miércoles, 26 de diciembre de 2018
domingo, 9 de diciembre de 2018
Todavía cocinan con leña en el barrio Aguaragüe de Yacuiba la capital de la Región del Chaco
La Columna de Jose
(*)
TODAVÍA COCINAN CON
LEÑA EN EL BARRIO AGUARAGÜE DE YACUIBA LA CAPITAL DE LA REGIÓN DEL CHACO
Eleodora, vive
desde hace veinte años en el barrio “Aguaragüe”, distante a quince cuadras del Hospital
Municipal Ruben Zelaya, principal centro de salud de Yacuiba, pero para llegar hasta
la esquina de su casa donde una cerquita de madera protege su vivienda, hay que
caminar subiendo los pies de la serranía del Aguaragüe, en un barrio donde los niños
están jugando a la vera del camino entre la tupida vegetación, en cada casa hay
vecinos en el rol de labriegos que con sus herramientas, preparan el cultivo de
sus huertas, un vecindario sin aceras y con la calle de tierra con un rustico
puente construido por los vecinos para cruzar una profunda quebrada, es como
retroceder cien años atrás, en el tiempo y ver cómo eran entonces las calles de
Yacuiba. Mariposas de vivos colores, que sólo se ven en lo profundo del monte
revolotean por el aire y el sonido de las aves de corral, el aullar de los
perros guardianes acompañado del relincho de algún caballo, es interrumpido por
el sonido de un televisor encendido, que nos permite comprender que no viajamos
en el tiempo, hasta este barrio donde más de cien familias viven preocupados
que llegue la temporada de lluvia.
Los vecinos del
barrio, en los meses de fuertes precipitaciones pluviales, deben resignarse a
no poder salir de sus hogares, porque las calles se transforman en peligrosos y
profundos ríos, “cuando llueve comienzo a rezar, porque tengo temor que suceda
una desgracia por la fuerza del agua”, confiesa Eleodora, pero después de
tantos años, los vecinos del barrio todavía esperan que llegue hasta ese rincón
de Yacuiba el desarrollo.
¿Qué pasó en el
Chaco con la plata del gas?, es una pregunta que también se hace doña Eleodora,
que no tiene gas domiciliario, ella una vecina de la capital de la Región
Autónoma del Chaco, todavía cocina con leña, todavía camina por una calle de
tierra, todavía no cuenta con todos los servicios básicos, solamente la luz a
llegado hasta su hogar. Eleodora, también es madre, sus hijos estudian en el
Colegio “Néstor Paz Galarza”, para no faltarse a clases en los días de lluvia,
sus niños tienen que sacar sus humildes calzados y caminar con el barro que les
llega hasta las rodillas.
Eleodora, todavía
espera que algún día, se termine de construir el drenaje pluvial, una obra
paralizada, cuyos restos son prácticamente invisibles por la maleza y la tierra
que por el paso de los años cubre lo poco que se había empezado a construir.
Ahora, solamente los vecinos del barrio Aguaragüe, esperan que las autoridades locales
algún día, asfalten las calles del barrio y puedan canalizar la quebrada que,
con cada temporada de lluvia, va devorando pedazos de las viviendas más
cercanas.
Una calle del barrio "Aguaragüe", en la ciudad de Yacuiba,
capital de la Región Autónoma del Chaco Tarijeño
viernes, 30 de noviembre de 2018
30 de noviembre de 2018: Bicentenario La batalla de Viray en el Chaco Tarijeño
La batalla de Viray en el Chaco
Tarijeño durante la guerra de independencia de Bolivia
Por José Luis Claros López
Carlos Morel: “Caballería gaucha”, cuadro del siglo XIX.
Introducción.
El
30 de noviembre de 1818, en la jurisdicción territorial tarijeña del Chaco, se
produce una de las acciones de armas de la guerra de independencia, denominada la
batalla de Biray (en la proximidad del cerro El Viray al sur del actual municipio
chaqueño de Caraparí) donde se combate desde
las seis de la mañana hasta las once del día (Güemes, 1984, p.319), durante
las cinco horas que dura la batalla se combate sin descanso y de acuerdo con
los testimonios de “los partes de guerra” elaborados posteriormente por los
comandantes que intervinieron en el combate, por un bando el patriota Francisco
Pérez de Uriondo y por el otro bando el militar del ejército Real el coronel Antonio
Vigil, se describe que la batalla fue intensa, sin existir a lo largo de las horas
en las que se desarrolló una idea clara del desenlace final, los contingentes
de tropas patriotas conformada por habitantes de Caraparí, Itau, del valle de
Tarija y además aliados de la tribu Chane provenientes de la zona del Itiyuru
al sur de Yacuiba, enrolados todos en la milicia patriota junto con algunos
soldados con experiencia de combate adquirida en la fuerza regular de Güemes,
enfrentaron durante las cinco horas del combate a los realistas de un
contingente conformado por batallones con soldados regulares algunos de los
cuales habían llegado desde lo metrópoli española, por tanto tenían la
experiencia de luchar exitosamente contra las fuerzas de ocupación francesas
del Emperador Napoleón I, fue así como pasaron de un combate inicial de
trincheras, a un asalto y posterior batalla campal.
No habia en el Alto-Perú ejército
permanente, y solo en la ciudad de la Plata hacian el servicio dos compañias de
veteranos del Fijo de Buenos-Ayres; (una de ellas pasó á la ciudad de La Paz
por mayo del año 1808) pero las capitales de provincia y algunos partidos
tenian de uno á dos batallones, ó escuadrones de milicias disciplinados, cuyos
oficiales se sacaban de entre los vecinos mas distinguidos. (Imprenta de López,
1855, p.11)
Luego
de la derrota española en el Biray (Viray), el coronel Vigil deberá retroceder
abandonando la zona del Chaco, justificando su retirada como una cuestión
estratégica para proteger otro flanco más al norte donde las tropas españolas
son débiles para detener la posible amenaza que representaba para la villa de
Tarija el avance de los patriotas y de sus aliados guaranís liderados por
Cumbay, la victoria de los patriotas, permitió temporalmente recuperar el
control sobre la zona de Caraparí y de Itau, sin embargo, en su retirada el
ejército realista tomará represalias, no sólo contra la población civil de la
zona sino también contra los religiosos Franciscanos, por su apoyo a la causa
de los patriotas desde allí destacaron
una partida sobre Itau. Lo han incendiado todo, saqueando la iglesia y si no es
por una partida nuestra también se incendia (Güemes, 1984, p.319), el contingente
de regulares de las tropas del Rey enviado para pacificar la región, derrotado
por los patriotas al mando de las milicias de Francisco Pérez de Uriondo deberá
retirarse forzadamente, hacia posiciones propias más al norte por la zona
conocida en aquel tiempo, como de las Salinas, actual Entre Ríos, lugar en
donde permanecerán, hasta 1819 cuando nuevamente recuperen las posiciones
perdidas en Caraparí e Itau el año anterior, ocupándolas esta vez hasta el
final de la guerra de independencia. A partir del año 1817 no llegaría ningún
refuerzo europeo para los realistas del Perú (Semprún, 1998, p.157), y desde el
año 1820 para ningún lugar de América.
