domingo, 28 de febrero de 2010

DIES SOLIS

El nombre "domingo" proviene del latín dies Dominicus (día del Señor), debido a la celebración cristiana de la Resurrección de Jesús. En la antigua Roma se llamaba a este día dies solis (día del Sol).

sábado, 27 de febrero de 2010

Sábado Amor - Poema de Victoriano Cremer

Sábado Amor

De Victoriano Cremer

Pero el sábado es distinto. Viene
de muy lejos, con sol a las espaldas
y extrañas músicas entre los dientes
endurecidos de la madrugada.
Todos le miran y él sonríe. Pisa
la tierra y la acaricia; el eco alarga
la estela de su paso, tal un barco
abriéndose caminos en el agua.
Es como un muchacho, con las manos
metidas en los chorros de la mañana,
que abre los ojos de cristal y asombro
al vuelo de la luz desazulada.
El sábado es distinto, sí. De pronto,
el aire se hace mármol en la escarcha
del alto cielo, y una voz se enciende
poderosa, como una gran campana.
Todo parece nuevo, repentino,
¡hasta aquella alegría de las almas
que nadie sabe quién echó en la hondo
del charco amargo de las lágrimas!…
No es como los demás días. Trae al menos
algo que el hombre ha perseguido siempre,
sin mirar a los cielos, apretándose
el corazón con esperanzas:
Unas monedas y el silencio,
cuando la tarde pliega sus banderas.
Todo el amor, de pronto, rescatado
al yunque ya las nieblas.
Y una música antigua y un camino
para perderse.
(La felicidad
necesita tan sólo unas monedas
y un camino de amor.)
Todo humilde y sencillo en este día
en que la piel del aire se descorre
y queda un mundo puro, en carne viva,
como un tierno cordero milagroso.
La casa se abre a su llegada.
El hombre
busca a la amada entre la sombra y, juntos,
entre besos, aprietan las monedas
de su felicidad de cada día.

El Sábado De La Aldea - Poema de Giacomo Leopardi

El Sábado De La Aldea 

De Giacomo Leopardi


A la puesta del sol, la alegre niña
torna de la campiña
con su haz de yerba y el florido ramo
en que lucen al par violeta y rosa,
y que, inocente, apresta
para adornar gozosa
pecho y cabellos al llegar la fiesta.
A par con la vecina
siéntase a hilar en el umbral la anciana
volviendo el rostro al astro que declina,
y se transporta a la estación lejana
cuando, aún fresca doncella,
danzaba al terminarse la semana,
con sus amigas de la edad más bella.
El aire se obscurece,
se matizan de azul los horizontes,
y descienden las sombras de los montes
cuando la luna cándida aparece.
La torre de la villa
la fiesta anuncia, y sus alegres sones
bajan a confortar los corazones.
Sobre la plaza la vivaz cuadrilla
de rapaces gritando
y aquí y allí saltando,
alza rumor que anima y alboroza;
mientras silbando el labrador regresa
y sentado a su mesa
con el descanso que prevé, se goza.

Cuando el silencio con la sombra crece
y toda luz fenece,
oigo el martillo que tenaz golpea
en el taller, do el oficial se afana
por dejar terminada la tarea
antes de que despunte la mañana.

Este es de la semana
el más hermoso y el postrero día.
Mañana tornarán fastidio y pena,
y a la habitual faena
cada cual volverá como solía.

¡Jovencillo gracioso!
Tu dulce edad florida
es como un día de alborozo lleno,
día claro y sereno,
que precede a la fiesta de tu vida.
¡Goza, gózalo pues! Edad de flores,
suave estación es esta:
nada más te diré; pero no llores
si se retarda tu anhelada fiesta.

