaco. Los militares también tuvieron su parte en la tarea educadora del Chaco, por ejemplo en San Antonio, se fundó la escuela "Regimiento Loa" y los oficiales de la mencionada unidad, actuaron como maestros[42].

Después de finalizada la guerra[43] con el Paraguay, existían en el Chaco centenares de niños[44] “evacuados”[45] cuya educación imponía la construcción de locales escolares. Por ese motivo al tiempo de que la guerra ya había concluido el General Julio Sanjinés, cooperado por el Ejército Nacional, hace construir en Villa Montes la escuela de su nombre. Durante el año de 1936, se funda el Distrito Escolar del Sudeste, acontecimiento que marca el arribo del profesor Isaac Maldonado Reque y también de los profesores Leonidas Sustach, Benedicto Duran, Guido Villagomez, Martha Mendoza, Alberto Orsini y otros que organizaron las diversas escuelas del Chaco. Fueron Directores del Distrito Escolar del Sudeste posteriormente los profesores Heriberto Guillen Pinto, Juan E. Arévalo, Federico Figueroa, Héctor Pino Ichazu, Octavio Borda, Ismael Laguna y Humberto Rios Zambrana.

También en la zona de Villa Montes, el Tcnl. Raimundo de Cárdenas y los soldados del Regimiento "Jordán", erigen una escuela que bautizan como "Daniel Campos". En Yacuiba, el Mayor Pastor Laguna y las autoridades locales, fomentaron la construcción de la Escuela "Cnl. Miguel Estenssoro".

El año de 1949, en Villa Montes, un grupo de maestros funda con carácter ad-honorem el primer colegio secundario del Gran Chaco, consiguiendo en 1954 el egresó de la primera promoción de Bachilleres Chaqueños. En 1951, el Club de Leones de Yacuiba, presidido por el Profesor Humberto Rios Zambrana y Julio Ponce Lozada, consiguen la Resolución Suprema de 24 de Abril de 1951 que les autorizaba para iniciar el funcionamiento del segundo colegio secundario en la región del Chaco Tarijeño, en este caso de un Instituto Educacional, con las secciones de Secundaria y Elementales de Comercio, Plástica y Musical, que denominaron “Juana Manuela Gorriti de Belzú” su primer plantel docente que trabajaría sin sueldo durante los meses que siguieron a su fundación estaba integrado entre otros por Franco Jordán, J. Ponce Lozada, Felipe Hurtado, Pascual Dante Di Pasquale, Reynaldo Caballero, Jaime Lluch, Raúl Antelo, José Sanzatenea, Raúl Luna, Blanca Ameller de Delfín y Olga Zurita[46], a este primer colegio luego se le cambiaria el nombre primero por Hernán Siles Z. y luego por Germán Busch nombre con el que se quedaría hasta el presente. Posteriormente el Sindicato Ferroviario erige la escuela del mismo nombre y la Federación Ferroviaria, dona el local actualmente ocupado por el "Liceo Gran Chaco", a su vez el Prof. José Centeno Bilbao conjuntamente los maestros y padres de familia, en once años de trabajo directivo lograron consolidar la Escuela “José Mariano Serrano”.

Así, con el transcurrir del tiempo se fueron dando los primeros pasos en el Chaco Tarijeño para poder consolidar la educación con sólidos cimientos, como escribía el Prof. José Centeno Bilbao en Yacuiba, el 24 de julio de 1976 refiriéndose a la educación en el Chaco Tarijeño: "...El hogar y la escuela siguen siendo los puntales básicos de la Educación, tal vez por eso los estudiantes chaqueños se destacan en las universidades nacionales y extranjeras porque son el producto de una tierra sufrida y hambrienta de progreso..."

* Director de Contenidos de NEMBOATI.com

Bibliografía consultada:

1.    BLOQUE EDUCATIVO POPULAR INDÍGENA ORIGINARIOPropuesta Educativa Popular (Tercer Borrador) Hacia el Congreso Nacional de Educación 2004. Nueva Estrategia de la Educación Boliviana por la Soberanía, la liberación y el cambio. La Paz, octubre de 2004
2.    CENTENO BILBAO, José. Pioneros de la Educación en el Chaco. Nota de prensa para El Diario. La Paz, 24 de julio de 1976
3.    CENTENO BILBAO, José. Fogón criollo miscelánea de remembranzas chaqueñas. Imprenta Doña Carmelita. 31 de julio 1998.
4.    CLAROS LÓPEZ, José Luis. Apuntes Historia de Yacuiba. L.C. 2009. (Escrito inédito)
5.    CONAMAQ/CSUTCB/CIDOB/APG/CSCB/FNMCB-BS/CEAM/CEPOG/CENAQ/CEAPor una educación indígena originaria. Hacia la autodeterminación ideológica, política, territorial y sociocultural. Santa Cruz, Noviembre 2004. Impresión G.I.G. La Paz, Bolivia 2004
6.    CONDARCO MORALES, Ramiro. Zarate el “Temible” Willka. Historia de la Rebelión Indígena de 1899. Segunda Edición. Imprenta y Librería “Renovación” Ltda. La Paz, Bolivia. 30 de junio 1983 
7.    CORRADO, Alejandro M. El Colegio Franciscano de Tarija y sus Misiones. Noticias Históricas recogidas por dos misioneros del mismo Colegio. Quaracchi, cerca de Florencia. Tipografía del Colegio de S. Buenaventura. 1884
8.    COTO, Pedro Ángel. Yacuiba Retazos Pueblerinos. Narraciones y Relatos. 2da. Edición. Imprenta Alar S.R.L. Santa Cruz, Bolivia. Julio 2005
9.    DE MESA, José/GISBERT, Teresa/MESA GISBERT, Carlos Diego. Historia de Bolivia. Editorial Gisbert y Cia. S.A. Primera Edición. La Paz, Bolivia. 1997 
10.  DOLLZ GUERRERO, Ernesto. El Chaco y su Historia. Editorial e Imprenta Laser Primavera. San José de Pocitos, Bolivia. 12 de agosto de 1994.
11.  EL CHAQUEÑOArtículo “Un fragmento de historia de la U.E. Coronel Miguel Estenssoro rumbo al centenario”. Yacuiba, lunes 7 de mayo de 2012
12.  GIANNECCHINI, Dorotéo/MASCIO, Vicenzo. Álbum Fotográfico de las Misiones Franciscanas en la República de Bolivia, a cargo de los Colegios Apostólicos de Tarija y Potosí. Talleres Gráficos de Industrias Offset color S.R.L. La Paz - Bolivia. 1995.
13.  GÓMEZ, Mariana Daniela. Mujeres imaginadas: Bestias de carga, esclavas, amazonas y libertinas. Representaciones sobre las mujeres indígenas del Gran Chaco. Fazendo Genero 9. Diásporas, Diversidades, Deslocamentos. 23 a 26 de agosto de 2010
14.  LANGER, Erick/BASS WERNER DE RUIZ, Zulema/ROMERO AUD, María del Carmen. Corpus Documental Historia de Tarija, Tomo V. Círculo de Escritores y Artistas de Tarija. Prefectura del Departamento de Tarija. Universidad Autónoma Juan Misael Saracho. Editorial Universitaria UAJMS, Tarija. 1988
15.  MOLLOJA HOYOS, Ranulfo. Los pioneros y evacuados del Chaco Boreal. Segunda Edición. Talleres Gráficos Imprenta “Los Huérfanos”. Santa Cruz, Bolivia. 5 de agosto de 2002.
16.  PADILLA, Félix. Informe sobre la colonización del Pilcomayo de Félix Padilla a Manuel Othon Jofré. Tarija, 6 de agosto de 1885
17.  PIFFERI, Sebastián/DUCCI, Zacarías. Diario de la visita a todas las misiones existentes en la República de Bolivia-América Meridional Practicada por el M.R.P. Sebastián Pifferi Comisario General de los Colegios de la misma República. Escrito por su Secretario y compañero de viaje Padre Zacarías Ducci ambos misioneros del Colegio Apostólico de Tarija. Asís. Santa María de los Ángeles. Tipografía de la Porciúncula. 1895
18.  TARDIO MAIDA, Alberto. Historia de la Educación Rural en Bolivia.
19.  TRIGO, Eriberto. Informe del Cancelario Dr. Eriberto Trigo. Año II. Tarija. 30 de junio de 1894. Tipografía de la Estrella de Tarija. Tarija, Bolivia. 1894

Referencias y citas:


