domingo, 5 de junio de 2022

ESBOZOS BIOGRÁFICOS DE PEDRO ÁNGEL COTO BALDUZZI – SANDRA VENTURI – LEOPOLDINA TEJADA VDA. DE MARAZ – BEATRIZ RUÍZ DE PALACIOS

 

ESBOZOS BIOGRÁFICOS DE PEDRO ÁNGEL COTO BALDUZZI – SANDRA VENTURI – LEOPOLDINA TEJADA VDA. DE MARAZ – BEATRIZ RUÍZ DE PALACIOS

 

Elaborado por el Instituto de Historia de Yacuiba

 

1.       Pedro Ángel Coto Balduzzi

 

Nació en Buenos Aires (República Argentina), el 14 de diciembre de 1914 hijo de Evaristo Coto y Josefina Balduzzi.

 

De profesión periodista, trabajó en revistas deportivas y seminarios provinciales en el interior de Argentina. Llegó a Yacuiba a fines del año de 1946, contratado por la Comisión Mixta Ferroviaria Argentino-Boliviana (Comixta), desempeñando diversas tareas de responsabilidad. Se casó en Yacuiba, con Evelina Moreno Avila.

 

En Yacuiba, trabaja también como Maestro de Escuela, Notario de Fe Pública, Vista de Aduana, Intendente y Tesorero Municipal. El mes de mayo de 1954, se imprimió en Yacuiba, el primer número de la “Gaceta Deportiva”, que es dirigido por Dante di Pascuali y Pedro A. Coto. Se convierte de tal manera en el primer impreso dedicado al deporte en Yacuiba. Además, es corresponsal de La Razón, El Diario, Presencia, Los Tiempos, además en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, sus artículos se publican en El Deber, La Crónica, Comercio, El Diario del Oriente.

 

En 1962, presenta “Yacuiba, retazos pueblerinos” el primer libro impreso en Yacuiba.

 

Premiado el año de 1974, con la medalla de oro y un diploma de reconocimiento, por el Comité Pro Santa Cruz.

 

Promotor de la creación el 24 de abril de 1975 del Club Deportivo Argentinos Juniors, en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), compite con la disciplina de futbol.

 

El año 2005 es publicada la segunda edición de “Yacuiba, retazos pueblerinos”, ese mismo año, por su aporte a la cultura chaqueña es declarado “Ciudadano Distinguido” del Municipio de Yacuiba.

 

Pedro Ángel Coto, falleció el 22 de septiembre de 2010 en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), sus restos descansan en el Cementerio Central de Yacuiba.

 

BIBLIOGRAFÍA.

 

Ayllón Gumiel, Eduardo (2018) Memorial del Chaco. La Región y notables del Chaco. S.I., S.L.

Coto, Pedro Ángel (2005) Yacuiba, retazos pueblerinos. 2da. Edición. Santa Cruz de la Sierra, B

Molina Gareca, Jesús Miguel (2011) Apuntes sobre el periodismo impreso en Yacuiba y Villa Montes. Tarija, Bolivia. Disponible en http://wwwojotasdepapel.blogspot.com/2011/10/apuntes-sobre-el-periodismo-impreso-en.html

Yacuiba, Concejo Municipal (1999) Ordenanza Nro. 065/2005 declárase al señor Pedro Ángel Coto: Ciudadano Distinguido de la ciudad de Yacuiba y la Provincia Gran Chaco por su valioso aporte a la cultura chaqueña. Archivo, Concejo Municipal de Yacuiba. Yacuiba, Bolivia.

 

 

2.       Sandra Venturi.

 

Nació en Yacuiba, el 27 de marzo de 1964, profesora de Teatro, directora de la Escuela Municipal de Teatro del Gobierno Autónomo Municipal de Yacuiba.

 

En diciembre de 2008, dirige la primera presentación del elenco infantil, juvenil y adulto de teatro, integrando a niños y jóvenes de distintas unidades educativas, que sobresalieron por sus dotes actorales.  

 

Entre los años 2008 y 2012, trabaja como Directora y Profesora en la Escuela Municipal de Teatro dependiente del Gobierno Autónomo Municipal de Yacuiba. Reconocida por diversas instituciones, por su aporte al teatro en el sur del país.

 

BIBLIOGRAFÍA.

 

El Chaqueño, Diario (2008) Escuela Municipal de Teatro presentará la Cenicienta. Yacuiba, Bolivia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3.       Leopoldina Tejada de Maraz.

 

Leopoldina Tejada, nació en Cuevo (Provincia Cordillera, Departamento de Santa Cruz), el 15 de noviembre de 1926. Realizo sus estudios en Villa Montes y El Palmar. Casada don Teodoro Maras, de cuya unión son: Felicia y Fabiola.

 

Es considerada como una de las poetisas chaqueñas que cultivó el género costumbrista; sus versos son vivenciales; vivió por muchos años junto a su esposo en su hacienda de Cururenda.

 

El año de 1989, público su obra literaria más conocida "Añoranzas de mi tierra", se trata de un poemario.

 

Leopoldina Tejada Viuda de Maras; intervino en diversos festivales y encuentros literarios locales y del exterior e interior del país. Recibió distinciones; reconocimientos y premios por su aporte en las letras. Fue invitada al festival del "Palo Santo"; "Festival internacional de "Hito uno", "Festival internacional de Villa Montes"; "Festival del violín"; "Festival de la tradición chaqueña"; "Primer Encuentro de Escritores del NOA", realizado en Salta-Argentina; "Primer Coloquio Literario" de Yacuiba.

 

Declarada “ciudadana distinguida” del Municipio de Yacuiba, el año de 1999 por el Concejo Municipal de Yacuiba.

 

Leopoldina Tejada de Maras, falleció en la ciudad de Yacuiba el 06 de abril de 2018. Sus restos descansan en el Cementerio Central de la Capital del Gran Chaco.

 

BIBLIOGRAFÍA.

 

Aguilera Fierro, Rene (s.a.) Vidas Luminosas. s.i. Tarija, Bolivia

Yacuiba, Concejo Municipal (1999) Ordenanza Nro. 078/99 declárase Ciudadana distinguida de la ciudad de Yacuiba y de la Primera Sección de la Provincia Gran Chaco a la señora: Leopoldina vda. de Maraz. Archivo, Concejo Municipal de Yacuiba. Yacuiba, Bolivia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4.       Beatriz Ángela Ruiz de Palacios.