Antecedentes.
El 31
de noviembre de 1816, el ejército realista bajo las órdenes del General José de
La Serna, conseguirá penetrar en el valle de Tarija, ingresando triunfalmente
con sus tropas el 1 de diciembre a la villa de Tarija, obligando a la retirada
de los simpatizantes de la independencia, empujando a las debilitadas fuerzas
patriotas, primero hacía Salinas y luego hasta el Chaco buscando en esa región
un refugio para recuperar sus fuerzas y retomar la lucha.
Al
inicio de la Guerra de Independencia, la presencia militar en los territorios
lejanos como el Chaco era limitada, sin embargo, para finales de 1816, la
región de Tarija, es de una importancia estratégica, tanto para el ejército del
Rey, como para la causa patriota, pero los leales a las Provincias Unidas del
Río de la Plata, no pueden retener la posición, ante la cada vez más fuerte
presión militar, de las tropas regulares españolas, que al final consiguen
expulsarlos hasta llevarlos al Chaco, recuperando así el control sobre la
región del valle de Tarija.
En cada provincia ecsistia un
parque con número competente de fusiles y piezas de artillería volante: mas
donde no debia faltar armamento ni pertrechos de guerra era en la ciudad de
Santa-Cruz de la Sierra, y en las villas de la Laguna, Tarija y Cinti para
cubrir los fuertes, y defender su dilatada frontera de las frecuentes
incursiones de los indios salvajes. (Imprenta de López, 1855, p.11)
En
la retirada, el patriota Pérez de Uriondo, despachará su equipaje y tropas
hacía Salinas instalando ahí su cuartel luego deberá también abandonar esta
zona replegándose más al sur hasta el Chaco, el 1 de diciembre de 1816, el
coronel Antonio Vigil llegará hasta el territorio tarijeño, acompañando a las
tropas regulares del general La Serna.
“Entró este sin embargo el 1ro de
diciembre en Tarija para poner orden en los negocios de la provincia y en el
mismo día llegó también del valle de San Juan el escuadrón de cazadores que
mandaba Vigil”, (Valdés, 1895, p.175).
La
permanente amenaza, de la persecución y posterior castigo por estar en la
condición de rebeldes sublevados, obligará que tanto Pérez de Uriondo como el
resto de sus tropas de milicias, deban retroceder más hacía el sur, arrojado de las Salinas y de las fronteras
de los indios chirihuanos (García, 1846a, p.218), en diciembre de 1816,
llegará hasta el Chaco. Perseguido por Vigil, que comandaba el escuadrón de Cazadores y dos compañías de
infantería (Ibídem, p.218), meses antes, durante la celebración del
Congreso de Tucumán se produjo la declaración de la independencia de los
territorios del Virreinato del Río de La Plata, el 9 de julio de 1816 y se
adoptó el nombre de Provincias Unidas del Sur. En cuanto a Tarija, la
contraofensiva realista española desde el Alto Perú igualmente dificultó su
representación en el Congreso de Tucumán, aunque sí lo hicieron los diputados
por Chichas los cuales también representaban a Tarija.
"Continuó la persecución del
gobernador Uriondo, que se había dirigido hacia las Salinas, frontera de los
indios chiriguanos, cuya comisión desempeñó el Comandante D. Antonio Vigil con
el segundo escuadrón de cazadores y dos compañías de infantería." (Valdés,
1895, p.175)
A
comienzos del mes de diciembre de 1816, La Serna, desde Tarija, anunció por medio de una proclama las
paternales intenciones de S.M. y su vivo interés por la pacificación de
aquellos dominios (García, 1846a, p.218), la proclama se difunde a partir
del 2 de diciembre de 1816, en los territorios de la llamada provincia de
Tarija.
"Yo os aseguro que hasta
aquello que las necesidades de mi ejército pacificador hagan indispensable
exigiros, os será puntual y religiosamente pagado, como se está ya practicando
(...) venid á mi con la confianza que debe inspiraros el carácter paternal y
sensible de que estoy investido, no sólo á pedirme el perdón de vuestras faltas
y extravíos anteriores, sino á contarme francamente vuestras desventuras"
(Sepúlveda, 1896, p.230)
La
principal, intención de La Serna, con la emisión de la proclama del 2 de
diciembre de 1816, es persuadir a los vecinos de la villa de Tarija, para que
abandonen la causa patriota, ofreciendo diversas concesiones incluido el
perdón, recordándoles a todos los habitantes del territorio que debían retornar
a los votos de lealtad a la corona española. La proclama, será difundida por
todo el territorio tarijeño.
"Estoy persuadido que al
hacerse público el trato, acogida y protección con que seréis distinguidos,
hasta vuestros más ciegos y obstinados Capitanes y caudillos se pondrán sin
reserva bajo mi seguridad y garantía. Los Jefes Políticos militares de todos
estos distritos, tienen órdenes terminantes para recibiros benignamente á
todos, auxiliarlos y conducir, á cualesquiera que quiera hablarme ó conocerme,
á este Cuartel General. Dichoso yo mil vices si después de haber atravesado ese
vasto Océano que nos separa de nuestra verdadera madre patria común, logro
formar de todos los españoles peninsulares que me han acompañado en diversos
Cuerpos, de los americanos que aquí se hallan y de los extraviados por
cualesquier motivos que existen sobre la superficie de esta América, una sola
tranquila familia, en que borre para siempre hasta la idea de sus antiguas
disensiones y rencillas." (Sepúlveda, 1896, p.231)
Pero,
a pesar de la oferta no se produce de inmediato el éxito que las tropas que representaban
en Tarija la causa del Rey, esperaban; el resultado adverso produce bastante malestar
en el general La Serna y por esa razón el 12 de diciembre, lanzará una nueva
proclama, pero está vez otorgando un plazo de tiempo hasta el día 15 de enero
de 1817, para que los sublevados a quienes califica como “extraviados”, se
acojan a lo dispuesto por la proclama del 2 de diciembre de 1816 y retornen a
su juramento de lealtad con la corona española, el militar español, en ese
momento advierte a la población de Tarija con un castigo ejemplar, sí
continuaban resistiendo a la corona española.