[1] Trigo, Eriberto. Informe del Cancelario Dr. Eriberto Trigo. Año II. Tarija. 30 de junio de 1894. Tipografía de la Estrella de Tarija. Tarija, Bolivia. 1984
[2] El Decreto de 12 de agosto de 1876 sobre: Tarija, División de sus provincias. Firmado por el Presidente Provisorio de la República Gral. Hilarión Daza determina la disolución de la Provincia Salinas y la creación sobre la base territorial de dicha provincia de las Provincias de Concepción y del Gran Chaco. La Ley de 19 de octubre de 1880, fija nueva delimitación para el Departamento de Tarija y sus provincias, en esta Ley Yacuiba se eleva a rango de capital de la Provincia Gran Chaco.
[3] Pág. 379 De Mesa, José/Gisbert, Teresa/ Mesa Gisbert, Carlos Diego. Historia de Bolivia. Editorial Gisbert y Cia. S.A. Primera Edición. La Paz, Bolivia. 1997  
[4] En las comarcas el analfabetismo fue total, porque ni el hombre ni la mujer sabían leer ni escribir, tampoco entendían el castellano. Esa limitación no permitía al hombre, menos a la mujer, ser inscritos en el registro cívico para emitir el voto, determinado por la misma Constitución Política del Estado. Desde ese punto de vista la clase campesina, de ambos sexos, no era de interés para los políticos. Tardio Maida, Alberto. Historia de la Educación Rural en Bolivia.
[5] Pág. 12 El Gobierno de Manuel Isidoro Belzú intenta retomar las ideas educativas progresistas de Simón Rodríguez, implantando la educación primaria universal, gratuita y obligatoria, restableciendo las escuelas-taller e incluyendo el derecho a la educación para las mujeres. Bloque Educativo Popular Indígena Originario. Propuesta Educativa Popular (Tercer Borrador) Hacia el Congreso Nacional de Educación 2004. Nueva Estrategia de la Educación Boliviana por la Soberanía, la liberación y el cambio. La Paz, octubre de 2004
[6] La Convención Nacional de 1851. Estableció la INSTRUCCION PRIMARIA GRATUITA.
[7] Pág. 12 Con la victoria política de la Oligarquía Minero-Feudal emergente, se promulga la “Ley de Libertad de enseñanza” que faculta a cualquier persona, individual y colectiva, a enseñar sin restricciones. Este estatuto fue el instrumento legal que liquidó la Educación Pública del último cuarto del siglo diecinueve. Bloque Educativo Popular Indígena Originario. Propuesta Educativa Popular (Tercer Borrador) Hacia el Congreso Nacional de Educación 2004. Nueva Estrategia de la Educación Boliviana por la Soberanía, la liberación y el cambio. La Paz, octubre de 2004
[8] Pág. 12 Bloque Educativo Popular Indígena Originario. Propuesta Educativa Popular (Tercer Borrador) Hacia el Congreso Nacional de Educación 2004. Nueva Estrategia de la Educación Boliviana por la Soberanía, la liberación y el cambio. La Paz, octubre de 2004
[9] Pág. 27-28 Los terratenientes, que viven de la explotación de los grandes latifundios, constituyen el sector más reaccionario del grupo dominante. Profesan por lo general, un catolicismo ultramontano y fanático. Es en el seno de este sector, donde tiene particular vigencia la inclinación familiar a blasonar de orígenes nobiliarios, de linajes cuyas más esclarecidas estirpes se remontan a los abolengos de ultramar. Condarco Morales, Ramiro. Zarate el “Temible” Willka. Historia de la Rebelión Indígena de 1899. Segunda Edición. Imprenta y Librería “Renovación” Ltda. La Paz, Bolivia. 30 de junio 1983  
[10] “Muchas veces, los escritos misioneros insisten, tipificando su acción como “civilizadora”, que se ha entendido siempre como premisa de desarrollo para los pueblos originarios. Los aspectos mencionados relevan el otro proceso, que es el de comunicación como solución de concierto de pueblos, de muchas voces, en la dimensión latinoamericana.” Fuente: Lingüística y solidaridad en las reducciones franciscanas chaqueñas. Pagina web del Archivo Franciscano de Tarija. Centro Eclesial de Documentación.
[11] Las Tareas apostólicas de los franciscanos del Colegio de Tarija tendrán eternamente un lugar muy distinguido en la historia de la civilización de los pueblos de América. Pág. 5 Corrado, Alejandro M. El Colegio Franciscano de Tarija y sus Misiones. Noticias Históricas recogidas por dos misioneros del mismo Colegio. Quaracchi, cerca de Florencia. Tipografía del Colegio de S. Buenaventura. 1884
[12] Pág. 11 La llegada de la “independencia nacional” no significo nada para las poblaciones indígenas originarias. Es más, lo poco que se había avanzado en materia educativa durante el coloniaje, no mereció ninguna mejora ni atención por parte del nuevo estado “independiente”. A los gobernantes de la época, hacendados y gamonales, no les interesaba ni convenía en absoluto la educación del “indio”. Su interés central era continuar beneficiándose con la mano de obra barata o, mejor, gratuita. CONAMAQ/CSUTCB/CIDOB/APG/CSCB/FNMCB-BS/CEAM/CEPOG/CENAQ/CEA. Por una educación indígena originaria. Hacia la autodeterminación ideológica, política, territorial y sociocultural. Santa Cruz, Noviembre 2004. Impresión G.I.G. La Paz, Bolivia 2004
[13] Crónica de una visita a la escuela de la misión de Aguairenda en junio de 1892: “Junio 20. El M.R.P. Comisario visita las escuelas, y las halla corrientes en el rezo de la doctrina en Castellano y Chiriguano. Las niñas le presentan dos alfombras lujosas, trabajadas por ellas, como prueba de su aprovechamiento y adelanto. Por la tarde se reúne todo el pueblo, y el M.R.P. Comisario le dirige una fervorosa exhortación en Chiriguano. Antes de ella, un muchacho de la escuela lee una salutación a dicho Padre, en la que le recuda y agradece a nombre de todos, los afanes y trabajos sufridos por él, cuando era su Conversor. Actualmente lo es el P. Gil Agostini acompañado del P. Terencio Marcuci” Pág. 11-12 Pifferi, Sebastián/Ducci, Zacarías. Diario de la visita a todas las misiones existentes en la República de Bolivia-América Meridional Practicada por el M.R.P. Sebastián Pifferi Comisario General de los Colegios de la misma República. Escrito por su Secretario y compañero de viaje Padre Zacarías Ducci ambos misioneros del Colegio Apostólico de Tarija. Asís. Santa María de los Ángeles. Tipografía de la Porciúncula. 1895
[14] Artículo: Lingüística y solidaridad en las reducciones franciscanas chaqueñas. Pagina web del Archivo Franciscano de Tarija. Centro Eclesial de Documentación.
[15] Frente a la educación colonizadora de negación a la identidad y valores de nuestras grandes nacionalidades y grupos étnicos, el Proyecto Educativo Popular propone la Educación Intercultural Bilingüe destinada a rescatar, revalorar y desarrollar las lenguas y culturas nativas, afianzar la identidad étnica y desarrollar la conciencia de la identidad nacional de nuestro país. (Propuesta de Central Obrera Boliviana, 1988). Pág. 13 CONAMAQ/CSUTCB/CIDOB/APG/CSCB/FNMCB-BS/CEAM/CEPOG/CENAQ/CEA. Por una educación indígena originaria. Hacia la autodeterminación ideológica, política, territorial y sociocultural. Santa Cruz, Noviembre 2004. Impresión G.I.G. La Paz, Bolivia 2004
[16] Centeno Bilbao, José. Pioneros de la Educación en el Chaco. Nota de prensa para El Diario. La Paz, 24 de julio de 1976
[17] “No obstante es un hecho, pero un hecho lamentable por ciento i al que el Gobierno debiera proveer pronto remedio, que en el Gran Chaco, no digo un Alcayde político ó un Corregidor, es un hecho que hata un Sub-Prefecto ignora por completo las atribuciones y deberes de su cargo, i no obstante, todos, saben que «al fraile se debe deprimir á toda costa i en todo terreno».” Pág. 60 Padilla, Félix. Informe sobre la colonización del Pilcomayo de Félix Padilla a Manuel Othon Jofré. Tarija, 6 de agosto de 1885
[18] Durante el Gobierno del Mariscal Andrés de Santa Cruz, mediante Ley del 15 de noviembre de 1832, se crea la provincia Salinas con los cantones: San Diego, Busuy, Sanandita, Zapatera y Caraparí. Esta provincia abarcaba los territorios de las actuales provincias O`Connor, Gran Chaco y los distritos de territorios de colonias cedidos a la Argentina y al Paraguay. Pág. 76 Claros López, José Luis. Apuntes Historia de Yacuiba. L.C. 2009. (Escrito inédito, pero el capitulo relacionado a los antecedentes de la creación de la provincia Gran Chaco está disponible en el blog: http:www.desdeyacuiba.blogspot.com)
[19] Pág. 64 Langer, Erick/Bass Werner de Ruiz, Zulema/Romero Aud, María del Carmen. Corpus Documental Historia de Tarija, Tomo V. Círculo de Escritores y Artistas de Tarija. Prefectura del Departamento de Tarija. Universidad Autónoma Juan Misael Saracho. Editorial Universitaria UAJMS, Tarija. 1988
[20] Pág. 349-354 Langer, Erick/Bass Werner de Ruiz, Zulema/Romero Aud, María del Carmen. Corpus Documental Historia de Tarija, Tomo V. Círculo de Escritores y Artistas de Tarija. Prefectura del Departamento de Tarija. Universidad Autónoma Juan Misael Saracho. Editorial Universitaria UAJMS, Tarija. 1988 
[21] Pág. 55 Cuadro 6. Padilla, Félix. Informe sobre la colonización del Pilcomayo de Félix Padilla a Manuel Othon Jofré. Tarija, 6 de agosto de 1885
[22] Pág. 373-374 Langer, Erick/Bass Werner de Ruiz, Zulema/Romero Aud, María del Carmen. Corpus Documental Historia de Tarija, Tomo V. Círculo de Escritores y Artistas de Tarija. Prefectura del Departamento de Tarija. Universidad Autónoma Juan Misael Saracho. Editorial Universitaria UAJMS, Tarija. 1988 
[23] Pág. 57 Padilla, Félix. Informe sobre la colonización del Pilcomayo de Félix Padilla a Manuel Othon Jofré. Tarija, 6 de agosto de 1885
[24] El topónimo «Pilcomayo» deriva del quechua: pishqu = pájaro, mayu= río, es decir «río de los pájaros».
[25] El trabajo que se indica del año de 1898 corresponde a las Fotografías, vistas y panoramas de las Misiones Franciscanas de los Colegios de Nuestra Señora de los Ángeles de Tarija y de san Antonio de Padua Potosí (Bolivia) que corresponden al “Álbum Fotográfico de las Misiones Franciscanas en la República de Bolivia, a cargo de los Colegios Apostólicos de Tarija y Potosí”.
[26] Pág. 4 La conversión religiosa llevaría a mejorar la situación de las mujeres en sus respectivos grupos. Por ello, las mujeres eran “las primeras en llegar a la iglesia”. Ellos podían actuar como los liberadores y protectores de las mujeres “contra la voluntad ajena” y revertir la inversión de roles y tareas de género que predominaba entre los indígenas del Chaco. Gómez, Mariana Daniela. Mujeres imaginadas: Bestias de carga, esclavas, amazonas y libertinas. Representaciones sobre las mujeres indígenas del Gran Chaco. Fazendo Genero 9. Diásporas, Diversidades, Deslocamentos. 23 a 26 de agosto de 2010
[27] Pág. 68 La entrega de niños chiriguanos a blancos fue una costumbre común en las fronteras del sudeste de Bolivia. En teoría, la entrega de niños a gente pudiente era un modo de evitar la mendicidad y de asegurar la manutención y educación de niños sin recursos. En la práctica, muchos de ellos fueron casi secuestrados de sus padres, había gente que buscaba activamente huérfanos para utilizarlos como sirvientes, de por vida. Langer, Erick/Bass Werner de Ruiz, Zulema/Romero Aud, María del Carmen. Corpus Documental Historia de Tarija, Tomo V. Círculo de Escritores y Artistas de Tarija. Prefectura del Departamento de Tarija. Universidad Autónoma Juan Misael Saracho. Editorial Universitaria UAJMS, Tarija. 1988      
