lunes, 30 de marzo de 2020

YACUIBA NECESITA UN PLAN EXCEPCIONAL DE PLANIFICACIÓN ECONÓMICA DE URGENCIA



YACUIBA NECESITA UN PLAN EXCEPCIONAL DE PLANIFICACIÓN ECONÓMICA DE URGENCIA
Por José Luis Claros López (*)

El coronavirus está afectando a la fuerza laboral, los problemas logísticos de transporte de la cadena de suministros de alimentos, el encarecimiento del costo de vida, la disminución del valor real del salario de la población asalariada, la carestía de alimentos para el 34,4% de la población que habita la jurisdicción del municipio de Yacuiba que son pobres de acuerdo con las estadísticas del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el registro futuro de un incremento del desempleo en sectores de la economía local formalizada, el quiebre de los escasos emprendimientos económicos locales de provisión de bienes y servicios, el fin a corto plazo de la frágil estabilidad laboral de un amplio sector de los trabajadores dependientes en “negro” (serenos, cocineras, empleadas domésticas, empleados de diversos negocios pequeños, niñeras, meseros, chóferes, albañiles, etc.) que no gozan de beneficios sociales y protección del Ministerio de Trabajo y además la excepcional situación producida por la cuarentena en el caso de Yacuiba, al ser una zona fronteriza, significa el final del intercambio y flujo comercial, eso representará que un segmento de la población que vive del comercio informal perdiera la única fuente de sus ingresos.

A esta situación, debemos sumar que un alto índice de la población que habita en el área urbana del municipio de Yacuiba, de acuerdo con estadísticas municipales, no disponen de vivienda propia y viven en calidad de anticresistas o en situación de alquiler temporal. Pero lo peor, es la crisis de alimentos, los productores agrícolas y pecuarios en la Región del Chaco, por las características del terreno durante las últimas décadas se dedicaron a producir masivamente algunos productos agrícolas destinados al abastecimiento de la industria de alimentos del departamento de Santa Cruz (maíz y soja, por ejemplo), la producción de hortalizas, productos frutícolas, en tiempos normales, no garantizaban autosuficiencia en el tema de alimentación, sin embargo en Yacuiba sí se producen alimentos en el campo, producción escasa pero se produce sin embargo esa producción está en riesgo.

El abastecimiento de los mercados locales, mayoristas o minoristas en Yacuiba, se producía hasta el inicio de la presente crisis, con productos “importados” vía contrabando, desde la vecina República Argentina. En el presente, la importación informal vía contrabando, está detenida por tiempo indefinido, eso producirá que los mercados comiencen a desabastecerse de varios productos, desde harina, arroz, aceite y otros que contaban con un precio inferior al producto nacional, más allá de la calidad o no de un producto, era el valor de compra y venta el factor que provocaba el consumo de tales productos entre las familias yacuibeñas.    

Por la suma de todos estos aspectos, es necesario en Yacuiba, que deberían introducirse políticas especiales para mantener operativa la cadena de suministro de alimentos, por un lado, pero también; ver el tema social por el otro para garantizar que no se produzca una fractura en el clima social, que provoque malestar. El malestar social, puede provocar desde saqueos hasta otros hechos que serían lamentables.

El problema del malestar social, se puede generar porque actualmente se tienen 29.878 habitantes (según datos oficiales del año 2012, esa cantidad se debió incrementar en estos ocho años) que no cuentan con necesidades básicas satisfechas y son pobres. Ser pobre, significa no tener lo necesario para vivir o que lo tiene con escases, en Yacuiba significa vivir del día, cada día que no trabaja es un día que no va comer y desde la implementación del DS 4200, el pasado 25 de marzo, significó que durante la última semana existen familias que no comieron nada. Una buena salud, requiere una buena alimentación. Actualmente, la población yacuibeña es amenazada por el hambre y por la Emergencia Sanitaria. Un cuadro dramático para los más humildes, para los más necesitados. En otro escenario, una crisis económica en la frontera, como sucedió en diciembre de 2001, produciría una migración masiva de la población, pero actualmente, la población no puede migrar hacia el interior del país. Los yacuibeños que no pueden trabajar, que tienen hambre y necesidades básicas insatisfechas, seguirán aquí “encerrados” en cuarentena, sus necesidades no disminuirán, ni tampoco disminuirá el número de pobres, sino que se incrementarán con cada día.  