"Al efecto declaro que el que
no se presente para el día 15 de enero del próximo año de 1817, no disfrutará
de las gracias y perdón que ofrece la citada proclama (…) os aconsejo, os unáis
á las tropas de esta guarnición para exterminar de una vez á estas partidas que
andan vagantes por esos cerros, (…) pero si, sordos á mi voz, no os comportáis
del modo á que todo fiel y buen vasallo del Rey está constituido, sea de la
clase y estado que fuese, os juro y prometo que sabré dar á esta provincia un
castigo ejemplar que sirva de escarmiento á todas las demás, pues debéis estar
en la inteligencia de que si con la una mano os ofrezco la oliva de la paz, con
la otra empuño la espada de la justicia, que sabrá alcanzar á todo mal vasallo
del Rey donde quiera que se halle." (Idem, pp.231-232)
La
persistencia de varios de los vecinos de la villa de Tarija, en continuar
apoyando la causa patriota, será un factor para que las tropas regulares españolas
permanezcan en gran número acantonadas en la zona, protagonizando varias
incursiones de pacificación a la región del Chaco, que se prolongarán durante 1817,
aquel año un ejército regular proveniente de las Provincias Unidas del Sur
(actual República Argentina), recuperará el control a favor de las armas de los
sublevados de la villa de Tarija, pero sólo por un breve tiempo, sin embargo, el
30 de septiembre de 1817, La Serna informaba desde Potosí al Ministro de Guerra
en España, que la situación continuaba siendo inestable sobre todo en Tarija.
"no será probable poder
disponer de los Cuerpos que haya de guarnición en las provincias y
particularmente en la de Tarija, punto que á toda costa debe conservarse por su
local ventajoso y propio para que el enemigo pueda invadir las del interior, en
las que siempre ha de haber, hasta que las circunstancias varíen, grandes
convulsiones" (Ibídem, p.226)
Al
año siguiente de 1818, la situación comenzó a ser más favorable para las tropas
regulares del Rey, sobre todo en el Chaco, el 5 de junio de 1818 el coronel
Vigil, informó mediante un parte de guerra, dirigido al general La Serna, que
se había emboscado a varios patriotas y que otros lograron escapar hacía Itau, el
arribo del ejército regular español a la misión de Salinas, que se realiza el 9
de abril de aquel año, produce un éxodo masivo de patriotas que buscan un
refugio en el Chaco.
“habían salido despavoridos con
destino al fuerte de Itau. Creyeron sin duda de que me sería imposible
perseguirlos por lo inutilizadas que con razón contemplaban mis caballerías,
por el mal estado de los caminos, y rapidez de mi marcha" (Gaceta de
Madrid, 1818, pp.362-363)
El
14 de abril de 1818, el coronel Juan Ruiz de Somocurcio, hostigando desde
Salinas la retirada de los patriotas, conseguía en el camino que va hacia Iñiguasu,
afectar notablemente a las milicias lideradas por Uriondo, capturándole algunos
soldados y una bandera.
“logró tomarle un oficial, dos
cabos, nueve soldados, tres paisanos, una bandera que acababa de recibir Rojas
por premio de sus acciones en la campaña de Jujui y Salta, remitida por su
general Belgrano, una carga de municiones y siete cabalgaduras ensilladas, con
dos cargas de equipaje que se repartió a la tropa.” (Gaceta de Madrid, 1818,
p.363)
Para
el día 16 de abril de 1818, el contingente de soldados regulares del coronel
Vigil, llegó “con la caballería y dos
compañías de infanteria hasta el fuerte de Itau” (Ibídem, p.363), el 18 de abril
ingresó al poblado de Caraparí, en donde recibe información sobre los
movimientos que realizaban los rebeldes para evitar un encuentro armado, el
coronel Vigil ofreció entonces una recompensa para propiciar así la captura de
los caudillos rebeldes, permanecerá en Caraparí hasta el día 23 de abril,
después regresará hasta Salinas, pasando nuevamente por Itaú.
“y sabiendo por los vecinos de
dicho punto que los Uriundos y emigrados que le acompañaban se disponian a
retirarse por Oran y ocultarse en la espesura de los bosques, internándose
hacia los indios chaneses que tenian por aliados, pasé un papel indultando á
todos los que se me presentasen, y ofrecí al teniente de ese punto 20 pesos
siempre que vivos ó muertos me presentasen á los caudillos que perseguia,
obligando tanto á este como al comandante del fuerte de Itau me reuniesen todos
los vecinos é indios chiriguanos que puediesen: en el mismo día me presentaron
78 de los primeros muy bien montados y 80 de los segundos. Con solo esa noticia
emprendió Uriundo su marcha para abajo, y al momento fue abandonado por los
emigrados" (Ibídem, p.363)
En
está ocasión, varios de los patriotas fugitivos deciden abandonar a su caudillo
y acogerse a las autoridades militares españolas, "y haciendo prestar el juramento de fidelidad a las banderas del
Rey á todos los presentados, les hice cosechar las sementeras de los que no lo
habian hecho” (Ibídem, p.364), de acuerdo con el testimonió del coronel
Vigil, las fuerzas patriotas, al abandonar la región practicaron también la
destrucción de los cultivos buscando así debilitar a las fuerzas españolas “sin más novedad hasta el 26 que las de la
pérdida de mucho ganado, por haber los enemigos quemado todos los corrales del
tránsito” (Ibídem, p.364), ambos bandos practicaron esta táctica militar
que consiste en destruir absolutamente todo lo que pueda ser de utilidad al
enemigo, el militar patriota Manuel Belgrano había utilizado el año 1812, está
táctica de tierra quemada en el episodio conocido como éxodo Jujeño.
Al emprender
el camino de retorno hacía Salinas, el coronel Antonio Vigil llevaba también
los prisioneros tomados en el Chaco, un fraile franciscano llamado Melchor
Castro, y un paisano del lugar llamado Agustín Rodríguez, ambos fueron tomados
prisioneros en el pueblo de Itau, el sacerdote fue tomado prisionero porque “fue capellán del caudillo Padilla, y el
segundo porque habiéndome presentado como un paisano, se ha justificado es un
capitán de los enemigos, cuyas insignias mantuvo hasta el día de mi llegada”
(Ibídem, p.364), en julio de aquel año Vigil, repetirá una nueva incursión en
el territorio del Chaco, pero enfrentó al arribar a Salinas el 28 de abril de
1818, un constante acecho por parte de otra fuerza patriota, que contaba con el
apoyo de los indígenas guaranís del cacique Cumbay.