[28] Artículo 113 y Artículo 114. Pág. 80 Padilla, Félix. Informe sobre la colonización del Pilcomayo de Félix Padilla a Manuel Othon Jofré. Tarija, 6 de agosto de 1885
[29] Artículo 59. Pág. 72 Padilla, Félix. Informe sobre la colonización del Pilcomayo de Félix Padilla a Manuel Othon Jofré. Tarija, 6 de agosto de 1885
[30] En 1905, el gobierno liberal de Ismael Montes establecía las Escuelas Ambulantes para las comunidades indígenas. De acuerdo a esa ley, todo individuo que había establecido por su cuenta una escuela de primeras letras en centros poblados por indígenas, tenía derecho a una recompensa pecuniaria de veinte bolivianos por cada alumno de cualquier sexo que llegase a leer y realizar las cuatro operaciones de aritmética, conocer la Doctrina Cristiana y hablar español.
[31] Pág. 395-397 Nro. 701 /Oficio original del Fr. Fernando Ambrosini al Fr. Carlos Piccardo, quejándose de los abusos de las autoridades en la extinguida misión de Aguairenda/ Las relaciones entre autoridades y misioneros empeoraron después de la revolución liberal de 1898. Muchos de los nuevos gobernantes liberales fueron anticlericales y no estaban dispuestos a ayudar a los frailes. Empezaron a secularizar las misiones, primero las de San Francisco Solano y San Antonio de Padua en 1906 y Aguairenda en 1911. Prosiguieron con el despojo de terrenos de neófitos y la expoliación del trabajo de los mismos, a favor de los blancos y las autoridades. Este documento trata precisamente de este proceso, visto desde la perspectiva de un franciscano. Langer, Erick/Bass Werner de Ruiz, Zulema/Romero Aud, María del Carmen. Corpus Documental Historia de Tarija, Tomo V. Círculo de Escritores y Artistas de Tarija. Prefectura del Departamento de Tarija. Universidad Autónoma Juan Misael Saracho. Editorial Universitaria UAJMS, Tarija. 1988
[32] Pág. 18 Bloque Educativo Popular Indígena Originario. Propuesta Educativa Popular (Tercer Borrador) Hacia el Congreso Nacional de Educación 2004. Nueva Estrategia de la Educación Boliviana por la Soberanía, la liberación y el cambio. La Paz, octubre de 2004
[33] Centeno Bilbao, José. Pioneros de la Educación en el Chaco. Nota de prensa para El Diario. La Paz, 24 de julio de 1976
[34] Ballivián, fue una de las poblaciones más importantes del sudeste boliviano sobre las márgenes del Pilcomayo albergaba una importante colonia, con la evolución de la guerra del Chaco y las sucesivas derrotas del ejército nacional el teatro de operaciones cambio radicalmente y se dio la orden de abandonar esta población que para ese momento era el principal puesto de retaguardia con un aeródromo y centro de abastecimientos para toda la línea de fortines, con la retirada de los soldados bolivianos también los colonos quienes en su gran mayoría se dedicaban a la ganadería, tuvieron que abandonar sus haciendas y replegarse con el ejército nacional hacia el otro lado del Pilcomayo, con la esperanza de que con una nueva ofensiva favorable a las armas de Bolivia se podría retomar esos territorios y recuperar sus hogares, todas las familias civiles que se replegaron con el ejército Boliviano jamás regresaron a Ballivián, muchas se quedarían a vivir en la zona de Villa Montes o en el interior de la república.
[35] Narración del Prof. Pedro Ángel Coto sobre su impresión que le deja la primera escuela en la que trabaja como maestro en la Yacuiba de 1947: “La primer escuela que regenté, era un rancho de paja que no tenía puertas. El moblaje consistía en cuatro bancos desvencijados. Los niños se sentaban en unos adobes; no había pizarrón. En el patio, bajo esplendido y umbroso naranjo, aprovechando la fina arenilla del suelo que emparejaba con una varita, me daba maña para dibujar la lección que los alumnos trasladaban a sus pizarritas. Esto duró unos tres meses, hasta que, atentos a mis constantes reclamos, la Municipalidad hizo construir un solo saloncito, más o menos presentable, y como material escolar, de manera heterogénea, se contaba con impresos de La Paz, otros de Argentina, de Chile, España, etc.” Pág. 120 Coto, Pedro Ángel. Yacuiba Retazos Pueblerinos. Narraciones y Relatos. 2da. Edición. Imprenta Alar Srl. Santa Cruz, Bolivia. Julio 2005
[36] Narración del Prof. Pedro Ángel Coto sobre lo que le sucede a su llegada a Yacuiba en los primeros días de 1947: “Tan pronto como llegué, me ofrecieron el puesto de Maestro Municipal con el haber que asignaba entonces el presupuesto, diez meses de sueldo en cada año, las vacaciones que se las arregle el maestro, y el haber 60 bolivianos mensuales, con sus respectivos descuentos.” Pág. 120 Coto, Pedro Ángel. Yacuiba Retazos Pueblerinos. Narraciones y Relatos. 2da. Edición. Imprenta Alar Srl. Santa Cruz, Bolivia. Julio 2005
[37] Centeno Bilbao, José. Pioneros de la Educación en el Chaco. Nota de prensa para El Diario. La Paz, 24 de julio de 1976
[38] Pág. 329 Dollz Guerrero, Ernesto. El Chaco y su Historia. Editorial e Imprenta Laser Primavera. San José de Pocitos, Bolivia. 12 de agosto de 1994.
[39] En el ámbito educativo es donde más se ha reflejado la lucha entre gobierno, Iglesia y asociaciones civiles, pues mientras unos gobiernos limitan la libertad de enseñanza y la ponen bajo el control del gobierno central, otros la restituyen a los Municipios. Es el caso del Gobierno de Agustín Morales 1871- 1872 que en su Ley de 22 de noviembre de 1872 declara nuevamente la libertad de enseñanza, y transfiere las escuelas elementales a las municipalidades. Pronto estas escuelas municipales se deterioraron por la falta de presupuesto y apoyo financiero. Por otra parte, estas escuelas brindaban servicio dentro del radio urbano, dejando a la población campesina en la total ignorancia. Un Decreto Supremo de 29 de marzo de 1879 entregaba la enseñanza secundaria y universitaria a empresas particulares. En 1886, el ministro José Pol dictó el Estatuto Provisional de Instrucción Primaria, por el cual, en uno de sus artículos, prohibía la admisión de menores de 14 años en cualquier trabajo; en otro punto establecía castigos contra la vagancia de niños en edad escolar e imponía multas a los padres de familia.
[40] Pág. 5 A Primer Columna, El Chaqueño. Artículo “Un fragmento de historia de la U.E. Coronel Miguel Estenssoro rumbo al centenario”. Yacuiba, lunes 7 de mayo de 2012
[41] Pág. 57-58 Centeno Bilbao, José. Fogón criollo miscelánea de remembranzas chaqueñas. Imprenta Doña Carmelita. 31 de julio 1998.
[42] Centeno Bilbao, José. Pioneros de la Educación en el Chaco. Nota de prensa para El Diario. La Paz, 24 de julio de 1976
[43] “Pero un día negros nubarrones cubrieron el límpido cielo azul, oscureciendo las llanuras cubiertas de verdes pastizales, bellos campos floridos, cuajados de ganados de toda clase, como presagiando malos augurios que no tardaron en comentarse entre los ganaderos, que los paraguayos avanzaban sin hacer un tiro después de cerrar las únicas vías de salida por el este Campo Victoria y por el sur Campo Vía… Hasta que un día del primer trimestre del año 1934, apareció sorpresivamente un oficial del ejército en campaña con una escuadra de soldados, notificando a los pobladores ganaderos, diciéndoles que tenían 24 horas para alistar lo indispensable que podían llevar como ser; cama, olla, caldera, platos, cucharas, jarros y su familia compuesta por el padre, madre e hijos que entrarían en un camión Ford-4 de 3.80 metros de largo por 2.50 metros de ancho, cuatro familias, para trasladarlos donde estarían más seguros, según decía el militar, porque los “pilas” avanzaban y los ganaderos junto a sus familiares corrían el riesgo que los maten. Decía que lo hacían precautelando sus vidas y que sería “por unos cuantos días”, porque volverían a retomar esos lugares… llegaron los camiones Ford-4, a las diferentes haciendas a cargar lo indicado y luego subían, padre, madre e hijos. En el momento de embarcarse, a varios padres de familia, los incorporaron al ejército en campaña como guía… En columnas de camiones del ejército y algunos camiones particulares, salían en la madrugada, seguían todo el día, la noche, llegando a destino transitorio al día siguiente; hambrientos, sedientos, asoleados, llenos de tierra, varios enfermos, muriendo algunos en el penoso trayecto… Así fueron trasladados (evacuados) a otros lugares muy diferentes, donde se sentían extraños… Así fueron arrancados, como arrancar a un árbol frondoso de la tierra que lo nutrió y lo crió, a la orilla del arroyo que lo vivificó con sus cristalinas aguas, que es como quitar al hijo de la madre, producto de sus entrañas…” Pág. 29-32 Molloja Hoyos, Ranulfo. Los pioneros y evacuados del Chaco Boreal. Segunda Edición. Talleres Gráficos Imprenta “Los Huérfanos”. Santa Cruz, Bolivia. 5 de agosto de 2002.
[44] “Los niños evacuados que habían llegado junto a sus padres hasta San Antonio de Padua, crecían con la esperanza de volver a la tierra donde lo tenían todo… ellos vivían esperanzados en las palabras del militar, que les dijo al embarcarlos en el los vehículos que los sacaron de sus hogares, que “volverían en unos cuantos días…” palabras que retumbaron en sus mentes día y noche cuando abrían los ojos estaban mirando hacía donde sale el sol…añoranza de hombres, mujeres y niños por volver a la tierra que dejaron al otro lado de la frontera… ”” Pág. 44-45 Molloja Hoyos, Ranulfo. Los pioneros y evacuados del Chaco Boreal. Segunda Edición. Talleres Gráficos Imprenta “Los Huérfanos”. Santa Cruz, Bolivia. 5 de agosto de 2002.
[45] El termino de “evacuados” durante la Guerra del Chaco (1932-1935) es la denominación que reciben los colonos afincados en las zonas del teatro de operaciones que al ser de nacionalidad Boliviana fueron desplazados de sus hogares y de los lugares en los cuales muchos de ellos habían nacido o vivido durante ya varios años, en la mayoría de los casos fueron “evacuados” a la fuerza por el ejército Boliviano, para que no prestaran cooperación a las tropas del Paraguay, lo cual significo un movimiento migratorio interno en la llanura chaqueña proveniente del otro lado del Pilcomayo a lugares como Yacuiba, Caraparí o Villa Montes. Lo mismo sucedió en el norte del teatro de operaciones cuando los Paraguayos se acercaron a Charagua toda la población de la zona del Parapetí fue “evacuada”, ya que los primeros “evacuados” fueron los colonos del Sur del Chaco Boreal (Zona de Ballivián) esto no sucedió en el centro del Chaco Boreal donde la mayor parte de la zona estaba poblada por colonias menonitas o ganaderos con parentesco con familias del norte argentino tanto estos como los menonitas del centro del Chaco Boreal prestaron toda la cooperación posible a los soldados paraguayos. Este éxodo forzado de la población, significo como en el caso de la población de Ballivián una evacuación sin retorno.
[46] Pág. 176-177 Coto, Pedro Ángel. Yacuiba Retazos Pueblerinos. Narraciones y Relatos. 2da. Edición. Imprenta Alar Srl. Santa Cruz, Bolivia. Julio 2005