 

Beatriz Ángela Ruiz de Palacios, nació en Yacuiba provincia Gran Chaco Departamento de Tarija, el 04 de octubre de 1953, realizó sus estudios en su pueblo natal y tercer año de Derecho en la Universidad Autónoma "Juan Misael Saracho" para concluir la Carrera de Contabilidad en el Instituto América e inglés en el CBA en la ciudad de Santa Cruz. Trabajó en las oficinas de la sucursal Yacuiba de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTEL), hasta su jubilación.

 

Dentro de su actividad literaria ha escrito libros como ser: "Romance Chaqueño" (poesías), "Caraguatas en Flor" (coplas), "El Chaco y sus letras" (con otros poetas)", "Remembranzas" (Poesías, Cuentos y Leyendas), y tiene otros libros inéditos. Por esta actividad ha participado en festivales y ferias de libros.

 

Fue jurado calificador en varios eventos, como el "Festifront'', "Festival de la Querencia", "Tradición Chaqueña" entre otros, así mismo ha sido fundadora e integrante del "Centro de Damas Chaqueñas", hasta el momento es la única mujer que presidió en dos gestiones la Asociación de Ganaderos del Chaco "ASOGACHACO".

 

El año de 1999, fue declarada “Ciudadana Distinguida” del Municipio de Yacuiba, por el Concejo Municipal de Yacuiba. Y por su labor cultural y producción literaria fue distinguida con reconocimientos por el Gobierno Autónomo Regional del Chaco Tarijeño.

 

El 12 de noviembre de 2005, participa del 1er. Encuentro de Escritores y Poetas de la Región Sur realizado en la ciudad de Yacuiba.

 

El año 2022, la Asamblea Legislativa Purinacional de Bolivia, reconoce su trayectoria mediante una Declaración Camaral emitida por el Senado.

 

Forma parte de la Sociedad de Escritores y Poetas de Tarija.

 

BIBLIOGRAFÍA.

 

Aguilera Fierro, Rene (s.a.) Vidas Luminosas. s.i. Tarija, Bolivia

Blanco Mamani, Elias (2012) Beatriz Ruíz de Palacios. Diccionario Cultural Boliviano. La Paz, Bolivia. Disponible en http://elias-blanco.blogspot.com/2012/03/beatriz-ruiz-de-palacios.html

Bolivia, Asamblea Legislativa Plurinacional (2022) Declaración Camaral Nro. 072/2021-2022. La Paz, Bolivia. Disponible en https://web.senado.gob.bo/sites/default/files/declaraciones/

Claros López, José Luis (2005) Encuentro Internacional de Escritores y Poetas de la Región Sur. Yacuiba, Bolivia. Disponible en https://sites.google.com/site/jlcarpediem/6encuentrodeescritores

Yacuiba, Concejo Municipal (1999) Ordenanza Nro. 082/99 declárase Ciudadana distinguida de la ciudad de Yacuiba y de la Primera Sección de la Provincia Gran Chaco a la señora: Beatriz Ruiz de Palacios. Archivo, Concejo Municipal de Yacuiba. Yacuiba, Bolivia.

domingo, 22 de mayo de 2022

La Revolución de Mayo de 1809 en el Chaco Tarijeño. Autor: José Luis Claros López

 

Carlos Morel: “Caballería gaucha”, cuadro del siglo XIX.

La Revolución de Mayo de 1809 en el Chaco Tarijeño

Por José Luis Claros López (*)

 

Introducción.

 

El Cabildo de Tarija en Sesión Extraordinaria del lunes 25 de junio de 1810, presidida por el Dr. Mariano Antonio de Echazú (Presidente del Cabildo Capitular y Alcalde de Primer Voto), junto a tres otros Cabildantes, apoyó a la Revolución de Bueno Aires. Es decir, a los dos días de haber recibido las instrucciones desde Buenos Aires, el Cabildo Capitular de Tarija remitió dos oficios dirigidos a la Junta y al Cabildo de Buenos Aires. Los oficios, que contenían dicho apoyo estaban firmados por: Mariano Antonio de Echazú, Juan Antonio Reguerín, Francisco de Ruiloba y Ambrosio Catoira.

 

Posteriormente de acuerdo con el historiador tarijeño, Trigo (2020) el sábado 18 de agosto de 1810, el Cabildo de Tarija, eligió un diputado para el Congreso de Buenos Aires a petición del Gobierno que presidía Cornelio Saavedra. El diputado electo fue José Julián Pérez de Echalar.[1] Desde 1809, el vecindario siempre tan pacífico y tranquilo de Tarija (O'Connor, 1888), vivía en continua agitación causada por las entradas alternativas en la plaza, de fuerzas realistas y patriotas. Desde 1810 existe una importante participación de habitantes de Tarija en el bando patriota, situación reflejada con la incorporación de jinetes Tarijeños a las unidades militares formadas por Güemes; integrándose por ejemplo al Regimiento de Caballería de Salta que era de milicias formadas por gauchos y sobre otros cuerpos salteños y tarijeños de igual índole.

 

Durante los años de la Guerra de Independencia (1809-1825) la frontera del Chaco era el lejano límite de la Villa de Tarija, sin embargo, más allá de Itaú y de Caraparí estaba habitada principalmente por las naciones nómadas. La llamada “Frontera de Tarija”, estaba poblada principalmente por las naciones de Chanes, Chiriguanos, Tapietes, Tobas y otros pueblos de indígenas en un constante movimiento debido a diversos factores. Entre los factores, estaban “guerras mutuas, las viruelas y el hambre eran uno de los motivos más poderosos que los inducía a dejar un sitio y levantar su rancho en otra parte” (Tommasini, 1937, p.43); así entre 1809 y 1825 el espacio territorial del Chaco Tarijeño es un territorio en gran parte inexplorado.

 

El Chaco Tarijeño, luego de los sucesos de mayo de 1809

 

En septiembre de 1810 el Cabildo de Tarija instruye que un importante contingente de las tropas de milicias de los fortines del Chaco, abandonen la frontera y se trasladen a la Villa de Tarija. Los patriotas Tarijeños, el 23 de septiembre de 1810 esperando un pronto ataque antes del 27 de septiembre por parte del Ejército del Rey, piden al Gobernador Intendente de Salta, Dr. Feliciano Chiclana se les socorra con armamento "pues las útiles que tienen están en los fuertes de Carapari e Itau" (Güemes, 1980a, p.211) a pesar de tal situación se logró levantar una fuerza de 3000 milicianos (Ibídem, p.227) al costo de desguarnecer los fortines de Caraparí e Itaú aprovechándose de la vigencia de un tratado de paz con los Chiriguanos (Ibídem, p.228), los primeros voluntarios provenientes de la villa de Tarija participan del combate de Almona del 17 de octubre de 1810 “fue después de la llamada "Revolución de Mayo", la primera acción de guerra librada por nuestras fuerzas contra un enemigo exterior” (Ibídem, p.231), luego se producen los combates de Cotagaita y de Suipacha.