"los paisanos armados de carabinas,
escopetas y pistolas, auxiliados por Cumbay con más de 600 indios de flecha,
que no veíamos por la espesura del bosque, hasta que aproximándonos al convento
avistamos a Rojas con cosa de 400 hombres montados, entre ellos como 200 de
fusil, con los nos tiroteamos hasta que llegó la noche" (Ibídem, p.364)
Aquel
año de 1818, no sólo el coronel Vigil, ingresará en tareas de pacificación
hasta el Chaco, también el brigadier José de Canterac, con una fuerza compuesta
por el segundo batallón de Extremadura, la compañía de Cazadores de la Unión
Peruana, 60 jinetes del escuadrón de cazadores montados, 40 dragones americanos
y una pieza de artillería, saldrá de la villa de Tarija el 14 de julio de 1818,
dirigiéndose a la Salinas lugar a donde arribó el 17 de julio, buscando al
caudillo Uriondo, sin conseguir capturarlo, pero tomando “algunos prisioneros y ganado” (Ibídem, p.531), su incursión se
prolongará por varios días, el 21 de julio 1818 también el coronel Vigil partiendo
de Tarija, rumbo al Chaco se unirá en una nueva campaña de pacificación.
“Partió el coronel Vigil con la
mitad de la fuerza del brigadier Canterac contra los caudillos Sánchez, Rojas y
otros hacia Carapari é Itau y habiendo conseguido alcanzarlos en dichos puntos
los derrotó del modo más decidido, causándoles mucha pérdida entre muertos y
prisioneros”. (García, 1846, pp.287-288)
José
de Canterac, participó en el Chaco destacándose en la dispersión de las
partidas guerrilleras al mando de los caudillos Uridondo, Espinoza y Sánchez.
Desarrollo.
Para
los patriotas sublevados contra la corona española, los territorios del Chaco
se transforman en un lugar donde pueden esconderse, pero al mismo tiempo es el
escenario donde se desarrollará una guerra de desgaste contra la ocupación
española, en la cual los caudillos patriotas comprenden que sólo serán
vencedores sí resisten más en pie.
A
principios de diciembre de 1818, el coronel Vigil realiza una nueva expedición desde
Tarija hacía el Chaco para pacificar la región de Salinas, Caraparí, Itau y la
frontera, en la cual obtiene al final la derrota de los sublevados, pero
sostener la pacificación significa un alto costo, en soldados y recursos. Entre
noviembre y diciembre de 1818, cuando se desarrollan éstas acciones de
“pacificación” interviene también el caudillo Eustaquio Méndez, que para
entonces combatía para las armas españolas, razón por la cual Francisco de
Uriondo le calificó a Méndez, de “traidor” en un Parte de Guerra dirigido a
Güemes fechado el 12 de diciembre de 1818 en Caraparí.
El traidor Méndez con su tropa
venía ocupando la vanguardia y desde el Alto del Tambo se regresó él solo a la
Villa, todo el campo venía seduciendo al paisanaje y logró seducirme al capitán
Peralta que tuve de avanzada, quie se presentó con toda su gente al enemigo. (Güemes,
1984, pp.316-317)
Ante
la constante marcha de las tropas del Rey, las debilitadas fuerzas patriotas de
Uriondo, intentan a mediados del mes de noviembre de 1818, que la población
civil en la zona de Caraparí, abandone esas peligrosas posiciones, “en todo
este tiempo nos ocupamos en retirar las familias, ganados y ponerlos en salvo
con dirección a Orán por el camino del Biray” (Ibídem, p.318), dirigiéndoles
hacia el sur, con rumbo al territorio controlado por Güemes,
El
General Andrés García Camba (García, 1846), sostiene la versión que Vigil luego
de someter por las armas a los caudillos Uriondo, Fernandez y Tejada, consigue
una breve paz en el Chaco, “logró que
aquellos pueblos reconociesen al gobierno legítimo entregándose como donativo
voluntario 100 cabezas de ganado vacuno y 80 caballos y mulas” (Ibídem,
p.289), además de lograr producto de una exitosa campaña militar el eventual
cambio de bando de algunos soldados patriotas y de los pueblos nativos del
Chaco, los indígenas de la región sobre todo los pertenecientes a la tribu de
los chanes que provenían del sur, hasta noviembre de 1818, habían apoyado la
causa de los patriotas. Otro de los éxitos de su incursión el ejército regular
español al mando del coronel Vigil, es capturar a Manuel Uriondo, hermano del
principal caudillo rebelde de la región, arrebatándoles todas las piezas de
artillería y una cantidad considerable de armamento que disponían los patriotas
para su defensa.
“Cogiendo a los enemigos 19
fusiles, toda la maestranza de Fernandez y consiguiendo en fin que de los
dragones de este caudillo se le pasasen un oficial, dos sargentos y un soldado
todos armados y que los indios chirihuanos se declarasen en favor de la causa
española, negocio de grande importancia.” (Ibídem, p.289)
A
pesar de los intentos de Uriondo, de poner distancia en su retirada, es
alcanzado por las columnas del ejército del Rey, produciéndose así el combate,
que se desarrolló en el Cerro de El Viray. El combate, inicia desde las 6 de la
mañana del 30 de noviembre de 1818, “se sostuvo el fuego de parte a parte por
largo rato, hasta que los enemigos con vaquianos que traían lograron
desalojarnos con pérdida solamente de un herido” (Güemes, 1984, p.318) cuando
una patrulla que llegaba desde Iñiguazu, descubre a los patriotas que intentan
emboscarlos abriendo fuego y revelando así su posición.
El enemigo a poco rato marchó de
frente y lo esperamos en una trinchera de los desechos del río, con otra
emboscada al costado izquierdo. Aquí se trabó un largo tiroteo. Nosotros lo
teníamos a tiro de pistola. El enemigo no pudiendo sufrir nuestros fuegos, se
arrinconó a un recodo que hacía la barrancha del río. Dos veces hicieron
reunión; ya no hacían un tiro. Nos destacaron por dentro del monte a los
Cazadores, por donde tenían la primera emboscada que nos vinieron a franquear
el costado derecho de la trinchera. Nos retiramos haciendo fuego. Los enemigos
cargaron sobre nosotros y en todos los puntos ventajosos los esperábamos con
trincheras, y por dentro del monte se les venía tiroteando. Las municiones ya
nos escaseaban y al salir a los campos del Biray en el Alto de la Cueva se
formó una trinchera. Aquí se hizo el último esfuerzo. Los enemigos aguantaron
pocas descargas; de allí se retiraron a marchas redobladas sobre el Fuerte
Viejo. La acción duró desde las seis de la mañana hasta las once del día.
(Ibídem, pp.318-319)
Como
resultado del combate, se contabilizaron cientos de muertes, “cien hombres
entre muertos y heridos, según las sepulturas que se han encontrado en el
camino” (Ibídem, p.319), posterior a esto Uriondo, solicitó a Güemes más
armamento no sólo para continuar con las acciones de armas en contra de las
tropas del ejército del Rey en retirada, sino también para poder incursionar
contra la población indígena salvaje que hostigaba la zona, Uriondo, esperaba
cumplir con ésta tarea en parte apoyado por un contingente de indígenas Chanes
que se había sumado a su tropa.
Jefes militares de los dos bandos
enfrentados en la batalla de Biray (actual cerro El Viray).