viernes, 11 de mayo de 2012

Romance y chacarera Por José Luis Claros López

Romance y chacarera
Por José Luis Claros López

Desde tiempo pasado,
desde antigua era,
entre los quebrachos
y pueblos del Chaco,
me buscas chacarera.
Y el polvo se levanta
con el viento de agosto,
natural melodía
que canta en el Angosto
violín, vida poesía,
a veces solo recordarte,
en el silencio de la soledad
por estar lejos del hogar.
Chacarera, solo despiértame,
camina conmigo a la vera
del río de agua buena
que calma la sed, de mí ser.
Cuando sea noche de serenata
de frío del Chaco y de fogata,
la chacarera va a encontrarme
con su melodía que suena
invitándome a bailar
y terminaré al final,
de rodillas ante mi morena,
mientras en el cielo
la luna encantada
contemplará con alegría
como luna de primavera
el romance que nace
al ritmo de la chacarera.
Así sea noche de invierno
y esté perdido en el monte,
el sonido de un violín tierno
me guiará de regreso al lar.
Historia sin fin
la del tiempo enamorado
del monte y del Chaco,
por eso cada vez que regreso
quiero llevarme conmigo
tantos recuerdos en un saco,
a cada rato por eso
Simplemente me digo:
Mientras la Chacarera
se baile y no muera,
el Chaco será el monte verde
que todo chaqueño recuerde,
como el calor del buen hogar
por nuestro amor a esta tierra
donde disfrutamos del sabor
del beso del primer amor.

- - - -

Desde Yacuiba, días de mayo del año Doce.

miércoles, 25 de abril de 2012

Cara sucia y el día del libro


La Columna de Jose (*)

Cara sucia y el día del libro

"...La Patria debe ser el altar donde se haga culto al trabajo; debe ser el hogar paradisíaco para los niños que mañana serán los portaestandartes del progreso y de la felicidad..." escribía José Camarlinghi en su novela corta: "Cara Sucia" (1962). Una novela, que nos permite recordar que los libros tienen alma.

Y es por "Cara Sucia", que no podría olvidar el día del libro. Cada 23 de abril, sé que debo regalar un libro y también comienzo a leer otro, éste año por eso, regalaré "Cara Sucia" a un amigo, luego volveré a leer "Yacuiba retazos pueblerino" de Pedro Ángel Coto.

El motivo, éste 2012 se cumplen 50 años, de la publicación de la obra de Coto. "Yacuiba retazos pueblerinos", sería el primer libro publicado por un yacuibeño.

Pero regresando al motivo por el cual nunca olvido que cada 23 de abril, es el día del libro. La historia que voy a contar, sucedió en las primeras horas de la tarde de un día miércoles que llovía, del año de 1997, cuando a mis manos llegó aquel libro pequeñito. Mi prima Liliana, decidió regalarme "Cara Sucia" y siguiendo su recomendación, comencé a leer sus páginas aquella misma tarde.

En el colegio, esa tarde fue conmoviéndome, como la primera vez que leí las aventuras del Principito de A. de Saint-Exupéry. Pero, esa tarde, a un compañero del salón de clases, "Cara Sucia", en su formato de libro de bolsillo, le pareció un buen objeto para sustraer de mi mochila.

Pero su crimen, no fue perfecto, para el final de la tarde, una feliz coincidencia hizo posible su recuperación. Otro compañero, guiaba mis pasos, hasta un improvisado escondite, al interior de una canaleta. Ahí, en ese lugar, encontré a "Cara Sucia", la humedad de la lluvia, había empezado a producir estragos entre sus páginas. Al retornar a casa, apresuré una operación para salvar el libro, secando sus páginas para continuar la lectura. Las horas fueron pasando y acabé de leer sus páginas, al llegar la madrugada. Está historia sucedió, un 23 de abril.

Por esa razón, cada 23 de abril, recuerdo en un pasaje a la nostalgia, el descubrimiento de "Cara Sucia". Un niño pobre, que buscaba su alimento entre los basurales y que por ese motivo pasaba hambre y frío. Camarlinghi, comienza su relato así: "...Una provincia remota, un lugar olvidado de la curiosidad mundana..." será el punto dónde un niño encontrará un libro viejo, que llenará su mundo de luz. Así, ese niño, es feliz por primera vez en muchos años; él sabe que por aprender a leer conocería muchas cosas.                    

Con el paso del tiempo, recuerdo con nostalgia y cariño a “Cara Sucia”, como también al Principito y al Zorro, Phileas Fogg y a Picarpote, Florentino Ariza y Fermina Daza, Raskolnikov, Otelo, la Chaskañawi, Sancho, Gregor Samsa, Eugenia Grandet, Dorian Gray, a Saha, a un tal Pedro Paramo y a un Alquimista que ayudo a un pastor de ovejas… En fin, a tantos personajes, de los libros que fueron mi compañía durante aquellos años de infancia. Cuando pasaba horas en la Biblioteca Municipal o cuando gracias a Juancito que para mí tristeza ya no está en este mundo, conseguía llevarme prestadas las novelas que deseara de la biblioteca del colegio para leerlas con calma en mi casa. Hay lecturas que no se olvidan, por ejemplo, descubrir la libertad junto a Cara Sucia, que lloraba porque quemaban a su amigo, su amigo libro, el primero que tenía y luego al despertar comprendiendo que solo era una pesadilla: “…Recoge su libro imprimiéndole un beso de ternura. ¡Cuánto cariño le había tomado! Y se va corriendo tras sus páginas que se las lleva el viento…”

(*) El autor es José Luis Claros López, de profesión Comunicador Social.