 

Milicias Tarijeños, participan en las Batallas de Cotagaita del 27 de octubre de 1810 y de Suipacha del 7 de noviembre de 1810; en el bando de los patriotas “por cuanto fueron precisamente las milicias tarijeñas la mayor parte de las que Güemes comandó en Cotagaita y Suipacha” (Güemes, 1979a, p.161), varios de los milicianos provenientes de Tarija perecieron ó resultaron mutilados en las acciones de armas que intervinieron, luego de los combates algunos de los mutilados pertenecientes a las milicias de Tarija al estar en situación de mendicidad después de realizar trámites de reclamo de pensiones recibieron por parte de la Junta de Buenos Aires algunas ayudas (Ibídem, pp.164-167) por su situación de invalidez.

 

En la frontera del Chaco, después de los levantamientos de 1809, continuaban en pie las Misiones de Salinas y de Itaú, según lo registraba citado por Corrado (Corrado, 1884, p.287) el Fr. Bernardo Duran el 13 de septiembre de 1813.

 

En 1813, una parte de los indígenas del Chaco comienzan a combatir con el bando de los patriotas “se sublevaban en favor de los patriotas los indios del Chaco a lo largo del Pilcomayo” (Paz, 1919, p.274), en 1816 se forman diversas Republiquetas ó territorios controlados por caudillos rebeldes incluyendo también la región del Chaco.

 

Otros indígenas que son también provenientes del Chaco prestan servicios al Ejército Realista perjudicando sobre todo la retaguardia de la Republiqueta controlada por Ascencio Padilla “Padilla recorría su línea de retaguardia, desorganizada por querellas intestinas y amenazada por algunos indios del Chaco aliados con los españoles” (Ibídem, p.379), los indígenas naturales del Chaco dadas las circunstancias combaten en ambos bandos.

 

Expedición del Ejército Realista en el Chaco Tarijeño

 

Los años posteriores a 1815 cuando los Ejércitos Regulares provenientes de Lima, intentaban pacificar el Alto Perú y recuperar las provincias del Río de La Plata, resolvió el General Español, La Serna invadir esas provincias, con 7000 veteranos, “compuesto en gran parte de los vencedores de Napoleón en la Península” (Cortés, 1861, p.75), en noviembre de 1816 nuevamente los ejércitos españoles ocupan la villa de Tarija intentando capturar a Francisco Pérez de Uriondo.

 

El general La Serna tomó sus medidas con rapidez, previsión y energía. Considerando peligrosa la permanencia sobre su flanco de las fuerzas de Uriondo en Tarija, y la de los partidarios que de acuerdo con él mantenían la insurrección en los valles inmediatos, organizó una expedición que consiguió dominar todo el país por esta parte hasta las desiertas fronteras del Chaco (Paz, 1919, pp.455-456)

 

La situación de los Religiosos, conforme la guerra de independencia continuaba se fue agravando debido a su lealtad con el Absolutismo Español, por esa razón en marzo de 1815 cuando llegaron hasta la villa de Tarija las noticias de que ya otro Ejército Auxiliar Argentino avanzaba rumbo al Alto Perú, a los religiosos Franciscanos no les quedó más alternativa que refugiarse con el ejército realista que acampaba en Cotagaita.

 

El intento español de capturar a Francisco Pérez de Uriondo, fracasa porque las guerrillas de patriotas a su mando junto con él habían salido de la villa de Tarija el 30 de noviembre de 1816 y se dirigieron al interior del territorio Tarijeño rumbo a Salinas en la frontera del Chaco; pero a finales de 1816 fueron “Arrojado de las salinas y de las fronteras de los indios chirihuanos el caudillo Uriondo por el coronel Vigil, que lo perseguía con el escuadrón de cazadores y dos compañías de infantería” (García, 1846a, 305),

 

Desde el Chaco en Caipipendi[2], el Teniente Basilio Rojas el 5 de diciembre de 1816 informa la situación de sus tropas y que Cumbay también estaba esperando alguna noticia (Guemes, 1980b, p.286), el 20 de diciembre de 1816 se produce la batalla de San Antonio entre guerrilleros al mando de Francisco Perez de Uriondo y una fuerza de 370 soldados españoles al mando de Vigil los combates continúan pero los patriotas se van quedando sin municiones y tienen varias bajas por tanto solicitan refuerzos para continuar las acciones de hostigamiento, Francisco Perez de Uriondo informa que Vigil le ofreció ser Coronel en el Ejército Español sí se cambia de bando (Guemes, 1980b, p.287), Francisco Pérez de Uriondo continuará en el bando Patriota hasta la conclusión de la Guerra de Independencia.  

 

La retirada de los guerrilleros patriotas que se produce luego de abril de 1817, origina nuevas incursiones del Ejército Realista sobre los territorios del Chaco Tarijeño “el coronel Vigil hizo una correría desde Tarija á Salinas y misiones de San Luis y de Itau en Abril, deshaciendo ventajosamente los grupos que acaudillaban los hermanos Uriondos y Rojas, tomándoles algunas armas, prisioneros y bastante ganado” (García, 1846a, p.384) el 21 de julio de 1817 prosiguen estás acciones “partió el coronel Vigil con la mitad de la fuerza del brigadier Canterac contra los caudillos Sánchez, Rojas y otros, hacia Capari é Itau, y habiendo conseguido alcanzarlos en dichos puntos los derrotó del modo más decidido, causándoles mucha pérdida entre muertos y prisioneros” (Ibídem, pp.385-386),

 