Por
la corona española, el jefe militar del contingente de soldados regulares que
participan de la batalla de Biray, es Antonio Vigil (José Antonio Vigil
Manrique de Lara), coronel del Regimiento de Cazadores, presidente de Charcas
Brigadier. nacido en Chota (Actual Perú en 1782) (Mendiburu, 1880, p.427) formaba
parte del 1ro de Cazadores (después Dragones Americanos) desde 1822 hasta que
murió su comandante durante la batalla de Torata en 1823, posteriormente fue
incorporado al “Escuadrón San Carlos” y el “Segundo de Cazadores”, ambas unidades
militares estuvieron al mando del coronel graduado D. Antonio Vigil.
Durante
la independencia americana se pasó al bando español. Fue paje del virrey José
Fernando Abascal. En 1809 tomó parte en la represión de las revoluciones de
Chuquisaca y La Paz. Formó parte de la primera plantilla de oficiales del
Ejército Real del Perú.
Combatió
contra los independentistas peruanos y argentinos en el Alto Perú bajo las
órdenes de Pedro Antonio Olañeta hasta el año 1823. El general español Gerónimo
Valdés lo nombró presidente interino y comandante general de Charcas (actual
Sucre, en Bolivia). Fue el último gobernante «español» de Charcas, hasta el
suceso de Junín. Combatió con lealtad en el Ejército realista hasta el 9 de
diciembre de 1824, en que ―bajo el mando de José de Canterac― luchó en la
batalla de Ayacucho y asistió a la capitulación. Al terminarse el Ejército
realista en América, Vigil pasó a prestar servicios en el ejército peruano. Fue
uno de los jefes realistas más prestigioso entre propios y enemigos.
En
1836, a los 54 años de edad, fue nombrado general de la República del Perú.
Participó en la batalla de Socabaya bajo las órdenes de Santa Cruz, donde
derrotaron a Salaverry. Se afirma que Vigil fue jefe superior del Estado
Nor-Peruano durante la presidencia de Riva Agüero. Más tarde se unió a
Echenique para combatir en la batalla de la Palma contra Ramón Castilla.
Falleció a los 90 años aproximadamente, de una pulmonía en el año 1872.
Por
el bando patriota, lideró el contingente militar durante la batalla de El
Viray, Francisco Pérez de Uriondo.
Francisco
Pérez de Uriondo (Francisco Solano María Antonio Alberto Pérez de Uriondo y
Menéndez), “se debe destacar que Uriondo y Pérez de Uriondo son variables del
mismo apellido, que se emplearon indistintamente” (Trigo, 2011, p.28), nació el
14 de noviembre de 1784 en el Santiago de Chile, era hijo de Dr. Joaquín
Antonio Pérez de Uriondo y Martiarena y de Inés Menéndez Valdés de Cornellana.
Entre
finales del siglo XVIII y comienzos del siguiente, inició su carrera militar en
el Regimiento de Infantería de Buenos Aires, al cual se incorporó en calidad de
cadete.
Luego
de 1815, se puso a las órdenes del caudillo salteño Martín Miguel de Güemes
teniendo destacada participación en las provincias de Chichas y Tarija “llegó a
Tarija en los últimos meses de 1815 donde alcanzó a ser Teniente Gobernador.
Permaneció hasta 1818, tuvo triunfos heroicos, también sufrió reveses” (Ibídem,
p.28), en esta última etapa de su carrera militar llegó a ser coronel. Falleció
el 7 de febrero de 1822, en Salta.
Consecuencias.
Luego
de la batalla de Biray de 30 de noviembre del año de 1818, la situación en el
territorio chaqueño, continuará siendo de una guerra de desgaste durante los
años que restan hasta la finalización en 1825 del conflicto.
Las provincias del Alto Perú gozan
por ahora de una completa tranquilidad. La vanguardia situada en Tupiza
conserva la línea de Tarija á la Rinconada y se halla sin enemigos que puedan
inspirarme cuidados. (Sepúlveda, 1896, p.290)
Los
años siguientes de 1819 y 1820, transcurrirán sin mayores acciones de armas de
trascendencia. El 9 de febrero de 1821, el general La Serna informó al
Secretario de Estado y del despacho de la Guerra en España, que la situación
era estable sin existir una fuerza que represente amenaza de desestabilización
en el valle de Tarija, pero conservando para tal efecto una importante dotación
militar de “ocho batallones, seis
escuadrones y algunas compañías sueltas con componentes número de piezas de
artillería y municiones” (García, 1846a, p.177) para combatir a los
caudillos que continuaban realizando acciones de combate sobre todo en el
Chaco, "aquellas provincias se
hallaban tranquilas y sólo había uno que otro caudillo en sus espesuras de
ninguna importancia” (Ibídem, p.177), en junio de 1822, las tropas
regulares españolas continúan capturando a los caudillos rebeldes, "la división del brigadier Olañeta
derrotó los insurrectos de la provincia de Tarija, haciendo varios prisioneros,
y entre ellos al cabecilla Sanchez" (García, 1846b, p.19), sin embargo
el estado de alerta continuará hasta la finalización del conflicto.
Bibliografía.
Gaceta de
Madrid, Núm. 44. Septiembre y octubre de 1818. Imprenta Real. Madrid, España.
García
Camba, Andrés. (1846a) Memorias para la historia de las armas españolas en el
Perú. Tomo I. Sociedad Tipográfica de Hortelano y Compañia. Madrid, España.
García
Camba, Andrés. (1846b) Memorias para la historia de las armas españolas en el
Perú. Tomo II. Establecimiento tipográfico de D. Benito Hortelano. Madrid,
España.
Güemes,
Luis. (1984) Güemes Documentado. Tomo VIII. Editorial Plus Ultra. Buenos Aires,
Argentina.
Imprenta de
López. Apuntes para la Historia de la Revolución del Alto-Perú hoy Bolivia, por
unos patriotas. Sucre, Bolivia. 1855
Mendiburu,
Manuel de. (1880) Diccionario Histórico - Biográfico del Perú, Tomo IV Imprenta
de J. Francisco Solis. Lima, Perú.
Palma,
Ricardo. (1993) Tradiciones peruanas. Madrid, España.
Semprún,
José. (1998) Capitanes y Virreyes: El Esfuerzo Bélico Realista en la Contienda
de Emancipación Hispanoamericana. Editor Ministerio de Defensa, Secretaría
General Técnica. Madrid, España.
Sepúlveda,
José. (1896) Diario de la última campaña del ejército español en el Perú en
1824 que terminó con la batalla de Ayacucho. Imprenta de la viuda de M. Minuesa
de los Ríos. Madrid, España.
Trigo
O'Connor d'Arlach, Eduardo. (2011) Tarija en la Independencia del Virreinato
del Río de La Plata. 2da. Edición. Plural Editores. La Paz, Bolivia.
