jueves, 28 de enero de 2010

Colette

Una curva de la alameda, una brecha en el follaje, permitieron a Camille ver a distancia a la gata y a Alain. Se detuvo en seco, sintió un impulso como para volver sobre sus pasos; pero sólo vaciló un instante y se alejó más presurosa, pues si Saha, en acecho, seguía humanamente su partida, Alain, medio tendido en el suelo, jugueteaba, con mano hábil y encogida como una pata, con las primeras castañas de agosto, erizadas y verdes.
(Fragmento Novela "La Gata" de Colette)

miércoles, 27 de enero de 2010

Soneto XLI de Pablo Neruda

SONETO XLI


Desdichas del mes de Enero cuando el indiferente
mediodía establece su ecuación en el cielo,
un oro duro como el vino de una copa colmada
llena la tierra hasta sus límites azules.

Desdichas de este tiempo parecidas a uvas
pequeñas que agruparon verde amargo,
confusas, escondidas lágrimas de los días
hasta que la intemperie publicó sus racimos.

Sí, gérmenes, dolores, todo lo que palpita
aterrado, a la luz crepitante de Enero,
madurará, arderá como ardieron los frutos.

Divididos serán los pesares: el alma
dará un golpe de viento, y la morada
quedará limpia con el pan fresco en la mesa.

martes, 26 de enero de 2010

Cuando vuelvan...


“cuando vuelvan las horas de ensueño a poblar el silencio nocturno con suspiros de amor y promesas con poemas de luz, cual embrujos, cuando vuelvan tus ojos ausentes a decirme sus voces caladas de ternura quietud y alegría y de amor en sus dulces miradas, viviré otra ves esas tardes que juntos pasamos repitiendo tu nombre, tú el mío y diciéndonos dos palabras: te amo”. (Fragmento de un Cuento del libro "La Niña y El Fantasma Y Otros Relatos" de José Luis Claros López)

lunes, 25 de enero de 2010

Te Quiero de Mario Benedetti

Te Quiero
De Mario Benedetti


Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

domingo, 24 de enero de 2010

EL SOBREVIVIENTE SALUDA A LOS PÁJAROS de Pablo Neruda

EL SOBREVIVIENTE SALUDA A LOS PÁJAROS
De Pablo Neruda
 

Fundé con pájaros y gritos de sol la morada:
temprano a la hora del manantial, salí al frío
a ver los materiales del crecimiento: olores
de lodo y sombra, medallas que la noche dejó
sobre los temblorosos follajes y la hierba.

Salí vestido de agua, me extendí como un río
hacia el horizonte que los más antiguos geógrafos
tomaron como final del presupuesto terrestre:
yo fuí entre las raíces, bañando con palabras
las piedras, resonando como un metal del mar.

Habló con el escarabajo y aprendí
su idioma tricolor, de la tortuga
examinó paciencia convexa y albedrío, encontré
un animal recién invitado  al silencio:
era un vertebrado que venía de entonces,
de la profundidad, del tiempo sumergido.

Tuve que reunir los pájaros, cercar
territorios a fuerza de plumajes, de voces
hasta que pude establecerme en la tierra.

Si bien mi profesión de campana
se probó a la intemperie, desde mi nacimiento
esta experiencia fue decisiva en mi vida:
dejó la tierra inmóvil: me repartí en fragmentos
que entraban y salían de otras vidas,
formó parte del pan y la madera,
del agua subterránea, del fuego mineral:
tanto aprendí que puse mi morada
a la disposición de cuanto crece:
no hay edificación como la mía en la selva
no hay territorio con tantas ventanas,
no hay torre como la que tuve bajo la tierra.

Por eso, si me encuentras ignominiosamente
vestido como todos los demás, en la calle,
si me llamas desde una mesa en un café
y observas que soy torpe, que no te reconozco,
no pienses, no, que soy tu mortal enemigo:
respeta mi remota soberanía, déjame
titubeante, inseguro, salir de las regiones
perdidas, de la tierra que me enseñó a llover,
déjame sacudir el carbón, las arañas,
el silencio: y verás que soy tu hermano.

sábado, 23 de enero de 2010

Oda a Una Estrella de Pablo Neruda

ODA A UNA ESTRELLA
De Pablo Neruda


ASOMANDO a la noche
en la terraza
de un rascacielos altísimo y amargo
pude tocar la bóveda nocturna
y en un acto de amor extraordinario
me apoderé de una celeste estrella.

Negra estaba la noche
y yo me deslizaba
por la calle
con la estrella robada en el bolsillo.
De cristal tembloroso
parecía
y era
de pronto
como si llevara
un paquete de hielo
o una espada de arcángel en el cinto.

La guardó
temeroso
debajo de la cama
para que no la descubriera nadie,
pero su luz
atravesó
primero
la lana del colchón,
luego
las tejas,
el techo de mi casa.

Incómodos
se hicieron
para mí
los más privados menesteres.

Siempre con esa luz
de astral acetileno
que palpitaba como si quisiera
regresar a la noche,
yo no podía
preocuparme de todos
mis deberes
y así fue que olvidé pagar mis cuentas
y me quedó sin pan ni provisiones.

Mientras tanto, en la calle,
se amotinaban
transeúntes, mundanos
vendedores
atraídos sin duda
por el fulgor insólito
que veían salir de mi ventana.

Entonces
recogí
otra vez mi estrella,
con cuidado
la envolví en mi pañuelo
y enmascarado entre la muchedumbre
pude pasar sin ser reconocido.
Me dirigí al oeste,
al río Verde,
que allí bajo los sauces
es sereno.

Tomó la estrella de la noche fría
y suavemente
la echó sobre las aguas.

Y no me sorprendió
que se alejara
como un pez insoluble
moviendo
en la noche del río
su cuerpo de diamante.

Seguidores