 

El artículo, fue publicado en la edición correspondiente al miércoles 25 de abril de 2012, sección de Opinión (p. 3), diario El Chaqueño (Yacuiba, Bolivia).


lunes, 16 de abril de 2012

EL ÚLTIMO OTOÑO DEL CORONEL por José Luis Claros López

El último otoño del Coronel
(Capítulo I)
Por José Luis Claros López

Es el otoño de 1849, el último otoño de la vida del Coronel José Eustaquio Méndez. Bolivia es gobernada desde Diciembre de 1848 por Manuel Isidoro Belzú que derroto en los campos de Yamparáez después de reñida batalla al General Velasco su derrota de Velasco significa el final de su Presidencia y el comienzo de la era de Belzú, pasan los primeros meses de 1849 tiempo en el cual Belzú el “León del Norte” como le gustaba ser llamado en las crónicas de la prensa de aquellos tiempos violentos, parece no gobernar Bolivia sino mandarla, un tiempo de barbarie, de brutalidad en que no se respetaban instituciones, la justicia estaba obedecía las órdenes del Presidente que no dudaba en mandar al destierro a todos los opositores a su régimen, pero el pueblo lo exaltaba hasta el delirio, con el apoyo de las masas encabezaba un “gobierno del pueblo” enemigo de la oligarquía nacional y de las familias aristocráticas que lo repudiaban, pero el pueblo, las grandes mayorías nacionales formadas por los campesinos y las clases populares de los centros urbanos lo apoyan sin dudar, incluso por defender en las calles ese régimen no dudaban en tomar la justicia por sus manos, saqueando desde las camas hasta la madera de las puertas de las casas de sus enemigos, quemando las propiedades de los opositores, ahogando en sangre los intentos de revueltas que perseguían derrocar a Belzú. Las grandes mayorías nacionales, estaban cansadas de sus anteriores gobernantes que nunca pensaron en las necesidades básicas del pueblo y de la nación boliviana, cada día que pasaba las fronteras se llenaban con los ciudadanos de la república que corren para salvarse del terror que produce ser castigado por el solo hecho de pensar diferente o de ser sorprendido hablando mal para el Presidente, la única escapatoria es el exilio voluntario, la justicia no existe y los militares juran lealtad al gobierno sobre todo porque Belzú entre sus primeros actos a elevado de rango a toda la oficialidad que le apoyo para llegar al poder, sin embargo así como los más ricos lo insultan por lo bajo expresando con temor su desprecio, los pobres del país llenan las calles y las plazas de las ciudades que visita, para estar cerca al hombre que por vez primera los escucha y camina con ellos mientras en cada plaza repite un discurso encendido gritando ante multitudes que lo vitorean mientras Belzú les recuerda que sus opresores les explotaban con el trabajo a costa de sus miserias, así que ahora les dice que todo lo que tenían aquellos caballeros le pertenecía únicamente al pueblo por ser el fruto de sus fatigas, los pobres lloran en las plazas al escuchar al Presidente que les explicaba con palabras sencillas que la riqueza de los más ricos de Bolivia era en realidad un robo que les habían hecho a ellos. El congreso ya no decide nada, todo lo decide Belzú y la prensa todavía existe porque Belzú la deja existir para exaltar el instinto de las masas sosteniendo que la política presidencial estaba practicando la justicia social dándole al pueblo participación directa en los negocios del Estado, esa misma prensa que tenía prohibida por decreto mencionar los nombres de los anteriores presidentes, porque ahora solo existía Belzú y solo Belzú debe ser nombrado, cada día durante su gobierno realiza lo necesario para que la gente humilde del pueblo no le abandone porque sabe que sin el apoyo del pueblo su gobierno se desmoronaría por eso no daba discursos desde balcones, sino que se bajaba de los podios para caminar codo a codo con el pueblo, estrechar las manos de todos, comer la misma comida de los soldados, reír de las ocurrencias de la gente humilde y regalar los bienes del estado o distribuir el de los opositores. Se gana de aquella forma el cariño y el respeto del pueblo sin construir nada, sin pensar en el futuro, sin planificar el desarrollo, creyendo ser el creador de la democracia boliviana por permitir a su lado hombres de poncho y de chaqueta. Pero al otro lado de la frontera los exiliados conspiran, es así que llegan los días del otoño de 1849 el General Velasco decide organizar un ejército con el objetivo de cobrar venganza y derrocar a Belzú, con sus tropas entonces cruza la frontera llega hasta Tarija y se prepara desde aquel punto estratégico para realizar una mayor campaña contra el ejército, sin embargo el General Agreda que comanda las fuerzas que toman la ciudad de Tarija mientras reciben informes que dan cuenta que José Eustaquio el viejo Coronel a salido de su retiro, para organizar la defensa del gobierno de Belzú en el sur del país. Así transcurren los últimos días de abril de aquel año de 1849, el Coronel solo tiene que llamar una vez y comienzan a llegar a su cuartel de San Lorenzo sus siempre fieles jinetes, sus compañeros de armas de los años de las guerrillas por la independencia, sus bravos que lo siguieran hasta el otro lado de la frontera cuando la invasión argentina. El Coronel rápidamente organiza sus fuerzas, mientras espera la llega de más hombres provenientes de todos los rincones del valle. Pero mientras eso sucede a varios kilómetros en Tarija, el General Agreda ordena entonces a uno de sus oficiales, preparar un ataque con dos escuadrones de Caballería y tomar prisionero al Coronel. Saben que no podrían hacer cambiar de opinión a José Eustaquio que desde los primeros momentos abraza la causa de Belzú como una causa justa, porque según el mismo Belzú dice su causa es la de dar justicia para el pueblo, darle lo que tantos años de mal gobierno le quitaron, devolverle la dignidad a los humildes. Sin saber que a Belzú lo único que le importaba era permanecer en el poder por siempre, José Eustaquio cree sus promesas y organiza sus hombres para defenderle, preparándose a recibir la llegada de más jinetes para tener una fuerza superior y derrotar él mismo a las tropas que tomaron Tarija, José Eustaquio permanece a las alturas de Santa Bárbara cerca de San Lorenzo. Rosendi avanza con sus tropas y sorprende al Coronel, enfrentándose sus tropas en un combate que solo dura un momento, ante la superioridad numérica. El Coronel ordena entonces a sus hombres retroceder para reagruparse, todos cumplen con su orden, pero él decide permanecer al final de la columna que retrocede para garantizar con su presencia en el lugar más peligroso una retirada ordenada, sin embargo los acontecimientos se precipitan, la retirada no es rápida ni tampoco es ordenada, Rosendi llega a estar casi frente a él y le ordena que se rinda, el Coronel da vuelta su caballo para ver el rostro del hombre que se atreve a insultarlo al proponerle que se rinda y le grita que no él no se rinde, que la que se rinda sea su abuela y estira las riendas de su caballo que se levanta haciéndole ver a su jinete como si fuese un gigante frente a los ojos de los hombres que le persiguen.      

Después de gritarles su atrevida y desafiante respuesta clavó las espuelas sobre su caballo sujetando con su mano firmemente las riendas, ahora el corcel aumenta su galope, metiéndose de golpe al bosque que bordea el camino levantando a su paso a la misma vez tanto el polvo como las hojas que cayeron por el otoño, pero Rosendi que ahora está cada vez más cerca[1] no deja de perseguirlo, mientras los caballos del resto de su tropa van dejando por detrás durante la persecución una polvareda que se levanta hasta hacer el campo visual tan impenetrable como si la niebla más tenebrosa hubiera llegado, es en aquel momento al estar solo a unos cuantos metros que sacan sus armas y comienzan a disparar. Él continua cabalgando intentando alejarse de la tropa que lo perseguía para capturarlo, sin saber que su buena estrella, esa estrella que durante tantas jornadas de gloria lo protegió contra todo mal convirtiéndolo en una leyenda ya había empezado a morir en el cielo, como un eco interminable tres disparos finales resonaron, José Eustaquio apretó los dientes al sentir el ardor de la bala en su espalda mientras comprendía que tal vez este sea el final de su camino. Entonces sintió como sus fuerzas se le desvanecían, cerró los ojos y por un instante recordó una imagen del último otoño, la sensación agradable de tranquilidad que le producía ver las hojas que caían del viejo árbol de su patio por culpa de la brisa del viento cuando él se acercaba para tomar agua fresca del pozo. El caballo que montaba siguió dando algunos pasos desorientado entre los churquis mientras el cuerpo de aquel gigante todavía sostenía sus riendas. Sin embargo el dolor de la herida le va produciendo una sensación de desvanecimiento hasta que al final él lentamente se fue desplomando hasta caer del caballo, el golpe fue demasiado fuerte y su rostro quedo por un momento pegado a esa tierra que había querido tanto hasta el punto de jugarse la vida por ella luchando por el ideal supremo de la libertad, desde las alturas sus montoneros muertos en jornadas de gloria junto con otros de sus compañeros de aventura de su tiempo contemplaban en silencio la escena que se sucedía sobre la tierra; pero José Eustaquio todavía no muere, los hombres valientes se aferran a la vida porque la vida es todo, nuevamente desde las alturas sus bravos montoneros por vez primera lloran, saben que aquella traicionera herida terminara con la vida del héroe de tantas jornadas de victoria, el “invencible que había desafiado impávido a la muerte en cien combates, el caudillo indómito que jalonara la gloria en hazañas de heroísmo temerario”[2] pero ellos tan valientes como él están lejos, demasiado lejos reunidos todos solo contemplan en silencio el desenlace de la historia y ahí están el hijo de Cipriano, Ramón Rojas y también su sobrino Manuel Rojas, como también están Francisco Pérez de Uriondo, José Ignacio Mendieta, Clodomiro León, Matías Guerrero, Juan Esteban Garay, Martin Espinoza, Francisco Guerrero y tantos otros que desde las alturas de la gloria en un lugar lleno de luz contemplan en silencio la escena que se sucede sobre la tierra y solo pueden hacer eso, observar con los ojos empañados de lagrimas, unas lagrimas de profunda pena que no dejaron salir de sus ojos ni cuando agonizaban sobre la tierra húmeda de sangre donde habían combatido hasta ser encontrados por la muerte que por fin los alcanzaba mientras combatían por sus ideales en contra de las huestes del Rey Fernando VII, es inevitable ahora están tristes por la pena, porque se les está muriendo José Eustaquio y ellos no pueden hacer nada para evitarlo.