Los combates al interior de Tarija y en la frontera del Chaco continúan a lo largo del año de 1817, Güemes informó en marzo de 1817 a Belgrano que debió internar en el Chaco a los Oficiales del Ejército Español que permanecían como prisioneros bajo su custodia “los ha internado Arias al Chaco adentro, a un lugar que llaman Santa Rosa. Esta medida la tomó, por la entrada de Olañeta a Orán y por la dirección de Marquiegui a Santa Bárbara” (Guemes, 1980d, p.210), Guemes en el mismo informe dirigido a Belgrano expresaba su satisfacción la expansión de la noticia de la victoria del Ejército Patriota en Chile que producía su efecto en el ejército español al cual combatía en ese momento el General Gregorio Araoz de La Madrid “Estos van de capa caída y si Madrid se apura un poco, temblarán sin remedio y correrán hasta el otro lado del Chaco” (Ibídem, p.211), esperando que como resultado de nuevas victorias al ejército español no le quede más opción que huir por el Chaco, Belgrano responde a su Informe de Güemes el 26 de marzo de 1817 sentenciando “que prueben del Chaco esos canallas” (Güemes, 1980d, p.219), así el Chaco no sólo es utilizado por los patriotas como lugar de refugio sino también como presidio, Belgrano en una carta dirigida a Güemes, fechada en Tucumán el 26 de septiembre de 1817 explicó lo siguiente: “Ud. no se acuerda de lo que hablamos acerca del pensamiento de la expedición contra los indios, y con este motivo de los fuertes en el Chaco, y navegación del Bermejo, única capaz de poner a esa provincia en el estado de mayor prosperidad” (Ibídem, p.39), así también los Patriotas incurrirán en acciones militares en contra de los indígenas del Chaco que sufrirán los pesares de la guerra.

 

Ante una mayor presencia de fuerzas de un ejército regular proveniente del Virreinato del Perú y tener que retirarse hacia la frontera del Chaco, produce que algunos de los Guerrilleros Tarijeños prefieran dejar de combatir ó cambiar de bando pasándose al Ejército Realista, en noviembre de 1817 Eustaquio Méndez ingresó a formar parte del Ejército Realista Español.

 

El 14 de julio de 1818, el brigadier Canterac con unos 800 hombres se dirigió a la frontera de Tarija, persiguiendo a los “patriotas”. Derrotados éstos en la cuesta de la Soledad y perseguidos por el coronel realista Vigil, se replegaron con rumbo a la misión de Itaú.

 

En la Gaceta del Gobierno de Lima, se publica el 15 de julio de 1818 el Parte del Coronel Vigil al Señor General en Jefe del Ejército Real del Alto Perú, donde detallaba su incursión realizada desde Tarija durante abril de 1818 al territorio del Chaco para combatir a los rebeldes y a los indios Chanes aliados del Guerrillero Uriondo, el 18 de abril llegó el Coronel Vigil a Carapari desde donde ordenó al Teniente de la Guarnición de Caraparí que junto al Comandante del Fuerte de Itaú “reuniesen todos los vecinos e indios chiriguanos que pudiesen; en el mismo día me presentaron setenta y ocho de los primeros, muy bien montados y ochenta de los segundos” (Guemes, 1980c, pp.284-285).

 

Por los vecinos de Caraparí los españoles descubrieron que el Guerrillero Rojas estaba esperando refuerzos de Cumbay para hostilizar a los soldados españoles en la región de las Salinas, luego de algunas otras acciones más Vigil regresó a Tarija y el 8 de mayo de 1818 concluía su informe señalando la situación de dos habitantes de Itaú a los que habían tomados prisioneros Melchor Castro y Agustín Rodriguez “el primero porque he sabido fue capellán del caudillo Padilla, y el segundo, porque habiéndoseme presentado como paisano, se ha justificado es un capitan de los enemigos, cuyas insignias mantuvo hasta el día de mi llegada a Itau” (Ibídem, p.287), en mayo de 1818 a la zona de las Salinas frontera del Chaco, "acudió el capitán grande Cumbay con 1500 indios de la cordillera, en socorro de la patria; asimismo otro capitán del Río Pilcomayo nombrado N. Rocha con cerca de mil indios" (Ibídem, p.263), el 28 de mayo de 1818, Güemes informó a Belgrano lo siguiente: "el intrépido sargento mayor don Juan Antonio Rojas, desde el punto de la misión de Salinas, con fecha 3 del presente, haciendo uso de su lenguaje sencillo de la verdad, me comunica el triste resultado de las armas del rey en su invasión" (Ibídem, p.278), Güemes también, en el texto de su informe del 22 de mayo de 1818 reconoce las acciones que realizó Cumbay apoyando a Rojas "No lo es menos el del honrado capitán Cumbai, pues tuvo una parte principal en la ejecución, con algunos indios flecheros de su mando" (Guemes, 1980c, p.279), en el éxito de los patriotas para detener el avance de los soldados españoles en el Chaco Tarijeño durante mayo de 1818; pero debido a la falta de apoyo logístico la situación cambio a favor del Ejército Realista.

 

El General José de La Serna, informaba el 18 de agosto de 1818 que la expedición al interior de Tarija había resultado con la derrota de los rebeldes, captura de 30 prisioneros, varias armas, caballos, "más de mil cabezas de ganado vacuno; y más de mil fanegas de maíz" (Ibídem, p.288); de acuerdo con el parte de Guerra fechado en Caraparí el 12 de diciembre de 1818 por Francisco Pérez de Uriondo, se informó a Güemes del cambio de bando del Guerrillero Eustaquio Méndez que después de salir de la villa de Tarija el 16 de noviembre de 1818 "el traidor Méndez con su tropa venía ocupando la vanguardia y desde el Alto del Tambo se regresó él solo a la Villa, todo el campo venía seduciendo al paisanaje" (Guemes, 1984, pp.316-317) convenciendo para desertar a una parte de sus soldados. En posterior oficio de 10 de enero de 1819 de Belgrano a Pueyrredon, Director de las Provincias Unidas del Río de La Plata "se da por traidor al comandante don Eustaquio Méndez" (Ibídem, p.316)

 

La batalla de Viray principal acción de armas en el Chaco durante la Guerra de Independencia.

 

El 30 de noviembre de 1818, en el Chaco Tarijeño se produce una de las acciones de armas de la guerra de independencia, denominada la batalla de Biray (cerro El Viray al sur del municipio de Caraparí) donde se combate desde las seis de la mañana hasta las once del día (Güemes, 1984, p.319), de acuerdo con los testimonios de los partes de la batalla elaborados por los comandantes que intervinieron en el combate, por un bando el patriota Francisco Pérez de Uriondo y por el otro bando el militar del ejército Real el coronel Antonio Vigil, la batalla fue intensa, sin existir a lo largo de las horas en las que se desarrollaba una idea clara del desenlace final, los contingentes de tropas patriotas conformada por habitantes de Caraparí, Itau, del valle de Tarija y además aliados de la tribu Chane provenientes de la zona del Itiyuru al sur de Yacuiba, enrolados todos en la milicia patriota junto con algunos soldados con experiencia de combate adquirida en la fuerza regular de Güemes, enfrentaron durante varias horas a los realistas de un contingente conformado por batallones con soldados regulares llegados desde España que tenían la experiencia de luchar exitosamente contra las fuerzas de ocupación francesas del Emperador Napoleón I, fue así como pasaron de un combate inicial de trincheras, a un asalto y posterior batalla campal.

