jueves, 19 de marzo de 2020

LA COLUMNA DE JOSE: El “Bono Familia” una decisión desacertada



La Columna de Jose (*)
El “Bono Familia” una decisión desacertada

Cuando se administra la pobreza, las políticas públicas deben cambiar, pero sin seguir esa lógica el Gobierno de Transición en el Estado Plurinacional de Bolivia, ha dispuesto crear un bono con el objetivo de “apoyar a uno de los grupos más vulnerables y numerosos, como son las niñas, niños del Nivel de Educación Primaria Comunitaria Vocacional de las Unidades Educativas Fiscales y de Convenio (Fiscales)”, el problema es que previamente se tomaron otras medidas extraordinarias como consecuencia de un escenario de emergencia sanitaria que a nivel mundial, ésta obligando a los Gobiernos a tomar medidas radicales muy similares a las que serían asumidas en un estado de Guerra Mundial, con cierre de fronteras y aislamiento de la población civil. Ahora bien, en los parágrafos I y II, del artículo 2 del Decreto Supremo 4197 de 18 de marzo de 2020, el Gobierno de Transición en el Estado Plurinacional de Bolivia dispone: “Otorgar el Bono Familia de Bs 500.- (QUINIENTOS 00/100 BOLIVIANOS), por única vez, con la finalidad de enfrentar el impacto del Coronavirus (COVID-19) y de apoyar a uno de los grupos más vulnerables y numerosos, como son las niñas y niños del Nivel de Educación Primaria Comunitaria Vocacional de las Unidades Educativas Fiscales y de Convenio (Fiscales) del Subsistema de Educación Regular. Este bono se constituye en un apoyo económico efectivo para cubrir gastos de atención de salud, transporte extraordinario y alimentación especial, a consecuencia de la emergencia sanitaria nacional y cuarentena que vive el país.” Desde algunas perspectivas, éste Bono Familia podría ser una solución a corto plazo (aunque todavía no existe reglamentación y la redacción del citado decreto no establece calendario de distribución del mismo, sobreentendiendo que será una vez pasada la emergencia sanitaria y cuando las actividades retornen a la normalidad eso podría ser el miércoles 1 de abril o dentro de otros cuarenta días), sin embargo, analizando el contexto actual, está medida es desacertada.

Pero ¿Por qué, la creación del Bono Familia, es una medida desacertada?, la respuesta es simple, en Bolivia el 1 de abril, los precios de los artículos de primera necesidad que forman parte de la canasta familiar, habrán cambiado de precios pero no hacía abajo sino hacía arriba, si bien el Artículo 226 del Código Penal tipifica el delito de Agio como “El que procurare alzar o bajar el precio de las mercancías, salarios o valores negociables en el mercado o en la bolsa, mediante noticias falsas, negociaciones fingidas o cualquier otro artificio fraudulento, incurrirá en privación de libertad de seis (6) meses a tres (3) años, agravándose en un tercio si se produjere cualquiera de estos efectos. Será sancionado con la misma pena, el que acaparare u ocultare mercancías provocando artificialmente la elevación de precios.” En la presente situación especial, no considera que producto de diversos factores, escasearán los productos y el abastecimiento de los mercados tanto en los centros urbanos como rurales, provocando que los comercializadores en base al artículo 72 del Título IV del Decreto Supremo 21060, determinen libremente los precios de sus productos.

¿Qué significa eso? Pues que una vez, transcurrido un determinado espacio de tiempo, en Bolivia país capitalista atrasado, el costo de vida se va elevar. Un viejo dicho, dice que, en nuestro país, “es más fácil hacer subir el precio de un producto, que regresarlo a su precio anterior”.

Una consideración adicional, para ciertos sectores de la clase política boliviana, la distribución de los recursos del estado mediante bonos a sectores vulnerables implementada durante los años 2006-2019, era una medida populista, antieconómica y desacertada, posición compartida con un grupo de analistas que bombardeaban a la clase media boliviana con el mensaje constante del gobierno malvado entregando bonos intentando posicionar en el imaginario colectivo la idea de una política del despilfarro carente de una correcta planificación. Ahora, sin embargo, de manera hipócrita el estado retorna de nuevo a ese mismo camino.

Retornando al punto de la explicación, que justifica el considerar como desacertada la creación de un Bono Familia, se debe contemplar la posibilidad de un estado imponiendo una rígida política de inamovilidad de precios, pero eso sería una medida por un lado autoritaria y por el otro anticapitalista, ¿Qué ironía no? Es cierto, circunstancias extraordinarias requieren medidas extraordinarias, pero cuando pase la Emergencia Sanitaria, hasta la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ya concluyó que se perderán más de 25 millones de empleos, Bolivia también contribuirá con esa estadística, ya el sector Hotelero advirtió que un porcentaje de sus trabajadores quedarán cesantes. Otros sectores le seguirán pronto. Es realmente un escenario adverso para la economía de las grandes mayorías en Bolivia, los trabajadores cuentapropistas serán los más damnificados en el corto plazo, pero también las clases trabajadoras asalariadas sufrirán el daño colateral. Más aún si consideramos otro factor negativo, el precio de una materia prima (hidrocarburos) a nivel mundial está cayendo y nuestra economía estatal en todos sus niveles subsiste por la renta proveniente de la exportación de un recurso natural no renovable que cada vez tiene un mercado más pequeño. El escenario venidero para la burocracia pública es de inestabilidad laboral, llegará un momento que la disminución de ingresos del estado provocará inevitablemente no solamente recortes en la inversión sino también en el despido masivo de un porcentaje de los servidores públicos y también de trabajadores de las empresas estatales. En resumen, para cuando los padres de familia con hijos en unidades educativas fiscales o de convenio que cursan el nivel primario, reciban el Bono Familia, verán que los recursos económicos recibidos terminan diluyéndose perdiendo su valor.  

Por el momento, esperemos que, al Gobierno de Transición, no se le ocurran otras medidas desacertadas que contribuyan a crear un escenario económico más desfavorable para la clase trabajadora y para las grandes mayorías.

(*) El autor José Luis Claros López, es Comunicador Social y Escritor.      
      

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