El Entierro de Caín en el Paraíso (Fragmento) Novela Escrita Por José Luis Claros López

De esta manera empezó aquel año, San Bartolomé era el santo de los milagros, pero la iglesia recientemente reconstruida estaba consagrada a San Pedro y al padre Gregorio solo le restaba encontrar a un carpintero que repare el techo.
—        ¿dígame, que sabe su merced de carpintería? — preguntó mientras le enseñaba el lugar donde pasarían la noche.
Solo entonces el padre Gregorio se percato del muchacho y al escuchar la respuesta el anciano venerable le propuso un trato.
—        Repare el techo y le propongo quedarse aquí, por el tiempo que deseen.
El muchacho salio corriendo sin que su padre lo pueda detener persiguiendo a un pequeño gatito que a su vez intentaba atrapar una mariposa.
—        Perdón, pero olvide preguntarle su nombre.
—        Mi nombre es, Andrés Rocha – señalando al muchacho – él, es mi hijo Augusto Rocha.
Fue el Padre Gregorio quien los presentó al pueblo, el siguiente domingo y por toda referencia dijo que realizaron el milagro de reparar el techo, todos levantaron las cabezas como mirando al cielo, realmente era un excelente trabajo para haber sido realizado en tan solo dos días y sin más ayuda que la de un niño, desde aquel domingo Andrés Rocha fue el primer habitante de Yacuiba que trabajo como carpintero pero casi un siglo después Augusto vendió la carpintería.
Todavía eran las nueve cuando el Profe cerro el billar y pensó, que eran realmente pocos los que le conocían por el nombre con el que fue bautizado por sus padres de niño y que ahora tantos años después el recuerdo del día de su bautismo solo sea incluso para él no más que el recuerdo del rostro de su madre y la sensación de unas gotas de agua recorriendo su frente una tarde de marzo.
Manuel Esquilo recordó que en el pasado fue un creyente y confeso anarquista que en plena presidencia del hijo de Lorenzo Battle durante el verano de 1913, realizó en Montevideo su último discurso político, donde hablo de la necesidad de instaurar un nuevo orden, que la libertad sin socialismo es un privilegio y una injusticia que el socialismo sin libertad era solo brutalidad y esclavitud, hablaba y eran muchos tal vez demasiados los que escuchaban sus palabras, hablaba de pedir el fin de la libertad falsa y formal simbolizada en el privilegio de unos cuantos sobre la esclavitud del resto, el mayor logro de la humanidad es la libertad del individuo para poder expresarse y actuar sin que se lo impida ninguna forma de poder, sea terrena o sobrenatural, si cualquier humano intenta hacer daño a otros, todos los individuos bien intencionados tienen derecho a organizarse contra él decía por entonces el Profe en cada uno de sus discursos y en cada ocasión que el sonido de su voz comenzaba a transformarse en frases completas que devolvían la esperanza a las personas que lo escuchaban porque sus discursos y sus palabras no eran palabras de odio él solo decía la verdad y la verdad por sobre todas las cosas es revolucionaria.
Pero sucedió que esa misma noche durante el verano de 1913, fue despertado por fuertes golpes en la puerta y cuando la abrió, una caja lo esperaba a sus pies, la caja era roja con un listón de seda negra, al quitar la tapa encontró una nota sobre una botella, la nota le ordenaba abandonar Montevideo o de lo contrario recibiría el mismo trato que el animal dentro de la botella, Manuel observó con curiosidad que en su interior de la botella había una rata que murió ahogada, ya por entonces no se trataba de una primer amenaza desde muchos años antes que recibía demasiadas amenazas y advertencias incluso eran ya más de las que podía recordar. Porque ya solo quería recordar de su pasado otros acontecimientos por ejemplo el Profe asociaba su llegada a Montevideo con una serie de eventos que se iniciaron con aquella noche de enero en Tarragona cuando comenzó a estudiar el catecismo revolucionario, en ese tiempo fue don Albero Castellar dueño de una pequeña librería sobre la calle de Almirral casi escondida entre una posada de puertas blancas y un bar que funcionaba también como lugar de reunión para republicanos y autonomistas catalanes quien, proporciono a Manuel Esquilo aquel pobre ejemplar de una imprenta clandestina; encontrar ese libro iniciaría su camino como el agua que se despende de una montaña formando un curso que tiende a crecer hacia terrenos que están mucho mas allá de la pétrea estructura que le dio su origen y que llevarían a Manuel lejos de Tarragona el lugar donde vivió desde comienzos del nuevo siglo.