 

Luego de la derrota española en el Biray, el coronel Vigil deberá retroceder abandonando la zona del Chaco, justificando su retirada como una cuestión estratégica para proteger otro flanco más al norte donde las tropas españolas son débiles para detener la posible amenaza que representaba para la villa de Tarija el avance de los patriotas y de sus aliados guaranís liderados por Cumbay, la victoria de los patriotas, permitió temporalmente recuperar el control sobre la zona de Caraparí y de Itau, sin embargo, en su retirada el ejército realista tomará represalias, no sólo contra la población civil de la zona sino también contra los religiosos Franciscanos, por su apoyo a la causa de los patriotas desde allí destacaron una partida sobre Itau. Lo han incendiado todo, saqueando la iglesia y si no es por una partida nuestra también se incendia (Ibídem, p.319), el contingente de regulares de las tropas del Rey enviado para pacificar la región, derrotado por los patriotas al mando de las milicias de Francisco Pérez de Uriondo deberá retirarse forzadamente, hacia posiciones propias más al norte por la zona conocida en aquel tiempo, como de las Salinas, actual Entre Ríos, lugar en donde permanecerán, hasta 1819 cuando nuevamente recuperen las posiciones perdidas en Caraparí e Itau el año anterior, ocupándolas esta vez hasta el final de la guerra de independencia.

 

Conclusión.

 

En la distante frontera de Tarija, en territorios del Chaco llegó el Ejército Realista Español, incluso a combatir en las cercanías del Pilcomayo, como también en Caraparí e Itaú. Es justamente “sobre la frontera del Chaco” (Reusmann, 1910, p.102), donde se reunió una Junta de Guerra luego de la muerte de Ascencio Padilla en la que participa su viuda Juana Azurduy en su calidad de Teniente Coronel para decidir las futuras acciones de los restos de su tropa, que seguirán hostigando al ejército español hasta la conclusión en 1825 de la Guerra de Independencia. A partir del año 1817 no llegaría ningún refuerzo europeo para los realistas del Perú (Semprún, 1998, p.157), y desde el año 1820 para ningún lugar de América.

 

El 5 de agosto de 1811, Güemes sale de Salta con rumbo a la Villa de Tarija, donde se conforma una Junta de Guerra, el 1º de septiembre de 1811 la Junta de Guerra de la Villa de Tarija envía un oficio a la Junta de Buenos Aires, solicita no ser abandonada por las autoridades de Buenos Aires, explicando la necesidad de sostener militarmente la Villa de Tarija y también expresando el temor de que se produzca una incursión de los nativos del Chaco “se necesitan precisamente las armas que sea posible enviar a la mayor brevedad teniendo en consideración la gran necesidad que padece este pueblo de siquiera doscientos fusiles al pronto para preservarse de cualesquiera invasión que pueda experimentarse de los indios del Chaco” (Güemes, 1979a, p.344), los fortines de Caraparí y de Itaú habían quedado reducidos luego de 1810, esta disminución de la presencia de las tropas de milicias en el Chaco dejaban indefensa la villa de Tarija de una posible incursión durante 1811 de los nativos del Chaco.

 

En los dos bandos que se enfrentaban había indígenas, los indígenas eran utilizados principalmente como fuerzas de choque, como espías y saboteadores y como baqueanos. Con frecuencia eran enviados para espiar camuflados en su propio papel: como vendedores de pan, pastores o mitayos. Había indios que participaban en la guerra, obligados, otros que no se involucraban en absoluto, algunos eran realistas, otros patriotas, otros negociaron su participación. Hubo, además, otro conjunto distinguible dentro de esta aparente masa de “los indios” y se trata de aquellos que no participaron de la guerra sino que la padecieron (Gil, 2006), en julio 9 de 1814, Fernandez de La Cruz denunciaba en un oficio al Directorio en Buenos Aires que “Por los partes del comandante Güemes he sabido con disgustos, que asociado al enemigo con algunos indios del Chaco, tuvo la bárbara complacencia de degollar en el Río del Valle, nueve mujeres y algunas criaturas” (Güemes, 1979b, p.127), no todos los chiriguanos estuvieron con los patriotas. Guemes en un oficio de 6 de junio de 1815, informa que por aquel momento la posición del guerrillero Camargo está “en el pueblo de Santa Elena, inmediato a la villa de Tarija, con más de seiscientos hombres de fusil; a fin de que inmediatamente ocurra, al socorro de ella, si se halla amenazada de los bárbaros chiriguanos” (Güemes, 1980a, p.11), con los destacamentos en los fortines del Chaco desguarnecidos los habitantes de la villa de Tarija temen por una incursión de los indígenas del Chaco. 

 

En las Misiones Franciscanas existentes en el Chaco Tarijeño para mayo de 1811 ya los naturales no asistían a las actividades religiosas, se resistían al trabajo y preferían escapar que permanecer en las reducciones (Corrado, 1884), los Misioneros Franciscanos creían que su presencia ya era inútil en esos territorios, el comienzo de las acciones de armas en la zona producto de la Guerra de Independencia incremento los problemas de las Misiones en el Chaco Tarijeño “Algunos religiosos acompañaron como capellanes a las tropas españolas, otros fueron perseguidos, muchos retornaron a España y algunos huyeron. Ya existía un gran movimiento de tropas y luchas contra la corona española, así que en general los religiosos se desbandaron” (Arce, 2003, p.12), los religiosos ahora no sólo estaban a merced de los naturales sino también de los avatares propios de la guerra.

 

(*) El autor José Luis Claros López, es Director del Instituto de Historia de Yacuiba.

 

BIBLIOGRAFÍA.