Pero José Eustaquio no se muere, porque desde algún lugar recibe la fuerza necesaria para seguir respirando y no les dará el gusto a sus asesinos de morirse rápido por la herida que lo desangra después del balazo recibido por su espalda, en aquel instante sabe que solo quiere levantarse ponerse de pie y esperarles, para entonces desafiarles a que sus asesinos le den el balazo final mirándole a la cara, si es que aquellos cobardes tienen el valor de hacerlo. Entonces los caballos de los perseguidores van reduciendo su galope y se acercan al lugar donde había caído el gigante de la Tablada, Rosendi desmonta y todavía sostiene amenazante una de las armas de cuyo cañón se desprende aquel inevitable olor a pólvora, el ambiente ya huele a sangre, Rosendi ve al hombre intentando ponerse de pie y desenvaina su sable mientras uno de sus soldados que lo acompaña recarga rápidamente su arma con la intención esta vez de disparar de nuevo sobre José Eustaquio y terminar con la historia, Rosendi reflexiona cree que debe matarlo, pero cambia de opinión; mientras contempla satisfecho la escena, el resto de su tropa también observa como aquel hombre que hasta hace un momento permaneció tendido completamente derrotado sobre la tierra todavía respira y que no solo está intentando ponerse de pie sino que lo está logrando, los demás soldados que también participaban de la persecución conforme van llegando al lugar al ver la escena también lo comprenden, él no muere, vive y ya está de pie, mirándoles a los ojos como miran los valientes a los cobardes; sin embargo el temor no les impide continuar apuntando sus sables contra el gigante que todavía tiene la fuerza para desafiar con la mirada, pero Rosendi se complace pensando que no será por mucho tiempo. Y ordena entonces a los soldados que le acompañan que aprisionen al moribundo ante cuya figura heroica once años antes corrieran en pánico las tropas argentinas en la batalla de Montenegro, los soldados cumplen de inmediato con la orden y no tienen compasión de aquel valiente, porque habrían de tenerla es solo un hombre que ha sobrevivido pero que ya se muere, lo insultan, lo aprisionan, lo maltratan al Coronel como si se tratase de un bandolero, Rosendi ordena que lo amarren por la cintura, para luego llevarlo hasta Tarija. Al contemplar la herida en la espalda del viejo Coronel sabe que sufrirá una muerte lenta sin llegar a morir en el camino, entonces dirigiendo sus palabras al resto de la tropa les ordena, que ingresaran con él hasta la Plaza donde los espera el General Sebastián Agreda. Pretendiendo ser recibidos, como en aquellos tiempos antiguos cuando los Generales Romanos entraban a las ciudades llevando consigo no solo, los tesoros obtenidos por el saqueo a los territorios conquistados, sino también el supremo trofeo, los héroes de los pueblos vencidos tomados como prisioneros y exhibidos como la mayor prueba de la victoria. Rosendi monta rápidamente de nuevo su caballo y lo dirige con rumbo a Tarija, en el camino no deja de pensar que había conseguido lo que treinta y tres años antes ni el sanguinario Coronel José Melchor Lavín[3] había podido, pero que ahora él lo ha logrado, ha derrotado disparándole por la espalda y luego capturado a José Eustaquio.

Pero José Eustaquio, nunca permitiría que lo vean derrotado no le había dado ese gusto ni al mismísimo Brigadier José de la Serna e Hinojosa, es cierto; que su herida sangra, que los años de la primavera de su vida ya pasaron, pero su corazón es fuerte y su mirada todavía consigue inspirar el valor necesario de la gente del pueblo para realizar las más increíbles proezas a la vez que todavía tiene la fuerza para intimidar a los adversarios produciendo “el terror en el enemigo”. Así que levanta su cabeza y por un momento mira el infinito cielo azul. Algarrobos, cedros y churquis en la vereda del camino son testigos del paso lento de la comitiva, cada vez se ve más lejano en el horizonte las alturas de Santa Barbará, el lugar donde Rosendi al mando de dos escuadrones de caballería logro aprisionarlo luego de una breve persecución, José Eustaquio sigue mirando aquel tranquilo cielo luego cierra los ojos al sentir el calor del sol. Era el mismo sol de otoño que fue testigo de aquella jornada de gloria treinta y dos años y quince días antes.

Era 1817, nuestra patria grande ardía en esos momentos en un fuego devorador de macabras luchas de exterminio y de combates diarios, en que la sangre de los patriotas derramada a torrentes parecía confortar los campos de la insurrección, donde por cada cabeza caída se levantaban miles de hombres y mujeres que solo deseaban ser libres o morir para no seguir viviendo bajo un gobierno que les imponía un régimen totalitario y déspota, por los caminos colgaban de los arboles sin que nadie se atreviese a sepultarlos los que se habían atrevido a desafiar a las tropas de su Majestad el Rey de España Fernando VII, pero la pasión por la libertad es demasiado fuerte y no la pueden detener las balas ni tampoco las sogas con las que cuelgan por aquel tiempo a tantos buenos hombres, cada valle, cada montaña, cada desfiladero, cada una de las aldeas de la América Española, es una hoguera de insurrección permanente donde la libertad es la bandera, es un tiempo en el cual todavía mueren por ideales, una época de oscuridad donde los encierros en las cárceles son para siempre, pero aun así surgen de todos los rincones, hombres y mujeres valientes dispuestos a sufrir pesares inimaginables defendiendo la mayor cantidad de meses posible, cada paso de montaña, cada vuelta de un camino reteniendo y hostigando permanentemente a las tropas que se ganan con cada una de sus acciones de venganza, el desprecio de los humildes campesinos y sobre todo de los pobres que cada día son más pobres.

José Eustaquio, mientras va llegando a Tarija prisionero de Rosendi, nuevamente observara el cielo, él nunca podría olvidar que fue bajo ese mismo cielo y con ese mismo sol de otoño de testigo, cuando él a las alturas de la “Cuesta del Inca” aquel día del cuarto mes del año de 1817 se unió a las tropas regulares del Teniente Coronel Gregorio Araoz de La Madrid, enviado por el General Belgrano, hacía varios días que José Eustaquio esperaba la llegada de aquel ejército proveniente del sur y los espera comandando cien jinetes que lo acompañaron desde San Lorenzo, los españoles ni siquiera se habían enterado de la presencia de José Eustaquio y de sus jinetes en las proximidades de Tarija, luego del encuentro debió cumplir inmediatamente con la orden recibida de avanzar limpiando con sus jinetes una extensa zona, evitando así la sorpresa de posibles emboscadas, ordena a diez de sus mejores hombres el cumplir con esa misión, tomar esas precauciones era inevitable porque todos sabían que al frente tenían un adversario difícil de vencer, ese adversario era el Coronel Mateo Ramírez, responsable de dirigir la defensa de Tarija para lo cual había mandado construir incluso trincheras en los alrededores de la plaza de armas.[4]         

Al amanecer de aquel 14 de Abril de 1817, las tropas del ejército español que permanecían hasta ese momento en la primera línea de defensa de la ciudad de Tarija, informan al Coronel Mateo Ramírez sobre un avance sospechoso por el este, del ejercito que llego desde las Provincias Unidas del Río de la Plata que con seguridad está buscando un lugar donde las defensas sean más débiles y poder ingresar a la ciudad. Mateo Ramírez entonces al saber la noticia esgrime amenazante su sable y reúne a la comandancia de sus tropas para decirles entre otras cosas que “vamos a desparpajar a esos gauchos”, luego monta su caballo, blandiendo al viento todavía su sable y parte al encuentro con la historia. Mientras el resto de sus tropas en las líneas de avanzada comienzan a prepararse para ese momento ya las horas transcurren rápidamente.

Algunos de los montoneros, observan a los Realistas preparándose para presentar batalla y se lo informan a José Eustaquio quien a su vez da la novedad al Teniente Coronel La Madrid es el momento esperado, la batalla es inminente. Reúne a los oficiales y ordena el despliegue de la infantería[5] protegida por el fuego de sus dos piezas de artillería en tanto los jinetes dirigidos por José Eustaquio deberían realizar un movimiento envolvente. El Coronel Mateo Ramírez, confía el mando de cien de los Granaderos del Cuzco, al oficial Andrés de Santa Cruz quien comandaba las fuerzas que se acantonaron en el Valle de la Concepción y que se había quedado sin poder salir de Tarija en el momento que los jinetes de José Eustaquio comenzaron a cortar todas las rutas, ahora cumpliendo las ordenes que recibió temerariamente con sus hombres avanza intentando cruzar a la orilla opuesta del río Guadalquivir, cuando el fuego y la carga de los guerrilleros desconcierta por completo a sus soldados, replegándose hasta las trincheras de la ciudad. El Coronel Mateo Ramírez no esperaba un ataque tan planificado, en el momento del enfrentamiento José Eustaquio a cargado con demasiado valor produciendo muchas bajas y los primeros prisioneros, es así como resultado de las acciones de armas el Teniente Coronel La Madrid guiado por José Eustaquio que conoce como ningún otro la zona se internó por el Barrio de San Roque ocupando toda la parte alta de la ciudad hasta la loma de San Juan. Una capilla en este lugar con el mismo nombre, le serviría como su puesto de comando en las siguientes horas. Las piezas de artillería durante toda la jornada disparan sobre las posiciones de las tropas españolas, desde las primeras horas de aquel día ya los jinetes del bravo José Eustaquio cumpliendo con esfuerzo y disciplina órdenes superiores ocuparon con sus patrullas todas las salidas y puntos de acceso a Tarija, incluyendo el camino a Concepción para evitar que las tropas que desde muchos tiempo antes ya sabían estaban acantonadas en ese lugar, pudieran llegar fácilmente al auxilio del Coronel Mateo Ramírez que pretende sostener la defensa esperando esos refuerzos, al pasar de las horas le indicaran que debe rendirse pero el Coronel Mateo Ramírez con el mismo emisario envía su respuesta: “He recibido su oficio de Usted. En el que se me impone pena de ser pasado a degüello con la guarnición de mi mando, si en el término de media hora no me entrego a discreción. Los oficiales de honor sólo por tirar cuatro tiros no se entregan a discreción; lo haré solo cuando me queden veinte hombres, y estos sin municiones útiles para batirse. Dios Guarde a Usted muchos años”[6] a lo largo de la noche de aquel 14 de abril de 1817, Mateo Ramírez envía uno tras otro varios mensajeros, solicitando refuerzo a sus tropas que permanecen en Concepción y a las del General Vivero en la zona de Cinti, para que llegasen en su auxilio, pero todos los mensajeros son tomados prisioneros, el mismo Teniente Coronel Andrés de Santa Cruz intentara por diversos lugares burlar el sitio, salir de Tarija y llegar hasta Concepción donde permanecen sus soldados a la espera de sus ordenes.