Aquel veintitrés de enero; Manuel Esquilo despertó con el deseo incontenible de leer sobre los amantes de Teruel, antes del medio día alcanzó la calle de Almirral acompañado por Fernando Concepción un andaluz nacido en Sevilla quien convertido en soldado a las ordenes de Durruti habría de morir antes de cumplir los 35 años durante la jornada del bombardeo a la Guernica el 27 de abril de 1937 asesinado por la aviación Alemana que colaboraba bajo el nombre de “Legión Cóndor” a los Fascistas alzados en armas contra la republica. Fernando Concepción combatiría defendiendo a balazos el poder ganado por el pueblo y por el Frente Popular en las elecciones celebradas en febrero de 1936 luchando en las calles junto a otros valientes enfrentando sin temor a los fachos con la premisa grabada en el corazón de que ellos ¡No pasarían!. Meses previos a su muerte junto con otros ciudadanos se incorporo en una milicia obrera tratando de detener a los camisas azules que destruían a sangre y fuego tratando en el fondo de derrotar a la libertad mientras en las calles el fermento revolucionario era incesante, algo «alucinante, como un sueño» que aquel levantamiento militar contra el legítimo gobierno de la II Republica fue transformando en la terrible pesadilla de una guerra que concluiría luego de haber fusilado a los poetas con la derrota y el encarcelamiento de muchos ciudadanos.
Fernando Concepción al igual que el Sr. Castellar militaban al interior del sindicato anarquista ambos recordarían como una bella época el tiempo a partir de 1918 en que se produjo un fortalecimiento significativo de su organización producto de la toma de conciencia del pueblo, momento en que la crisis de la industria catalana impulsó a miles de obreros a afiliarse a la organización. Con el fin de contrarrestar la fuerza adquirida por la masa obrera organizada, surgió el pistolerismo, financiado por los patronos, que sembró la violencia ciudadana y logró desestabilizar al sindicato; fue sin embargo una coincidencia el que Fernando Concepción se decidiera a buscar aquella mañana a su amigo Manuel Esquilo, como también se trato de una coincidencia que a pocas calles de aquel lugar existiera una librería en donde intentarían encontrar algún texto sobre la historia relacionada a los amantes de Teruel.
—        Buenos días, señores — Alberto Castellar luego de abandonar el escrito sobre la mesa, se preparaba para cerrar y se los dice — me preparaba para cerrar.
—        Señor, buscamos un libro sobre los amantes de Teruel escrito por Juan Eugenio Hartzenbusch.
Alberto Castellar cerró los ojos por un momento, para recordar en que lugar se encontraba aquel libro, pidió entonces disculpas porque semanas atrás había vendido el último ejemplar que poseía de aquel libro. Había sin embargo notado, Fernando ese pequeño ejemplar rustico de encuadernado rojo que conocía bien y no resistió la curiosidad por saber como ese viejo librero consiguió aquel material clandestino, Castellar comprendió que solamente otro anarquista seria capaz de reconocer esa edición.
—        Creo en un mundo nuevo – respondió.
—        ¿Un mundo nuevo? — Pregunto Manuel Esquilo — cual mundo es aquel cuando ya no existe nada nuevo que descubrir.
Para Fernando fue también una coincidencia, descubrir que Alberto Castellar también pertenecía a un grupo anarquista y con el pretexto de no almorzar solo con su hija como acostumbraba todos los días los invitó a los dos amigos a que almorzaran aquel día con él, luego conversaron durante el resto de la tarde, pero Manuel Esquilo gracias a todas las ideas de las que hablaban con el Sr. Castellar consiguieron que olvidará por completo a los Amantes de Teruel, si Usted quiere estudiarlo no tengo problema en prestarlo le dijo el Señor Castellar con su habitual tono amable, Manuel asintió y esa noche comenzó con esmero a estudiar el catecismo revolucionario llamó su atención una breve nota escrita en la contratapa del libro; con tinta que hace muchos años debió ser negra y ahora era apenas legible una letra menuda como de mujer que decía: “innumerables son los seres vivos; inconmensurables son las esperanzas; hago voto de estudiarlas y practicarlas muy largo es el camino; hago voto de llegar hasta el final”.