 

Claros López, José Luis (2017) La Guerra de Independencia en el Chaco Tarijeño 1809-1825. Yacuiba, Bolivia. Disponible en https://desdeyacuiba.blogspot.com/2017/08/la-guerra-de-independencia-en-el-chaco.html

Claros López, José Luis (2018) Rumbo al Bicentenario de la batalla de Biray producida en el Chaco Tarijeño durante la Guerra de Independencia. Yacuiba, Bolivia. Disponible en https://desdeyacuiba.blogspot.com/2018/05/la-columna-de-jose-rumbo-al.html

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[1] Abogado tarijeño que tuvo una destacadísima actuación en el Gobierno del Rio de la Plata. Él se incorporó a la Junta Grande que se formó en Buenos Aires y tuvo activa participación diplomática y política. Fue designado negociador frente al virrey Elío para el tratado de pacificación que fue firmado en Montevideo por el diputado tarijeño, lo cual hizo crecer enormemente su prestigio. Posteriormente fue elegido miembro del Triunvirato que gobernó la actual República Argentina, juntamente con Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Álvarez Jonte. Finalmente concluyó su carrera política como diputado por Buenos Aires.

 

[2] Caipependi, está ubicada en la orilla norte del Pilcomayo, al oeste de Macharetí.

domingo, 15 de mayo de 2022

BREVE HISTORIA SOBRE LAS PRIMERAS JUNTAS MUNICIPALES EN EL CHACO

 


BREVE HISTORIA SOBRE LAS PRIMERAS JUNTAS MUNICIPALES EN EL CHACO.

Por José Luis Claros López. (*)

 

A las 11 de la mañana del miércoles 1 de enero de 1840, eran posesionados en Bolivia, los primeros Concejos[1] Municipales, que tendrían una duración de un (1) año calendario. Cada Concejo Municipal, estaría integrado por ciudadanos electos de manera democrática. Y existieron inicialmente aquel año de 1840, únicamente los Concejos Municipales de Chuquisaca, Potosí, la Paz y Cochabamba de nueve integrantes, Oruro y Santa Cruz con siete integrantes, Tarija con cinco integrantes y Puerto Lamar (sobre la costa boliviana con el océano Pacífico) con cuatro integrantes.

 

Para ser parte de la municipalidad, se necesitaba de acuerdo con la Ley que aprobó el Reglamento de Municipalidades de 1839, lo siguiente: Ser boliviano en el ejercicio de los derechos de ciudadano y del de sufragio, tener veinticinco años de edad, tener un capital territorial o industrial de mil pesos, tener en el Departamento residencia de seis años. En el puerto Lamar bastará la residencia de un año.

 

Éstos primeros Concejos Municipales, eran presididos por el Prefecto del Departamento y su jurisdicción abarcaba el territorio de la capital de cada Departamento y sus provincias. Sin embargo, en cada capital de provincia, también debía establecerse un Concejo Municipal, que no debía sobrepasar los cinco miembros; con un mínimo de tres miembros. El artículo 108, del Reglamento de Municipalidades, disponía lo siguiente: “Los Consejos municipales de provincia tienen el derecho de petición ante los de departamento, para reclamar y exigir cuanto crean conveniente al bien y prosperidad de su provincia.” También, son creadas Juntas municipales de los cantones en cada Provincia.

 

En el caso de los Concejos Municipales de Capitales de Provincia, los requisitos establecidos en el Reglamento de Municipalidades de 1839, eran más flexibles que para ser integrante del Concejo Municipal de la Capital del Departamento.

 

Cabe recordar, que durante la Colonia existían los Cabildos, como antecedente de un gobierno local, que se instalaba; en cada centro poblacional importante. La Ley de 21 de junio de 1826, dispone la supresión de los Ayuntamientos. A partir de la Primera Constitución de Bolivia y hasta 1839, ningún Presidente del país, reconocía el gobierno local. La Constitución Política de 1839, disponía en su Artículo 128, lo siguiente: “Habrá un Consejo municipal en todas las capitales de departamento, y en las de provincia donde lo permita su vecindario”. Está disposición, será Reglamentada con el Reglamento de Municipalidades de 1839 y entrará en vigencia desde 1840 y por un período de tres años, hasta que la Constitución Política del año 1843; las anula. En su Artículo 76 la CPE de 1843, establecía que el gobierno político de los departamentos, provincias y cantones residirá en los funcionarios que designe la ley y otorgaba la potestad de su designación al Presidente de la República.

 

Transcurrirán quince (15) años, para que sean reestablecidos los Concejos Municipales en Bolivia. Durante la Presidente de José María Linares, por Decreto Supremo de 24 de mayo de 1858, se conformarán en todo el país treinta y dos (32) Juntas Municipales. Éstas juntas municipales celebrarían sus sesiones, de acuerdo con el citado Decreto Supremo, dos días a la semana, “de once de la mañana hasta las tres de la tarde”. En los cantones habría un agente municipal, éstos agentes serían nombrados por las respectivas juntas.

 

Los ciudadanos electos, para ser parte de las Juntas Municipales, fueron posesionados en sus cargos, el día 8 de septiembre de 1858, ese día se posesionaron a un total de treinta y dos (32) Juntas Municipales.

 

La Constitución de 1861, incorporará en su Sección Décima la existencia de un Concejo Municipal en cada capital de departamento y de provincia, y en cada cantón, uno o más agentes municipales. Aquel mismo año, es promulgada la Ley Reglamentaria de Municipalidades, que disponía que los cargos eran gratuitos (los munícipes electos no recibirían sueldo) y podrían ser reelectos. La elección de los Concejos Municipales, se realizaría el 1 de enero de 1862 y durarían en sus funciones por un año.

 

En el Gobierno del Presidente Mariano Melgarejo, con el Reglamento de Municipalidades, de 8 de octubre de 1868 se incrementará en dos (2) años la duración del mandato de los Concejos Municipales. Ratificándose, además que funcionaría un Concejo Municipal en cada capital de Departamento y de Provincia, y agentes municipales en cada cantón.

 

La Carta Magna de 1868, mantuvo la administración municipal. Estableciendo lo siguiente: Los intereses locales serán representados por las municipalidades. Elección por voto directo de los representantes a las Municipalidades. Y que una ley orgánica de municipalidades determinaría las atribuciones y el modo de funcionar de éstas corporaciones.

 

Una circular del 24 de febrero de 1869, Melgarejo autorizó a los Prefectos y Subprefectos a asumir la presidencia de los Concejos y Juntas municipales respectivas. (Valdivia, 2007, p.43)

 

La Constitución de 1871, mantiene los Concejos Municipales para cada capital de departamento, en las provincias habría juntas municipales, cuyo número será determinado por la ley, y en los cantones, agentes municipales, dependientes de las juntas y éstas de los concejos.