Valdés,
Fernando. (1895) Refutación que hace el Mariscal de Campo Don Jerónimo Valdés
del Manifiesto que el Teniente General Don Joaquín de la Pezuela imprimió en
1821 a su regreso del Perú la publica su hijo el Conde de Torata coronel
retirado de Artilleria. Tomo II. Imprenta de la viuda de M. Minuesa de los
Ríos. Madrid, España.
lunes, 26 de noviembre de 2018
Noviembre 26 Por Jose C. López
domingo, 25 de noviembre de 2018
Sobre la cuestión de las regalías y el conflicto de su redistribución en el Departamento de Tarija
Sobre la cuestión
de las regalías y el conflicto de su redistribución en el Departamento de
Tarija
Por José Luis
Claros López (*)
La autonomía
regional sin recursos, no puede funcionar, en consecuencia, una eventual
redistribución de los recursos provenientes de las regalías al interior del
departamento de Tarija, en efecto afectaría mortalmente a la Región del Chaco.
Lo trágico del asunto, es que pareciera ser que la región Chaqueña, en realidad
no consiguió beneficiarse realmente con el boom económico de la era del Gas,
los recursos que ingresaron por la renta petrolera al Chaco no cambiaron la
realidad económica local, no consiguieron generar una era de industrialización
y generación de empleos sostenibles en la región chaqueña.
La Región del Chaco
Tarijeño, se volvió más dependiente de la renta petrolera, hasta el punto en el
cual la clase política en Yacuiba, Villa Montes y Caraparí, pensó que los
recursos “no renovables” podían durar para siempre, planificando un “desarrollo
propagandístico” que sólo existía en banners y en las publicidades audio
visuales que se difundían en los medios de comunicación.

Para comprender la
cuestión de las regalías y el conflicto de su redistribución en el Departamento
de Tarija, es necesario conocer los siguientes aspectos:
Durante la etapa
republicana de Bolivia, se promulgaron una serie de leyes referidas al tema de
las regalías y también al caso específico de la asignación de recursos
provenientes de las regalías para el Chaco.
En 1938 se aprobó
mediante una Ley, asignar Regalías equivalentes al 11% para cada departamento
productor (Ley de 15 de julio de 1938), está Ley reconoce que los departamentos
que producen hidrocarburos (incluida Tarija), deben beneficiarse “con el once
por ciento de la producción bruta de petróleo, como renta a favor de los
tesoros de las circunscripciones productoras de dicho hidrocarburo”. Ese monto
debía ser entregado al tesoro departamental.
La Ley de
Hidrocarburos (Ley Nro. 3058) aprobada varios años antes que la nueva
Constitución Política del Estado (CPE), estableció en lo referente a las
regalías departamentales que corresponde a YPFB entregar esos recursos de las regalías
departamentales a las cuentas del Tesoro Departamental. “Una Regalía
Departamental, equivalente al once por ciento (11%) de la Producción
Departamental Fiscalizada de Hidrocarburos, en beneficio del Departamento donde
se origina la producción”. (Ley 3058, artículo 52, numeral 1) Por otro lado, desde
2007 (año de promulgación de la Ley Nro. 3058) hasta 2018, según datos del
Ministerio de Hidrocarburos, se han emitido 102 leyes, 194 decretos, 176
resoluciones normativas y reglamentos relacionadas con el sector y que podrían
ser las bases de una futura nueva Ley de Hidrocarburos.
Pero antes de
aprobarse la Ley de Hidrocarburos (2007) se aprobó la Ley Nro. 3038
(29.04.2005), está Ley establece que se asignará de forma permanente y continua
el 45% del monto total recibido por concepto del 11% de regalías petroleras.
Entiéndase aquí que se habla de asignar mediante una ley nacional recursos de
las regalías departamentales, porque no existía en aquel momento la asignación
de competencias que posteriormente sería establecida por la Ley Marco de
Autonomías y Descentralización (LMAD), en otras, palabras más simples “antes”
en “el modelo de la Bolivia Republicana” se aprobó asignar recursos para el
Chaco provenientes de las regalías departamentales. Se determina que ese monto
es el equivalente al 45% (la explicación de la razón del monto porcentual pasa
por una explicación histórica que se remonta hasta el siglo XX), pero no será
hasta el Decreto Supremo Nº 29042, 28 de febrero de 2007, que se pueda
reglamentar (es decir hacer efectivo y real) el asignar esos recursos en
beneficio del Gran Chaco.
En el marco de la
vigencia de la nueva CPE, se aprobó el Decreto Supremo Nº 331, 15 de octubre de
2009 estableciendo el mecanismo de asignación directa a favor de la Provincia
Gran Chaco, del cuarenta y cinco por ciento (45%) del total de las Regalías
Departamentales por Hidrocarburos que percibía en aquel momento la Prefectura
del Departamento de Tarija, ese monto estaba establecido en el Artículo 5 de la
Ley Nº 3038, de 29 de abril de 2005.
Pero luego, con la
aprobación de la LMAD, las Prefecturas desaparecen, se crean las gobernaciones,
se asignan competencias para cada nivel del estado sea el Central o el
Departamental.
La CPE, no
determina la existencia de “regalías” regionales, sí departamentales. Son
competencias exclusivas de los gobiernos departamentales autónomos, en su
jurisdicción (Artículo 300, Parágrafo I, numeral 36) Administración de sus
recursos por regalías en el marco del presupuesto general de la nación, los que
serán transferidos automáticamente al Tesoro Departamental. En esa lógica,
departamentos como Santa Cruz, Ley Departamental Nº 13, 22 de diciembre de 2009
establece un porcentaje del 50% (el Chaco en Tarija recibe el 45%) a las
provincias productoras donde se originen las Regalías Departamentales.
Actualmente, la
cuestión tal como el mismo Servicio Estatal de Autonomías (SEA) reconoció
(mediante un oficio SEA-DE/DDLC-E-N°161/2018 de 29 de mayo de 2018), no puede
el Gobierno Departamental (representado por el Gobernador) modificar los
recursos asignados a la Región del Chaco Tarijeño, pero esa función le
corresponde a la instancia que puede modificar el Estatuto Departamental, por
iniciativa de la Asamblea Legislativa, mediante ley departamental de reforma
estatutaria aprobada por dos tercios del total de sus miembros. En
consecuencia, tal como señaló la Asamblea Legislativa Nacional, corresponde a
la Asamblea Legislativa Departamental de Tarija, determinar el cómo se asignen
y distribuyen al interior del departamento los recursos de las Regalías que
provienen de los hidrocarburos.
(*) El autor José Luis Claros López, es Director de la Fundación Nemboati, Comunicador Social y Escritor.
miércoles, 5 de septiembre de 2018
martes, 4 de septiembre de 2018
Cuento: El mago y su sombrero
El mago y su sombrero
Por Jose C. López
Un mago con un sombrero enorme,
caminaba en medio de la oscuridad de un bosque buscando el camino a un lugar
donde sabe que existe la magia.