viernes, 26 de febrero de 2010

El Entierro de Caín en el Paraíso (Fragmento) Novela Escrita por José Luis Claros López


A las seis Isabel sabía en su interior que él no llegaría, durante el desayuno del domingo su madre le dio la noticia y mientras la escuchaba ella realizó un esfuerzo increíble para no llorar, después escapó de su casa de la misma forma que Rodrigo utilizaba, para encontrarse con ella, camino por las calles de tierra llena de lodazales luego de la tormenta de la noche anterior para luego convertirse aquella mañana de domingo en la primera mujer después del escándalo que sucedió en el carnaval del año anterior en pisar el interior de aquel billar, sorprendiendo al Profe realizando una labor que para ella parecía cotidiana pero que ese hombre no realizaba desde el 6 de marzo de muchos años antes, cuando contrató a un niño llamado Rodrigo para que se encargue de mantener limpio el salón, luego ella observó sobre una mesa verde escrito con grandes letras de molde el cartel preparado la noche anterior que simplemente decía “NECESITO EMPLEADO”. Agarrando todavía la escoba el Profe miró a la mujer que invadió el salón es bonita pensó, como Maria, la hija de un vendedor de libros al otro lado del mar océano con la que compartió una noche de amor dos días antes de escapar de Cataluña por sus ideas anarquistas y por sobre todo debido a la represión que siguió a una huelga de obreros metalúrgicos en la que se vio involucrado, para luego de una temporada en Montevideo y otra en Embarcación terminar en Yacuiba, sin mas pertenencias que la ropa que llevaba encima, una pipa de marino y una copia rustica de una edición clandestina de los escritos de un ruso llamado Mijail Bakunin; que después de leer una y otra ves, durante casi seis décadas fueron colocadas junto a su pipa y una moneda uruguaya tal como fue su última voluntad en el interior de una caja de madera que fue depositada sobre su ataúd al momento de ser enterrado y sin que ninguno de los presentes durante el funeral supieran que su último recuerdo en esta tierra fue de la hermosa Maria Castellar, aceptando que sus labios se buscaban, permitiendo que su mano la explore lenta y suavemente – era en el cuarto del padre de Maria – como sus cuerpos se unieron en uno sólo mientras él no dejaba de hablar sobre la revolución y de que más allá de que pareciera complejo había que saber esperar el momento apropiado para poner fin a la burguesía, ella solo deseaba estar con él y escuchaba, la recordaría también por aquel instante por la forma rítmica en que su cuerpo tembló por un momento mientras ella decía con todo ese amor que explotaba en su interior que él era el primero que la tocaba de esa manera, él también la escuchaba y entonces beso sus ojos, su frente y luego acarició aquellos pechos firmes como montañas que se atrevió a conquistar, la pasión del abrazo, los juegos de la lengua besos largos con los que se robaban mutuamente el aire la sentía suspirar cuando se introdujo nuevamente dentro de ella con una sensación que se expande conforme se están fundiendo ella se quemaba desde adentro mientras, era la cama de su padre, él hablaba del fuego de una revolución que se aproximaba, ella dijo que lo amaba y él hablo de la libertad, mientras sin insistencia llegaba con suavidad a todas partes y el calor en sus cuerpos sudados se expandía por toda la habitación; días después un océano los separaba, lejos, demasiado lejos nunca más se volverían a encontrar, pero sin embargo él la recordará a ella incluso hasta en el momento de su muerte con la tristeza de que fue la única mujer de la que no se pudo despedir y ella lo recordará a él como el hombre que luego de entrar en su vida no se despidió.
—        ¿para donde lo llevaron? — preguntó y en ese momento le pareció de mal gusto la manera en que ese hombre miraba su rostro, como si ella le recordara una cara conocida.
—        ¿no dijeron nada? — continuó.
El Profe se encogió de hombros mientras negaba con la cabeza.
—        No señorita, pero quizás él pueda decirle algo.
En aquel momento Gabriel entraba al salón.