 

En 1872, el Presidente del Concejo Municipal de Tarija, sugiere al Prefecto del Departamento de Tarija, elevar a Caraparí al rango de una Capital de Provincia. Y a Caiza y otros pueblos de la frontera (Langer/Bass Werner, 1988) uno de los cuales es Yacuiba, constituirlos en un Distrito. Aquel año de 1872, el territorio del Gran Chaco Oriental dentro de la jurisdicción del Departamento de Tarija, es erigido en "El Distrito territorial del Gran Chaco" con el pueblo de Caiza como capital del Distrito Territorial y residencia del Jefe Superior Político y Militar del Distrito. La Ley de 31 de marzo de 1872, indicaba sobre los límites y extensión del Distrito Territorial del Gran Chaco, que serían fijados y señalados por un decreto especial, previo informe de las autoridades locales del Departamento de Tarija.

 

Antes de la creación de la Provincia del Gran Chaco, la jurisdicción de la Junta Municipal de la Provincia Salinas abarcaba también; hasta los pueblos del Chaco, el último presidente de la Junta Municipal de Salinas y el Chaco, en 1876 fue Nicanor Echazu[2].

 

En 1876, se crea la Provincia del Gran Chaco con Caiza por Capital, es designado Pedro Antonio Reyes[3] como primer Subprefecto de la Provincia. El Decreto Supremo de 12 de agosto de 1876, erige a éste territorio en una Provincia más del Departamento de Tarija, con el pueblo de Caiza como capital, incluyendo dentro del territorio de la denominada Provincia del Gran Chaco los cantones Caiza—Capital, Carapari, Itau, Yacuiba, Tartagal y las misiones de nueva fundación “a la margen occidental del Pilcomayo.” Así, queda definido como límite arcifinio histórico fundacional de la Provincia del Gran Chaco, el río Pilcomayo. Posteriormente, la Ley de 19 de octubre de 1880 establece la jurisdicción de la Provincia del Gran Chaco, sobre los siguientes territorios (pueblos): La villa de Caraparí, los cantones Yacuiba capital, Caiza, Itaú, Aguarenda y los vice-cantones Itiruyo, Tartagal y Zapatera.

 

La Constitución del año 1878, estableció en su Artículo 124 lo siguiente: En las capitales de departamento habrá concejos municipales. En las provincias, así como en las secciones en que éstas estén divididas, y en cada puerto, habrá juntas municipales, cuyo número será determinado por la ley. Y en los cantones habrá agentes municipales, dependientes de las juntas y éstas de los concejos. Además, establece por primera vez, la posibilidad de que los concejos municipales puedan celebrar entre sí contratos y arreglos, cuando éstos tengan por objeto promover y llevar a ejecución empresas de vialidad que abarquen dos o más departamentos.

 

La Ley de 13 de febrero de 1878, dispone que habría concejos municipales compuestos de doce miembros en Sucre, La Paz, Cochabamba, Potosí y Santa Cruz, y de nueve en Oruro, Tarija y Beni. Que también habría juntas municipales en las capitales de provincia, compuestas de cinco miembros, así como en las capitales de sección. El 9 de abril de 1878, se promulga el Reglamento Municipal, reformado por Ley de 19 de noviembre de 1878, estableciendo para los cantones de uno a tres agentes municipales dependientes de las juntas provinciales y éstas de los concejos departamentales.

 

Posteriormente, la Ley de 19 de octubre de 1880 establece la jurisdicción de la Provincia del Gran Chaco, sobre los siguientes territorios (pueblos): La villa de Caraparí, los cantones Yacuiba capital, Caiza, Itaú, Aguarenda y los vice-cantones Itiruyo, Tartagal y Zapatera.

 

Con la Ley de 21 de noviembre de 1887, se reforma nuevamente al Reglamento de 1878, entrando en vigencia una Ley Orgánica de Municipalidades, en la cual indicaba: “el nombramiento de los ciudadanos que deben componer los concejos municipales y juntas provinciales, se hará por votación directa y secreta, en conformidad a la ley electoral.”

 

Ley de 8 de diciembre de 1888 indica que la Junta Municipal de Yacuiba se encargará de la dirección de la obra de Construcción de una Iglesia para Yacuiba. (Sanjinés, 1888, p.421) El 25 de enero de 1896, se convoca a elección de tres munícipes suplentes para la Junta Municipal del Gran Chaco.

 

El 4 de enero de 1897, el Presidente de la Junta Municipal del Gran Chaco, pidió se grave con impuesto predial urbano las propiedades de Fructuoso Mendoza, Belisario H. Vaca, Antonio Morales y Nicolas Guzman, estando estás dentro del predio de la población de Yacuiba.

 

A consecuencia del terremoto de 23 de marzo de 1899, funcionaba en Caiza como medida de precaución asumida por la Prefectura de aquel Departamento, desde 1899 la Junta Municipal Provincial hasta el año 1905 en que paso a Yacuiba, por orden del Ministerio de Gobierno y Fomento presidido por el Ministro Anibal Capriles que mediante Orden Nro. 18 de 1 de mayo de 1905 disponiendo el traslado de la condición de Capital de Caiza a Yacuiba, considerando que las construcciones especiales que se han hecho en el mencionado pueblo reemplazan ventajosamente los antiguos edificios; que la mejor administración de la Provincia y la vigilancia aduanera lo reclaman, se resuelve: Restitúyase la Capital de la Provincia del Gran Chaco a la Villa de Yacuiba; debiendo trasladarse a ella todas las autoridades provinciales que hasta el presente residan en el pueblo de Caiza.

 

a solicitud de los vecinos de Yacuiba, del departamento de Tarija, y, en consideración á que la Ley de 19 de octubre de 1880 fija dicha Villa como Capital de la Provincia del Gran Chaco, se ha dispuesto por resolución de 13 de mayo último, que se restituya la capital de la expresa provincia a la Villa de Yacuiba, debiendo trasladarse á élla las autoridades provinciales que hasta esa fecha han residido en el pueblo de Caiza, á consecuencia del terremoto de marzo de 1899. Se ha hecho excepción de esta medida con la Junta Municipal, por la naturaleza de su institución y porque en breve la nueva Junta deberá ser elegida yá en la Capital. (Bolivia, 1906, p.16)

 

En 1901, de acuerdo con la Ley de 21 de noviembre de 1887, la Junta Municipal Provincial del Gran Chaco con sede en Caiza, estaba integrada por cinco ciudadanos: Máximo Zelaya (Presidente), acompañado de Silvestre Suarez, Juvenal Soruco, Tristan Mejias, Jaime Calvimontes.[4]

 

El Honorable Senado Nacional de 1904, aprueba el Proyecto por el que se crea en el Chaco una Delegación Nacional dependiente del Ejecutivo, con residencia en la Misión denominada "San Francisco Solano". Decreta Artículo 1.- Para la administración y colonización de los territorios del Chaco, situados al oriente del río Pilcomayo, se creará una Delegación dependiente del Ejecutivo, con residencia en la misión denominada de San Francisco Solano.