Pero el ruido de los cañones, hace imposible que se guarde por demasiado tiempo el secreto de lo que sucede alrededor de Tarija y desde Concepción las tropas españolas avanzan para poner fin al sitio, los patriotas al comprender la situación, cubren puntos estratégicos para mantener el asedio sobre la ciudad, mientras La Madrid se dirige con sus soldados al encuentro con los españoles, en el amanecer de aquel 15 de Abril de 1817 mientras el Coronel Mateo Ramírez instruía rápidamente a la tropa que permanece bajo su mando que debe salir desde las trincheras del sur para poder atacar la retaguardia de las tropas del Teniente Coronel Gregorio Araoz de La Madrid quien al frente de las huestes patriotas, en los campos de la Tablada se prepara a enfrentar en combate, a los soldados españoles que llegaban para prestar auxilio a los sitiados en Tarija. Fue aquel uno de sus momentos de mayor gloria de José Eustaquio, quien dirige a los Montoneros apostados en la cuenca del Guadalquivir, quienes cargan lanza en mano sobre los “Granaderos del Cuzco” impidiendo así que las tropas del Coronel Mateo Ramírez logren salir de Tarija. Las aguas del Guadalquivir se tiñen entonces con la sangre de los españoles y de los jinetes de San Lorenzo. Mientras en los campos de la Tablada, La Madrid buscaba una posición favorable durante la batalla en espera de unos refuerzos que había solicitado a su campamento pero que no llegaban, es así como con un contingente inferior en número resistían el ataque furioso de una fuerza superior de la caballería Realista que pretende derrotarles y luego ingresar a Tarija en auxilio del Coronel Mateo Ramírez, pero La Madrid ordena que sus tropas saquen sus sables y guarden las carabinas para repeler el que anticipa será el ataque final de la caballería enemiga, era el momento definitivo en perfecta formación la caballería realista cabalga preparándose para masacrar a las tropas que intentaban presentarle batalla y fue aquel instante cuando desde la lejanía las tropas regulares al mando del Teniente Coronel Gregorio Araoz de La Madrid escuchan el ruido de otro contingente de caballería, La Madrid por un momento piensa que ha sido rodeado, pero no es así atrás de sus líneas surgen como salvadores aquellos hombres comandados por  un gigante llamado José Eustaquio, al frente de sus jinetes que acaban de derrotar a los “Granaderos del Cuzco” y ahora cabalgan rápidamente lanza en mano para llegar en auxilio de los patriotas que combaten en los campos de La Tablada, con temeraria intrepidez se arrojan sobre un enemigo superior, en cuestión de minutos arrollaron el ala izquierda de las tropas de su Majestad el Rey de España, mientras carabina a la espalda y sable en mano las tropas al mando de La Madrid atacaban el centro. Ante tanto valor, los españoles se dispersaron despavoridos. La batalla solo duro una hora, sobre un campo lleno de muertos de uno y otro bando, el Padre Agustín de La Serna, capellán de las tropas que llegaron al mando de Gregorio Araoz de La Madrid, reza por el descanso eterno de las almas de aquellos hombres que combatieron y murieron con valor. A la mitad de la tarde de aquel 15 de Abril de 1817, La Madrid junto a José Eustaquio regresaron a su campamento en el barrio de San Roque, luego dispuso mientras llegaban las últimas horas de la tarde la libertad de los prisioneros tomados en los campos de la Tablada y los remitió al cuartel del Coronel Mateo Ramírez, inmediatamente después se trasladó a la Loma de San Juan “donde estableció su puesto de Comando, utilizando para el efecto la pequeña capilla que existía en aquel lugar”[7] una vez instalado en la Loma de San Juan envió una nueva intimación de rendición a Ramírez, indicándole que “…Nunca ha sido impropio de oficiales de honor el rendirse a discreción, cuando no tienen como sostenerse ni esperanza de auxilio como Usted…” al final de la jornada la rendición fue inevitable y el acto se realiza en medio d escenas conmovedoras, casi todo el pueblo de Tarija, después de horas de angustia durante días de obligado encierro se trasladan para presenciar en el campo de las Carreras, la rendición de la guarnición española de Tarija ante las tropas patriotas en una pampa que por aquel tiempo se le conocía por ese nombre de Las Carreras entre el Hospital San Juan de Dios y la zona del Parque Bolívar. Entre los oficiales rendidos esta el Teniente Coronel Andrés de Santa Cruz, que luego de permanecer como prisionero de los Patriotas en Tarija, será trasladado hasta el Sur de la Argentina, desde donde años después escapara para regresar a Lima. Tan solo tres semanas permanecerá en Tarija, el Teniente Coronel Gregorio Araoz de La Madrid, continúa luego su marcha hacia el norte, para ese momento ya formaban parte de su tropa muchos Tarijeños. Pero José Eustaquio solo le acompañara hasta llegar a Cinti en ese lugar se despide de las tropas de La Madrid, luego regresara hasta Tarija para colaborar con Francisco Pérez de Uriondo en la defensa de la región ante posibles intentos españoles de retomar la zona. Al despedirse de La Madrid, José Eustaquio recibe un abrazo que parece ser  sincero, sin embargo La Madrid jamás reconoció que fue gracias a la participación de los montoneros que se habría podido alcanzar la victoria en aquella jornada de 15 de Abril del año de 1817.

Era la tarde del trágico día de Mayo del año de 1849, cuando las horas de vida de José Eustaquio comenzaron su cuenta regresiva, para ese momento su herida todavía no había sido atendida, pero al Coronel José Eustaquio eso no le importaba. Lo que le importaba, hasta el punto de la preocupación era que sería de la gente humilde de su pueblo de los campesinos que vivían de lo que la tierra producía y que ciegamente confiaban que tan solo él podría defenderlos de las injusticias, también pensaba que sería de sus hijos si se moría sin hacer un testamento para entregarles las pocas cosas materiales y de valor que todavía poseía el resto, lo había gastado en el sostenimiento de la causa patriota durante los años de la guerra de independencia, pero todo había sucedido tan rápido, había despertado aquella mañana de otoño pensando en otras cosas sin sospechar lo que sucedería después. Aquel era el día señalado por la muerte de su estrella para que un hombre llamado Rosendi pudiera capturarlo disparándole por la espalda. Ahora ingresaban a Tarija, mientras también de boca en boca la gente del pueblo se repartía la noticia, como las aguas del rio que no pueden ser detenidas porque habían tomado por prisionero a un gigante, la voz se corrió por todos los rincones del valle y ya para esa hora los humildes labriegos y sembradores, sabían de la desgracia pero no pueden hacer nada, mientras tanto Rosendi y sus tropas continúan avanzando por las calles y algunos ciudadanos contemplan en silencio la escena, entonces el militar se molesta no era ese el recibimiento que pretendía encontrar esperándole y mirando con desprecio a José Eustaquio reflexiona; quizás debió matarlo cuando tenía la oportunidad, porque ahora comprende que los mártires son más peligrosos que los muertos en acciones infortunadas, pero ya era tarde para cualquier reflexión, siguen avanzando y van llegando a la plaza donde Sebastián Agreda los aguarda, luego ingresan al edificio del cabildo y van buscando de forma desesperada un lugar donde poder arrojar a José Eustaquio. Después de un rato de buscar, encuentran un lugar no es un calabozo pero lo parece y arrojan a José Eustaquio en ese sitio un cuartucho sucio y mal ventilado, sin importarles ni su edad, ni su estado por culpa de la herida sufrida durante su captura y en la puerta colocaron guardias como si custodiaran a un vil delincuente. Cuando la puerta de la que será su celda las siguientes horas se cierra, él busca un lugar donde sentarse mientras al mirar esa puerta, va recordando las veces que recorrió Tarija por esas mismas calles que ha recorrido ahora como prisionero de Rosendi, también recuerda inevitablemente aquella otra entrada veintitrés años antes, el 26 de agosto de 1826 cuando sus escuadrones de jinetes entraron hasta la plaza Luis de Fuentes para unirse al pueblo que aclama su nombre, mientras sus valientes hombres llegados desde San Lorenzo y otros ciudadanos al mando del Coronel Bernardo Trigo armas en mano tomaron el cabildo y bajaron la bandera Celeste y Blanca, mientras los jinetes aprisionaban a las tropas y al gobernador Mariano Gordaliza impuesto por los argentinos, la euforia estalla en la plaza cuando ven flamear con orgullo la rojo y verde de los Bolivianos en el Cabildo, es en aquel instante que José Eustaquio es liberado después de permanecer algunas horas preso por orden de las autoridades argentinas, sin imaginar que aquella decisión les costaría desencadenar una serie de acontecimientos que concluirán con el levantamiento popular que decidió por voluntad propia que Tarija la “muy leal y fiel” declare al mundo que “preferimos desaparecer del mapa geográfico, antes de dejar de pertenecer a Bolivia”. Pero pasaron veintitrés años desde aquel día y ahora nuevamente José Eustaquio está preso esperando que sus bravos lleguen en cualquier momento desde San Lorenzo para liberarlo del terrible infortunio de morir abandonado en esa celda. 