jueves, 25 de febrero de 2010

El Entierro de Caín en el Paraíso (Fragmento) Novela Escrita por José Luis Claros López

Rodrigo llego como acostumbraba a las nueve con cinco; el Profe se apresuraba por abrir el billar desde las nueve pero nadie llegaba hasta las diez, en ese momento Rodrigo sin embargo no pensaba más que en su reina Isabel, imaginaba como su mano jugaría con aquel caprichoso mechón que cuando se besaban resbalaba delicadamente hasta cubrir su mejilla pero cuando abrió los ojos para dejar de soñar y seguir limpiando sintió un primer golpe, otro militar sujeto sus manos, luego llegaría esa noche con rumbo a un lugar desconocido para él un lugar donde su camino se cruzaría con el camino trazado por una bala y nunca más besaría la boca de esa mujer que conoció tres años antes; Rodrigo murió durante un patrullaje en la zona de la Mula Muerta antes de navidad y solo escribió una carta que años después luego de ser leída por la nieta de Isabel el tiempo se encargaría de borrar cada letra hasta desaparecer toda evidencia de aquel amor y de su propia existencia sobre la tierra transformando en realidad aquella verdad de que aquello que no esta escrito jamás sucedió como dijo en una ocasión el Profe antes de ser el Profe. Nuestro amor es sincero querida Isabel decía la carta y luego continuaba; aquí la situación no esta bien y quizás no logremos volver a encontrarnos en este mundo, mi regreso depende de mi buena estrella y ya ves que parece que a veces se olvida de que existo y terminaba diciéndole que lo importante era el saber que nuestro amor es sincero. Así con esas palabras comenzaba y terminaba aquella carta escrita sobre un papel que luego el tiempo le daría el color de las cartas escritas y recibidas con amor, que se guardan como el tesoro más valioso de un cariño transformado en palabras sobre el papel y que en algunos casos llega a perdurar hasta sobrevivir a su autor como esperando ser leídas una ultima vez para luego desaparecer igual que sucedió con esta carta que un día luego de ser leída en silencio por la nieta de Isabel simplemente comenzó a desaparecer hasta no dejar sobre la tierra ninguna evidencia de aquel amor.
Aquella carta comenzó a buscarla hasta alcanzar las manos de Isabel el 3 de febrero, sin embargo quince días antes apareció su nombre en la lista de caídos; era Domingo y alguien nunca se pudo saber exactamente quien aviso la triste noticia a Filemon quien luego se lo contó al padre Joaquín cuando este se preparaba para empezar la misa, luego durante años algunos testigos incluso ya ancianos contarían sin temor a equivocarse que se escuchó como si se rompiera un jarrón y el padre comenzó a llorar por la pena y nadie se atrevió a preguntar porque lloraba ya que todos sabían que era por la muerte del primer niño que bautizo al llegar a Yacuiba.

miércoles, 24 de febrero de 2010

El Entierro de Caín en el Paraíso (Fragmento) Novela Escrita por José Luis Claros López