 

En 1906, reinstalada la Junta Municipal Provincial en Yacuiba, gobernarán desde 1906 hasta 1907 la siguiente Junta compuesta por: Emilio Araoz (Presidente), acompañado por Guido Serruti, Samuel Valverde, Daniel Lacunza y Toribio Gareca.[5]

 

A partir del traslado de la Capital y sede del Concejo Municipal Provincial de nuevo a Yacuiba, suceden algunos cambios importantes, en la población. El Decreto Supremo de 25 de febrero de 1910, se declara Aduana Nacional a la Aduanilla de Yacuiba. 1 de junio de 1918, mediante Resolución Suprema se fusionan las Escuelas Fiscal y Municipal de Yacuiba en un sólo establecimiento. Para 1913, un informe del Subprefecto de la Provincia Gran Chaco señalaba lo siguiente: "Yacuiba tiene 2000 habitantes y una población flotante de cuatro a cinco mil en tránsito al interior y exterior de la República. Sus autoridades son Subprefecto el Intendente de la Policía de Seguridad, un Comisario, nueve gendarmes y un sargento"[6]. El 1914 Senado Nacional aprobó las Ordenanzas Municipales de la Junta Municipal de Yacuiba, primera sección de la Provincia del Gran Chaco, para cobro de impuestos y patentes. Posteriormente, se modifican esos cobros y se aprueba la Resolución Legislativa de 20 de diciembre de 1918 que aprueba las nuevas Ordenanzas Municipales de Yacuiba, para cobro de patentes e impuestos.

 

Por Ley de 15 de noviembre de 1912, se crea una nueva Sección Municipal en la Provincia Gran Chaco, con Capital en Caraparí. La conformación de su primer Junta Municipal se dispone por Decreto de 9 de diciembre de 1912 y será realizado el acto electoral el segundo domingo de febrero de 1913, cuando se convocó a elección a todos los ciudadanos de la 2a. Sección de la Provincia, dando cumplimiento a Leyes y Decretos Supremos, para que efectúen la legal elección de sus munícipes y al comienzo de año se realizó la instalación de la Junta Municipal en la Villa de Caraparí con las formalidades de ley.

 

En el siglo XIX y hasta la década del 30 del siglo XX, los Concejales municipales no recibían un salario, eran cargos Ad honorem, hasta que el D.S. de 14 agosto de 1936, les asignó una renta.

 

En el Gobierno del Presidente Bautista Saavedra, el 2 de septiembre de 1925, la Junta Municipal de Yacuiba, es intervenida administrativamente, declarándose intervenida ésta Junta Municipal por Decreto Supremo del 2 de septiembre de 1925, estableciéndose que sería el señor Ministro de Gobierno; quién realizaría la designación correspondiente.

 

Por Decreto Supremo de 25 de febrero de 1930, el Gobierno ante la existencia nuevamente de graves denuncias contra el personal de la Junta Municipal de Yacuiba (Tarija) por desfalco y malversación de fondos comunales, nuevamente la interviene. Indicando el citado Decreto lo siguiente: “Siendo necesario que mientras se tramite el juicio de responsabilidad consiguiente, se designe un Interventor que tome a su cargo la administración de los servicios municipales de dicho distrito”.

 

(*) El autor José Luis Claros López, es Director del Instituto de Historia de Yacuiba.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Bolivia, Ministerio de Hacienda (1897) Memoria del Ministro de Hacienda presentada al Congreso Nacional de la República de Bolivia. Imprenta Bolívar de M. Pizarro. La Paz Bolivia.

Bolivia, República. (1906) Ministerio de Gobierno y Fomento. Anexo de la Memoria presentada a la Legislatura de 1905. La Paz. Tipografía Artística. 1906

Bolivia, Gaceta Oficial (2022) Decreto Supremo de 25 de febrero de 1930. Disponible en https://www.derechoteca.com/legal-tech-bolivia-bo-d-lex-norma/decreto-supremo-25-02-1930-del-25-febrero-1930

Dollz Guerrero, Ernesto. El Chaco y su Historia. Editorial e Imprenta Laser Primavera. San José de Pocitos, Bolivia. 12 de agosto de 1994

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Langer, Erick/Bass Werner De Ruiz, Zulema. Historia de Tarija (Corpus Documental) Tomo V. Imprenta Universitaria Universidad Autónoma Juan Misael Saracho. Tarija, Bolivia. 1988

Rada de, Agustin (1920) Apéndice No. 6 Alfabetico y Cronologico al Indice General de Leyes, Decretos, Resoluciones, Ordenes y demás disposiciones Legislativas y Administrativas de la República de Bolivia desde 1909 hasta 1919 inclusive, Litografía e Imprenta Moderna. La Paz, Bolivia

Sanjinés, Genaro (1888) Anuario de Leyes y Supremas Disposiciones de 1887 (Con un "Suplemento al Anuario de 1886") Compilado por Jenaro Sanjinés. La Paz, Imprenta del Comercio, marzo 1888

 



[1] La Ley de 12 de noviembre de 1839, les denomina como Consejos, como un órgano consultivo presidido por el Prefecto de cada Departamento. Los Concejos Municipales, son un órgano de deliberación y decisión cuyas facultades se materializan en la expedición de reglamentos de aplicación general en el municipio, y que se conocen con el nombre genérico de "ordenanzas municipales".

[2] Corpus Documental, Tomo V, p. 334

[3] Corpus Documental, Tomo V, p. 243

[4] La Junta Municipal Provincial se había trasladado en 1899 a Caiza.

[5] Dolz, 1996, p.326

[6] Gran Chaco, Subprefectura (1913) Informe Anual (1912-1913) Subprefectura Provincia Gran Chaco. La Paz, Bolivia, p.20

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