Hay un escenario terrible para los habitantes urbanos del municipio, porque la crisis del valor real del salario, sumado al acopio de alimentos y bienes de consumo por especuladores o el desabastecimiento inevitable de los comerciantes de los principales centros de abasto, provocará que se puede producir frente a los ojos de los más necesitados el desabastecimiento, la escases en los hogares pobres de alimentos y al mismo tiempo el desperdicio de toneladas de alimentos y en el campo de cosecha, como un daño colateral de la cuarentena.

Planificación Económica de Urgencia

El Doctor en Economía, Barceló, publicó el tratado “Planificación Económica de Urgencia” (1960), investigación para un escenario en el cual se puedan dar la necesidad de una planificación económica diferente a la que se aplicaba durante una guerra, postguerra o situación excepcional de desastre natural. ¿Qué sucedería sí se diera un escenario diferente? ¿Qué hacer sí las reglas conocidas de la economía fallan? ¿Qué hacer para mantener la economía activa y al mismo tiempo garantizar las necesidades de bienes de consumo y de servicios de la población?, Barceló respondió esas preguntas hace más de medio siglo. Actualmente, no podemos tratar de resolver los problemas económicos actuales pensando en las reglas básicas de un sistema capitalista. Es más, Bolivia es un país capitalista atrasado. Yacuiba, es un lugar que vive de una “renta petrolera”, una dependencia enfermiza, pero ahora en el escenario de la cuarentena mundial por el tema de la Emergencia Sanitaria luego que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia del coronavirus (covid-19), aunque cueste aceptar disminuyó abismalmente hasta casi desaparecer el consumo de combustibles y de hidrocarburos, entonces Yacuiba y el Chaco, perdieron su renta. Se quedaron sin recursos. ¿Qué queda entonces? La respuesta es ver alternativas pronto, implementar esas alternativas como un plan integral, comprender que no se pueden desperdiciar los recursos económicos disponibles, racionalizar el gasto, proveer de bienes de consumo a la población de sectores vulnerables, incrementar el asistencialismo social y garantizar otros aspectos para mantener la calma social, hasta que se tenga un escenario más favorable.

La tormenta, comenzará desde el día 1 de abril de 2020, porque alejará más a la población pobre que representaba estadísticamente a 3 de cada 10 habitantes, pero que al sumar a la clase media (también afectada por la cuarentena) sube la cifra hasta llegar a 7 de cada 10 habitantes, quienes el último día que pudieron trabajar, fue hace quince días.

Desde que comenzó la cuarentena, los ciudadanos promedio están contribuyendo a la escasez inminente al acumular alimentos en cantidades que ni siquiera pueden comer antes de que expire. La compra de pánico solo profundiza la crisis, dijo la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, y aconsejó a las personas que eviten desperdiciar alimentos. Pero en Yacuiba, esa situación ya se produjo. Estamos en la etapa siguiente de la crisis.

Que pasos se deben seguir en esa Planificación Económica de Urgencia:

Crear un banco de alimentos, para recuperar alimentos, especialmente no perecederos, de los segmentos sociales (personas adineradas solidarias), mercados locales y Aduana, para luego acercar esos productos, de forma racionalizada estableciendo contacto más cercano con los colectivos de personas necesitadas, evitando cualquier desperdicio o mal uso.

Crear, una Empresa Pública Municipal de provisión de alimentos, que realice la compra de alimentos de los productores del campo para comercializar en la jurisdicción urbana, además de comercializar o intercambiar por otros bienes de consumo con otros municipios o regiones. Asumiendo el rol ausente de un empresariado local inexistente.

Crear un sistema de distribución de alimentos a bajo costo o precio justo, mediante Mercados móviles en distritos alejados y en comunidades rurales.   

Crear una desconcentración temporal, de los mercados llevando a productores del campo, a distritos alejados en base a una estrategia de zonificación.

Mantener la política pública de Control de los precios, en los mercados y negocios locales de provisión de víveres y alimentos.

Al considerar, estos aspectos, se permitirá garantizar en un corto plazo el inicio de una Planificación Económica de Urgencia, que deberá también abarcar el largo plazo. Concentrar todos los recursos y los bienes del estado en el nivel subnacional, para el sector de salud es importante, pero no se puede olvidar la economía, ya se produjeron entre los días 28 y 30 de marzo de 2020, los primeros casos en Yacuiba de malestar social por falta de dotación de servicios básicos (provisión de agua) y casos aislados de saqueo de alimentos del interior de los mercados, el escenario es propicio para que se reproduzcan estos casos. Los habitantes más pobres de Yacuiba, no conocen al coronavirus, pero sí conocen el hambre y le tienen más miedo al hambre.

(*) El autor José Luis Claros López, es Comunicador Social y Escritor.  




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