Al llegar a ese lugar, después de
transformar un dragón en un caballo volador y de vencer al guardián descubre
que la magia ya no existe porque la hechicera se aburrió de tanto esperar un Príncipe
Azul que venciera tanto al dragón como al guardián y se durmió.
Entonces el Mago comenzó a sacar
muchas cosas de su sombrero, hasta que encontró una armónica y al tocarla
primero se despertaron las flores, después los pájaros y por último la
hechicera abrió sus ojos; pero al ver al mago sin armadura se quedó triste.
Él dice que llegó hasta este
sitio, buscando vivir en un lugar donde la magia exista y la encontró dormida;
pero como la Hechicera había despertado la magia en ese lugar de nuevo existía
y el mago saco de su sombrero una flor y un hacedor de burbujas y mientras la
hechicera toma con sus manos la flor que le ofrece el mago, se dibuja una
sonrisa en su rostro, porque comienza a ver un montón de burbujas en forma de corazón.
Entonces se cierra el telón. Ella
sigue mirando las burbujas que flotan en el aire, al otro lado el silencio del
entretiempo, los utileros rápidamente van retirando el decorado. El mimo, está
en silencio contemplando tras bastidores la escena, en su mano la carta de amor
que había escrito para ella que solamente tenía ojos para las burbujas que
flotaban en el aire.
Él dice que se arrepiente por
lastimar su corazón, que sólo se trataba de un desliz y ella que quiere ser feliz no
duda de sus palabras. Mientras el telón se abre, la historia continua él ya fue
perdonado. El mimo comprende por el momento esa mujer de ojos marrones es
inalcanzable.
La escena transcurre, al final
los aplausos, al final ella y él se van de la mano.
Pasarán once primaveras, el mimo
tiene ahora la edad de Cristo crucificado, hace tiempo que ya no sube a un
escenario, al caminar por la calle rumbo a su trabajo antes de las ocho, se
queda mirando un afiche pegado a una pared que anuncia los lentes de contactos
ofrecidos por una óptica, luego sigue su camino.
Al medio día, fue al mismo
restaurante donde almorzaba desde hacía tres años, era miércoles el menú sin
variadas opciones ya lo sabía de memoria, servirían carne con pimentón y puré
de papas acompañado de arroz, dejaría el arroz a un lado porque prefería el
sabor de los trozos de carne acompañados del puré, la sopa sería de trigo el
postre sería una fruta como era primer semana del mes, adivinaba que sería un
durazno. Pero nunca hubiera imaginado que, de todos los lugares en el universo
donde se podía comer puré de papas con carne picada revuelta con pimentón, ella
escogería en ese medio día de septiembre justamente al restaurante ubicado a
dos cuadras exactas al norte del reloj de la iglesia de Santa Rosa.
Ambos se reconocieron, apenas se
quitó el sombrero alón que lo protegía del sol, que iluminaba inclemente la empedrada
estrecha calle, pero detalles más o detalles menos, en realidad ella lo
reconoció antes. Y compartieron la mesa, primero una jarra de limonada luego el
almuerzo.
¿Por qué volviste a Yotala? Ella sonríe
y repite con sentimiento aquel verso, "…cuando llegue Santa Rosa,
cantaremos, bailaremos…", ambos tarareaban esa canción de Rolando Lima cuando
eran jóvenes, sobre todo cuando se acercaba los días de septiembre. Vas a creer
que tal vez sea cuento, pero ya te había visto antes de llegar a este momento.
¿Nos encontramos en sueños? Pregunta ella con coqueta curiosidad, mirándole con
sus ojos marrones. En realidad, fue hoy temprano por la mañana, es que hay un
anunció que tiene varios años con tu foto anunciando unos lentes de contacto de
colores, pero la verdad el color de tus ojos es mejor al natural.
Esa fotografía la tomaron un
martes, cinco años antes. Pero ella no lo recordaba. ¿Qué horrible no? ¿Qué cosa?
La comida. ¿La comida? Sí la comida, es un sabor tan provinciano afirmó ella, mientras
escarbaba los pedazos de carne separándolos de los restos de pimentón. Luego
comentó bien bajito la cocinera seguramente debe ser de las tontas, de las que
sólo se aprendió unas cuantas recetas por la televisión, que ahora va rotando
cada semana.
Él sonrió y dijo que le gustaba,
mientras comía con deleite su plato, devorando hasta el arroz. Ella dejo el
plato sin tocar, igual que la sopa, pero luego sí se comió el postre.
Que mal gusto para decorar las
paredes, las caretas me recuerdan cuando el tiempo del teatro, pero con esos
colores chocantes, son de mal gusto repitió. Siguió un monologo interminable,
sobre las cosas malas de los pueblos, por ejemplo, la cobertura del teléfono
afirmó, terminando de comer el durazno cambio de tema.
¿Comprará el durazno en el
mercado?, ¿No creo?, ¿Cómo sabes?; ¿No te acuerdas?, ¿Qué cosa?
Hay un árbol de durazno en el patio,
de ahí vienen, lo sé porque aquí es la casa donde nací. Siguió luego un
silencio incómodo. Mientras él bebía un vaso de limonada, entonces la mujer de
los ojos marrones dijo algo de atender una llamada, salió a la calle fingiendo contestar,
pero ya no regresó, hasta se fue sin pagar la cuenta. Y al abrir la puerta, un
repentino soplo de viento hizo volar su sombrero bien lejos, hasta llegar al
mostrador.
¿Quién era?, ¿Ella?, ¿Una
compañera del teatro?; ¿Cómo lo adivinaste?
Por lo bonita y elegante, respondió.
Luego agregó, además vos invitaste su almuerzo, eso solamente haces con tus
amigos de aquellos tiempos, por eso preferí no molestar mientras almorzaban.
Mañana se cumplen los tres años
que nos casamos. Dijo él como cambiando de tema. Sí así es y le dio un beso en
la boca, alejándose inmediatamente pero antes sacó de su delantal un durazno y se lo
aventó con picardía. Él lo agarro en el aire y repitiendo unos movimientos de sus tiempos de
mimo le agradeció por el beso. En las paredes colgaban viejas fotografías familiares en blanco y negro, rodeadas por caretas de teatro fabricadas en yeso y
pintadas de vivos colores unas simulando tristezas y otras sonriendo alegremente.