El rumor gana las calles y el General Sebastián Agreda ordena la organización inmediata de un Consejo de Guerra, a varios kilómetros de Tarija en San Lorenzo sus valientes se preparan apenas anoticiados de lo sucedido con José Eustaquio a tomar la ciudad y combatir calle por calle hasta llegar al lugar donde lo tienen prisionero para liberarlo, lo de la organización de un Consejo de Guerra es solo una farsa necesaria para evitar que la situación se desbordara y así los criminales que lo capturasen se transforman en sus jueces. En ese lugar donde José Eustaquio es encerrado pasará la noche, conforme pasan las horas y desbaratado el intento de rescate, José Eustaquio permanece despierto esperando el amanecer y el final de aquella farsa. El 1ro de Mayo un Parte Oficial es dirigido al General José Miguel de Velasco quien es el culpable de la captura de José Eustaquio porque sin lugar a dudas él es un obstáculo para su avance desde el sur para derrocar al gobierno de Manuel Isidoro Belzú, del cual José Eustaquio es partidario igual que la gente más humilde del pueblo, en un fragmento del parte oficial indica que “…En la obstinada persecución que se le hizo, fue hecho prisionero con graves heridas el caudillo Méndez: Se creé que morirá…”[8] este parte lo firmaba el General Sebastián Agreda inmediato superior de Rosendi.

Sin poder dormir José Eustaquio comprende que ahora vive los últimos momentos del otoño final de su vida, desgarra tirones de su ropa para colocarlos con dificultad sobre la herida dejada por la bala en el lado derecho de la parte baja de su espalda, la bala sigue metida y se desangra lentamente, es el ultimo otoño del Coronel. Conforme llega el amanecer su estado empeora y luego transcurre un interminable dos de Mayo de 1849 José Eustaquio fue comprendiendo que nadie lo rescataría y su herida se agrava, para entonces las dudas se disipan la intención de sus enemigos es dejar que se muera desangrado en ese lugar. Es ante tal situación que Francisca Ruiloba de O´ Connor, consigue luego de muchas diligencias a lo largo de aquel miércoles que parecía no terminar nunca, que lleven a su amigo de tantos años el moribundo Coronel José Eustaquio hasta su casa, en ese momento a ella no le importa que permanezca él todavía bajo arresto custodiado de cerca por militares de la tropa del General Sebastián Agreda, porque aun ella tiene la esperanza que la vida del Coronel puede ser salvada pero para lograr que suceda debe ser curado de la terrible herida sufrida en el momento de su captura, el traslado al final se produce durante la noche, aprovechando la oscuridad para evitar cualquier reacción popular pero Rosendi es uno de los oficiales que se opone a que permitan tal situación, sin embargo a pesar de sus protestas no consigue impedir que se realice aquel traslado durante aquella fría noche de mayo del año de 1849, apenas recibe las primeras atenciones medicas todos comprenden que si el Coronel muere será por culpa del desangrado que produjo la herida de la bala que no fue atendida en su debido tiempo. Sin embargo José Eustaquio consigue dormir luego de permanecer horas despierto en su celda y casi no cerrar los ojos, esperando que sus valientes llegaran en su rescate desde San Lorenzo. El clima del otoño continuo imperturbable aquel jueves tres de Mayo cuando él solicita hacer su testamento. Un testamento que finaliza con la siguientes palabras: “…A los que me dicen que me deben, les perdono…Muero sin aborrecer, sin haber quitado nada a nadie… Quiero que me entierren con mi ropa overa usada en el Montenegro, y al lado de mi madre en el Panteón de San Lorenzo…”[9] van pasando los minutos y el Coronel[10] se muere, con su mano siente la fría madera de la cama donde agoniza, no es la misma sensación de familiar tranquilidad que siente cuando toca la madera del pasamanos de su angosta escalera en su vieja casa donde vivió tantos buenos y malos momentos.

Es el último día del último otoño del Coronel, al comienzo es el silencio del alba, luego el tímido sol de Mayo que sale lentamente, como si no quisiera ser testigo de la muerte de José Eustaquio, en esa hora infortunada es que pide la presencia de su confesor, que al saber el motivo de su llamado apresura su llegada es así que José Manuel Rodo le ministro los sacramentos de la extremaunción, a su alrededor ya solo esperan el desenlace de tan triste agonía que comienza por fin a la una de la tarde, para esa hora ya el Coronel ni siquiera puede articular palabras, sus ojos muy abiertos, se van quedando inmóviles, lentamente el intenso brillo de sus ojos que irradiaba valor a sus paisanos en todo momento durante las batallas de su vida esta extinguiéndose como si se tratase de una estrella fugaz que debe morir después de haber mostrado a los mortales su máximo resplandor, son las cuatro de la tarde José Eustaquio respira con dificultad, entonces sus ojos buscan un punto en el techo de la habitación y se detienen como si pudiera mirar más allá de todo lo que los mortales pueden mirar en este mundo, su mirada fijamente se concentra en ese lugar lejano en el infinito plano de la gloria de la historia, observando un sitio distante donde ya puede ver que lo esperan sus amigos de toda la vida, sus bravos y valientes quienes se fueron muriendo cuando les llego la mala hora, pero que ahora lo esperan porque saben que ya pronto él va estar con ellos, los segundos pasan, su vista está perdida en algún lugar lejano que nadie más puede ver, en las calles se pueden escuchar únicamente los murmullos de los rezos que salen de las casas implorando por el moribundo Coronel, ninguna voz se atreve a romper la mística del profundo silencio, un silencio que permite todavía al interior de la habitación escuchar el sonido de su respiración sin embargo un estertor sacude su cuerpo y produce una reacción muscular final, sus ojos se cierran muy despacio, las calles de Tarija están desiertas y apenas iluminadas por la tenue luz de los primeros faroles, en ese instante solo algo rompe aquel silencio de la soledad de palabras en el tiempo final del Coronel, es el sonido ronco de un erke distante que por culpa del silencio se lo puede llegar a escuchar en cada rincón, todos comprenden que un alma sopla en un erke una tonada triste que sobrecoge el ánimo, como si se tratase de una humilde despedida, algunos ciudadanos todavía permanecen aguardando afuera de la casa donde lo habían trasladado al moribundo Coronel, esperando con fe desde temprano que les informen de alguna buena nueva, pero sus ojos de José Eustaquio se van cerrando lentamente y ya casi no respira. El sonido de la tonada del erke profunda y triste llega hasta los oídos de José Rosendi, quien sin poder descubrir de donde proviene aquel hipnótico sonido comprende ahora que con aquel disparo a traición no mato a un hombre llamado José Eustaquio, lo que consiguió es escribir otra página de una leyenda sobre la rebeldía de un hijo de la tierra de San Lorenzo, con terror presiente que aquel trueno de la tonada del erke lo perseguirá el resto de su vida mortal, así que desea con locura se detenga ese sonido que más se parece a un lamento que retumba en las montañas y le atormenta los oídos, pero el sonido del erke que sigue sonando desde algún lugar desconocido como si surgiese del vientre de la tierra ya no se puede detener invocando al viento del sur que lo lleva por todos los rincones llamando a la tormenta, mientras por encima de la tierra el cielo lleno de nubes se va oscureciendo para luego adquirir una tonalidad roja, quienes miran el cielo en aquel instante comprenden que pronto llegarán los truenos, como también las sombras de la noche, esas nubes rojas comenzarán entonces a llorar lagrimas que son gotas de lluvia la última lluvia de aquel otoño, quienes permanecen afuera de la casa esperando las buenas nuevas que no llegarán nunca comienzan a llorar mezclándose luego las lágrimas en sus rostros con las primeras gotas de lluvia que caerán del cielo sobre la tierra para darle vida después de la muerte al campo inerte, aquella fue la mala hora cuando los ojos de José Eustaquio se cierran esta vez para siempre cuando su corazón dejó de latir, es el anochecer del viernes 4 de mayo del año de 1849.- Continuará…



[1] Pág. 56. José Eustaquio Méndez “El Moto” Historia de una Rebeldía.  Ávila del Carpio, J. Franz. Tarija, 1961.
[2] Pág. 172. Moto Méndez. El Caudillo Chapaco. Sánchez Rossel, Alberto. Tarija, 1950.
[3] El Coronel José Melchor Lavín, designado por las autoridades españolas como jefe militar de Tarija luego de la batalla en las pampas de Guerrahuaico realizada el 14 de Octubre de 1816, derrotados los patriotas el Coronel José Melchor Lavín regreso a Tarija “llevando amarradas en la cola de los caballos, las cabezas de los prisioneros que había hecho degollar en el campo de Batalla” Pág. 97. Moto Méndez. El Caudillo Chapaco. Sánchez Rossel, Alberto. Tarija, 1950.
[4] Pág. 101 - 102. Moto Méndez. El Caudillo Chapaco. Sánchez Rossel, Alberto. Tarija, 1950.
[5] Las tropas regulares del Teniente Coronel Gregorio de La Madrid estaban conformadas de la siguiente manera: 100 soldados del Primer y Segundo Regimientos de Infantería, Dos Compañías del Regimiento Nro. 9 de Milicias de Tucumán, un Escuadrón del “Húsares” y dos piezas de artillería de montaña. Pág. 99. Moto Méndez. El Caudillo Chapaco. Sánchez Rossel, Alberto. Tarija, 1950.
[6] Respuesta del Coronel Mateo Ramírez al Teniente Coronel Gregorio de La Madrid de 14 de Abril de 1817.
[7] Pág. 109. Moto Méndez. El Caudillo Chapaco. Sánchez Rossel, Alberto. Tarija, 1950.
[8] Pág. 152. Tarija y sus Valores Humanos. Tomo I. Trigo, Bernardo. Tarija. 1978.
[9] Pág. 156. Tarija y sus Valores Humanos. Tomo I. Trigo, Bernardo. Tarija. 1978.
[10] José Eustaquio Méndez, combatió primero en varias acciones de la Guerra de Independencia y luego, durante las guerras de la confederación distinguiéndose por su heroísmo al derrotar al ejército argentino en la Batalla de Montenegro, ostenta con orgullo el grado militar de Coronel. 


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