Rodrigo despertó aquella mañana, sintiendo que la habitación entera construida de adobes se encontraba con el ambienté perfumado con el gustoso y apacible perfume a naranja que provenía del pañuelo que ella le había regalado la tarde anterior y tomando el pañuelo lo acercó a sus labios para poder besarlo en el preciso lugar donde varias letras formaban los nombres de Isabel y Rodrigo y que fueron bordadas por ella, por eso besaba aquel pañuelo con el mismo amor con el que la besaba cada viernes mientras el sol caía, en ese momento comenzó a recordar el día que la conoció, un tiempo cuando Isabel siempre acompañada por su madre parecía inalcanzable pero Rodrigo de tanto preguntar por ella hasta conseguir averiguar su rutina descubrió la manera, seria ese jueves mientras Isabel se confesaba por espacio de una hora y su madre permanecía en casa de Doña Esquivel hablando hasta el cansancio sobre la vida de los demás, estas conversaciones fastidiaban a Isabel quien todavía no se atrevía a gritarlo en la cara de su madre así que se conformaba con dirigirse a la iglesia para confesarse; después de descartar varias maneras de acercarse y conocerla se decidió por la más arriesgada aquel medio día fue a visitar al padre Joaquín, sin avergonzarse le solicitó sea su cómplice mientras explicaba su plan como también la razón para llevarlo a la practica.
—        Hijo mío – preguntó, evitando reír — ¿te das cuenta de lo que me pides?
—        Si padre – respondió Rodrigo — claro que lo se y así como usted me bautizo cuando niño espero ahora su ayuda para esta buena causa.
Dieciocho años antes luego de llegar designado como sacerdote al pueblo fue Rodrigo el primer niño que bautizo y recordaba que mientras le suministraba el sacramento del bautismo aquel pequeño permanecía tan tranquilo como si durmiera con los ojos abiertos y ahora dieciocho años después quiere que sea su cómplice pensó. Pero tampoco podía juzgarle mal, también él cuando decidió consagrar su vida al servicio de la iglesia no fueron acaso sus tíos con los que vivía desde la muerte de sus padres en aquel incendio; los primeros en cuestionar su decisión de entrar al seminario y a pesar de conocer los vicios de Rodrigo terminaron por convencerse de la honestidad de sus palabras por aquel acontecimiento inexplicable que se sucedió de forma inesperada una mañana de sábado y por último porque se convencieron también que los seres humanos en especial el hombre tiende a no poder dedicarse a ser ejemplo de rectitud. Así que como juzgaría él ahora a Rodrigo más todavía si un caso particular consternaba al padre Joaquín momentos antes de que Rodrigo solicitara su ayuda, desde el mes de febrero se sabía que su amigo el padre Ramos tenía por amante a su sacristán. 
—        Esta bien hijo, te ayudare.
—        Gracias padre.
Como era su costumbre a esa hora de la tarde Isabel se despidió de su madre, para después caminar por la iglesia desierta rumbo al confesionario, luego se arrodillo y buenos días padre dijo y mientras esperaba escuchar la voz del padre Joaquín para comenzar su confesión fue que sucedió, solos en la iglesia fue la primera vez que se hablaron.
—        hola Isabel.
La incertidumbre invadió su cuerpo, esa voz no era la del padre Joaquín y se levantó molesta por el atrevimiento de aquel hombre.
—        Espera por favor, es que deseaba conocerte mi nombre es Rodrigo se que tú nombre es Isabel.
Durante el próximo día de San Bartolomé se cumplirían tres años de encuentros  clandestinos, de comunicarse cada viernes con el idioma de los sentimientos pero está noche estarían juntos en la oscuridad de la casa y después, que importaba el después.

martes, 23 de febrero de 2010

El Entierro de Caín en el Paraíso (Fragmento) Novela Escrita por José Luis Claros López