Al deleitarse con el dulce sabor
del durazno, comprendió que no necesitaba tener un sombrero y ser mago. Tampoco necesitaba viajar en el tiempo, había descubierto la felicidad en los labios del amor de su vida.
lunes, 27 de agosto de 2018
domingo, 26 de agosto de 2018
La nueva oportunidad para los yacuibeños de construir desde abajo nuestra Carta Orgánica
La Columna de Jose (*)
La nueva oportunidad para los
yacuibeños de construir desde abajo nuestra Carta Orgánica
Lo que mal empieza, mal acaba. Pero para Yacuiba, comprender está lección a costado en tiempos de crisis más de 2 millones de bolivianos, ese fue la cantidad económica dispuesta para la realización de un Referéndum para la Carta Orgánica, por parte del Concejo Municipal, sin embargo la etapa de socialización no consiguió que los ciudadanos decidan votar a favor de la Carta Orgánica que fue preparada durante los años 2010 a 2014, al final del cuento, Yacuiba decidió mayoritariamente por rechazar el proyecto, existen diversos factores para explicar la razón por la cual el domingo 26 de agosto los yacuibeños rechazaron en las urnas la Carta Orgánica, pero no es momento de buscar culpables.
Con este resultado se genera la
oportunidad de poder construir desde abajo una Carta Orgánica que sí refleje los
sentimientos y deseos de un mejor futuro de los ciudadanos de Yacuiba, por eso
es importante que ahora las autoridades del Concejo Municipal, decidan hacer
bien las cosas. Se debería constituir inmediatamente una especie de Asamblea
Popular donde todos los sectores, organizaciones, comunidades, instituciones y
vecinos puedan aportar a la construcción participativa de una Carta Orgánica
que garantice un cambio de modelo.
No se debe olvidar, Marx sostiene que la sociedad no es de piedra
y que puede cambiar por estar en constante transformación (El Capital), por eso
es importante ahora que los de abajo propongamos un modelo distinto, acabar con
esa tendencia de despilfarrar en cualquier cosa, los pocos recursos que dispone
Yacuiba, se debe generar espacios para planificar entre todos, una
planificación participativa para la elaboración de los planes, programas,
proyectos de las políticas públicas en beneficio de los vecinos, además hay que
determinar un cambio de paradigmas que pueda establecer un descentralización
administrativa para los distritos de Yacuiba, la elección de los concejales en
distritos y la transparencia en la utilización de los recursos públicos. Todo esto
sí es posible, sí los ciudadanos deciden liderar el nuevo proceso de
construcción participativa de la Carta Orgánica, para eso el Concejo Municipal,
debe comprender que no puede cometer los mismos errores del pasado, tampoco
puede ni debemos permitir que por cualquier pretexto se intente archivar en el
olvido la elaboración de la Carta Orgánica, deben solucionar el tema límites
con Villa Montes, pero también desde el día 27 de agosto de 2018, iniciar la
construcción participativa de la nueva Carta Orgánica de Yacuiba, esta
oportunidad no debe ser desperdiciada, hagámoslo bien.
(*) El autor, José Luis Claros López
es Director de la Fundación Nemboati, Comunicador Social y Escritor.
miércoles, 22 de agosto de 2018
La Columna de Jose CADA YACUIBEÑO PODRÍA COMPRAR PAN PARA UNA SEMANA CON LO QUE CUESTA EL REFERÉNDUM DE LA CARTA ORGÁNICA
La Columna de Jose (*)
CADA YACUIBEÑO PODRÍA COMPRAR PAN PARA UNA SEMANA CON LO QUE CUESTA EL REFERÉNDUM DE LA CARTA ORGÁNICA
La Ley Autónoma Municipal Nro. 06/2018, del Concejo Municipal de Yacuiba, estableció en más de un millón de bolivianos, exactamente Bs 1.332.180 el presupuesto para la organización y ejecución del proceso de Referendo Aprobatorio de la Carta Orgánica Municipal de Yacuiba.
Cuando hacemos el ejercicio matemático de dividir esa millonaria cifra, entre la población yacuibeña de 92.245 habitantes (Cifra según el Decreto Supremo Nº 2078 de 13 de agosto de 2014), tenemos por resultado la cantidad de Bs 14 (Catorce bolivianos), por cada yacuibeño, con esa cantidad de dinero de catorce bolivianos, un ciudadano yacuibeño, puede comprar pan, que puede alcanzar para toda una semana. Pero en Yacuiba, hay familias que no tienen ni para comprar pan, hay hogares en los cuales las familias yacuibeñas se alimentan con menos de diez bolivianos al día. Por ejemplo, de acuerdo con una investigación realizada por la Fundación Nemboati, 4 de cada 10 habitantes del barrio San José de Pocitos Centro, ubicado en el Distrito 1 del municipio, invierte por día en su alimentación Bs 15, (El estudio fue realizado durante marzo de 2018) en una situación de recesión económica en la cual, se necesitan recursos para invertir en salud y educación, en seguridad ciudadana, en servicios básicos, en mantenimiento de caminos y en tantas otras cosas, los yacuibeños decidieron invertir en un acto electoral, eso podría catalogarse como un sacrificio.
Los sacrificios son necesarios, cuando son por buenas causas. Un ciudadano, puede sacrificar el pan para toda una semana, siempre y cuando en democracia el resultado sea respetado, pero también, que aquel instrumento normativo que va regular nuestro futuro, hubiera sido construido por el pueblo y para el pueblo. Lamentablemente, la Carta Orgánica de Yacuiba no cumple con esa condición, no fue construida desde abajo, pero por sobre todo en su contenido no propone cambiar el modelo, Yacuiba tiene problemas y sufre una crisis, por culpa del modelo, del sistema político y administrativo del Gobierno Municipal, la pobreza de los yacuibeños, es causada por un modelo carente de descentralización hacía los distritos, sin espacios de participación ciudadana y de control social sobre los presupuestos de las políticas públicas que deberían beneficiar a todos los vecinos.
Por eso ahora votar “No”, es algo positivo, el domingo 26 de agosto, en Yacuiba tenemos la oportunidad los de abajo, el pueblo, con el voto, de tomar una decisión que nos permita tener la oportunidad de construir un proyecto nuevo de Carta Orgánica que sí sea lo que Yacuiba necesita, pero esta vez hagámoslo bien.
* El autor, José Luis Claros López es Director de la Fundación Nemboati, Comunicador Social y Escritor.
sábado, 4 de agosto de 2018
Lapacho de flores rosadas
Lapacho de flores rosadas
Por José Luis Claros López
Enamoradas flores rosadas,
juradas promesas olvidadas;
rosadas flores
de lapacho embrujadas
silenciadas noches soñadas
firmadas poesías robadas
entregadas siempre ocultadas
negadas por tus palabras asustadas
grabadas en su tronco
iniciales entrelazadas
conservadas por el tiempo
y en el viento suspiradas.
Fotografía: Lapacho de flores rosadas. Lugar: Plaza de Los Libertadores, Zona Barrio San Francisco. Fecha: 4 de agosto de 2018
lunes, 30 de julio de 2018
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