A comienzos de la década Gabriel pensaba en el presente como un tiempo donde el cielo y la tierra se cruzarían con el fin de fecundar en paz y armonía, sin embargo ahora comenzó a creer que todo puede llegar a un final en este desolado paraje sin haber cumplido su promesa porque en aquel momento se encontraba sin esperanzas ya en el tercer día de su caminar perseguido por el fantasma de la muerte acompañado en cada paso por un calor infernal de cuarenta grados a la sombra; pero ahora perdidas las esperanzas, perdido en un tierra ajena a la que no quiere y que tampoco se deja querer esperando lo inevitable se sumerge en el sueño, lejos del Paraíso y de la Yacuiba de sus recuerdos.
Una tarde de julio Don Agapito, perdón quien en vida fue distinguido Presidente de la Junta Municipal Don Agapo Pérez simplemente se fue para el otro mundo sin parada intermedia, sin embargo después de la muerte inesperada y trágica del señor Presidente de la Junta Municipal llego la desgracia más grande una noticia transportada por una partida de soldados que informaron aquella mañana de viernes al pueblo que la guerra había comenzado; él también mientras terminaba de acomodar las sillas desde la puerta del billar los escuchó y guardo silencio. Su nombre era Rodrigo trabajaba en el billar del Profe desde los nueve años ahora tenia veintidós, mantener limpio el salón paresia ser su única obligación pero nadie sabia que el espacio de tiempo cuando caía el sol cada viernes los dedicaba para cortejar a la hija de la viuda del otro español, proclamada Reina del Pueblo durante el último carnaval; Isabelita la Reina Isabel perdió la esperanza cuando el reloj marcaba la media noche y comprendió que por primera vez después de tres años él no llegó a su encuentro.
Muchos años después esta historia escrita en un montón de papel amarillo olvidado al interior de unas cajas viejas en un rincón de la Sede Social de los Beneméritos de la Guerra del Chaco comenzó a ser leída por una muchacha que al empezar a leer todavía no conocía la verdadera historia sobre la muerte del primer amor de la madre de su padre.
Mientras se besaban abrazados en la oscuridad de los naranjos, Isabel explicó a Rodrigo como abrir la puerta sin usar la llave y lo más importante, que su madre no estaría durante toda la siguiente noche, él prometió ser puntual de todas maneras no hacia falta porque Rodrigo era de esas personas que siempre llegaban a tiempo.

lunes, 22 de febrero de 2010

Un comentario de Jorge Luis Borges donde menciona a Bolivia

En plena Guerra de las Malvinas, Jorge Luis Borges opinó que "la Argentina e Inglaterra parecen dos pelados peleándose por un peine" y que "las islas habría que regalárselas a Bolivia para que tenga salida al mar".

domingo, 21 de febrero de 2010

Peligro de extinción acecha a 413 idiomas

Peligro de extinción acecha a 413 idiomas

América Latina es una de las regiones con mayor diversidad lingüística en el mundo, según Unesco.

El Día Mundial de la Lengua Materna se conmemora hoy. El Atlas interactivo de las lenguas en peligro en el mundo, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), señala que hay 413 idiomas indígenas en América del Sur que se consideran vulnerables o en peligro de extinción.
El Atlas sitúa a la Argentina con 14 idiomas en peligro de desaparecer, Bolivia 35, Brasil 178, Chile 6, Colombia 64, Ecuador 12, Paraguay 12, Perú 57, Uruguay 1 y Venezuela 34.
La Oficina Regional del Alto Comisionado para los Derechos Humanos para América Latina dice que preservar la lengua no sólo representa un hecho cultural, sino una herramienta esencial para asegurar el conocimiento de los derechos humanos.
Se requieren medidas para frenar la extinción de los idiomas a escala regional. El 90 por ciento de todas las lenguas del mundo desaparecerá en los próximos 100 años. América del Sur es una de las regiones con más diversidad lingüística del mundo.
Manifiesta que es urgente que en la región se tomen medidas para fomentar políticas lingüísticas regionales y nacionales, impulsar la educación bilingüe y la producción de contenidos digitales para Internet en idiomas originarios.
La ONU reconoce los derechos lingüísticos de las naciones indígenas y estipula que “los pueblos indígenas tienen el derecho a revitalizar, utilizar, fomentar y transmitir a las generaciones futuras sus historias, idiomas, tradiciones orales, filosofías, sistemas de escritura y literaturas, y a atribuir nombres a sus comunidades, lugares y personas, así como a mantenerlos”.
Los Estados deben adoptar “medidas eficaces para asegurar la protección de ese derecho y también para asegurar que los pueblos indígenas puedan entender y hacerse entender en las actuaciones políticas, jurídicas y administrativas, y deben proporcionar para ello, cuando sea necesario, servicios de interpretación u otros medios adecuados”.
La declaración hace énfasis en el derecho de los pueblos indígenas de establecer y controlar sistemas e instituciones docentes, y detalla la responsabilidad de los Estados para adoptar medidas junto a los pueblos indígenas, a fin de que tengan acceso a la educación en su propio idioma.
Fuente: El Cambio

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