martes, 26 de febrero de 2019

“Yogur” célebre personaje yacuibeño cumplió 62 años abandonado en el asilo de ancianos


“Yogur” célebre personaje yacuibeño cumplió 62 años abandonado en el asilo de ancianos

Autor: José Luis Claros López

Postrado en una silla de ruedas y abandonado, con la tristeza de la soledad en la mirada sin recibir una muestra de afecto, el pasado 14 de febrero, cumplió 62 años el célebre personaje yacuibeño, Agustín Sosa, conocido popularmente como “Yogur”.
Agustín Sosa, nació el 14 de febrero de 1957, en comunidad rural de Sachapera (Municipio de Yacuiba), hijo natural de María Sosa (+).
Desde el pasado mes de enero, Agustín más conocido como Yogur, fue trasladado hasta el asilo de ancianos “Santa Ana y San Joaquín”, infraestructura ubicada en la zona norte de Yacuiba, lugar donde actualmente transcurre sus días, junto a otros adultos mayores que comparten la nostalgia de recuerdos de otros tiempos, esperando recibir una muestra de afecto de ocasionales visitantes, bajo el cuidado del personal de la institución.
SU HISTORIA
Según relatan varios vivientes de Yacuiba, el niño Agustín, fue acogido durante casi toda su vida por la familia Gutiérrez, propietarios del Comercial Copacabana, pero lamentablemente vivirá su última etapa de vida, en un asilo de ancianos, abandonado y esperando con la tristeza de la soledad el final de sus días.
1Agustín Sosa, conocido como Yogur recibió
su primer cédula de identidad luego de 62 años.
Foto elchacoinforma.com
Esta personalidad yacuibeña, fue inmortalizada en la letra de una canción del músico, Víctor Hugo Muguértegui Aré y su banda La Fernuca. La canción se titula “Yacuiba”, compuesta el año 2008, en uno de sus versos dice: “Yacuiba, de nuevo,/de nuevo estoy aquí,/rodando calles viejas,/saludando al Yogur”. Consultado el autor, manifestó que Agustín Sosa “Yogur”, se trataría de un “personaje muy conocido y querido en Yacuiba, debido a su condición, ya que sufre cierto desorden de retraso, a pesar de esto aparece en todas las fiestas de cumpleaños y eventos que se realizan en el pueblo”.
Además, reveló que Agustín Sosa recibió su apodo el año 1988, cuando actuó en el Festival de la Frontera (Festifront), Mariano Moreno, reconocido comediante argentino. 
“Antes se lo llamaba (refiriéndose a Agustín Sosa) con el título de cargador del Copacabana hasta un Festifront, en el que hace su aparición el gran Mariano Moreno, humorista que interpreta a un niño con retraso al cual llamaba el Yogur al día siguiente de la actuación de este humorista el cargador del Copacabana tendría el nombre por el cual hoy se lo conoce El Yogur”.
Caricatura del personaje Yogur creado
por Mariano Moreno (Portada de un disco de 1978)
Mariano Moreno, comediante argentino creo al personaje Yogur el año 1978, dice al respecto de su personaje: “¿Quién, en su barrio, su pueblo o ciudad no conoce a un Yogur? El Yogur, es un chango, lleno de ternura cándido, con una viveza increíble, a tal punto que, cuando él quiere, pasa por insulso”.
A pesar de su avanzada edad, Yogur continuaba hasta hace algunos años, apareciendo en diversas ocasiones, despertando con su estampa los recuerdos de otras épocas para las generaciones que crecieron en la Yacuiba de antes.
“Este noble hombre sin vicios, nunca lo vi fumar ni beber, siempre fue un leal acompañante en fiestas de carnavales u otros acontecimientos sociales ayudando a cargar los freezers y el mobiliario respectivo para la fiesta, él (refiriéndose al Yogur) nos acompañaba toda la fiesta respetuosamente en una sillita de manera educada y al finalizar, sin que le digan, comenzaba a recoger envases y vasos de manera desinteresada. En el seno de grupos sociales como los son Tinga la Buchy, Happy Boys, Pibes del 81, Club de Acción Chaqueña, nuestro apreciado YOGUR es muy querido y respetado por grupos de amigos que crecimos con él. Lo sorprendente de este noble ser con sus limitaciones físicas y mentales, es que tiene una memoria que sorprende para reconocer rostros, para ubicarse o dirigirse a alguna dirección con expresiones gesticulares, siempre de buen humor que te complace saludarlo. El año pasado (2018) cumplimos 35 años de Tinga y el también estuvo presente en nuestra fiesta”, relató José Amás, integrante de la reconocida comparsa Tinga la Buchy.
POR NO TENER UNA CÉDULA DE IDENTIDAD, YOGUR NO ACCEDIÓ A LA RENTA DIGNIDAD
El portal digital de noticias, elchacoinforma.com, informó ayer martes 26, que “tras las gestiones realizadas por la Mesa Defensorial, el reconocido “Yogur” obtiene su certificado de nacimiento y documento de identidad, con lo que podrá recibir los beneficios sociales que le corresponden de acuerdo a Ley”.
Yogur un personaje
reconocido por los yacuibeños.
Fotografía, proporcionada por José Amás
Yogur, padece de una discapacidad física y mental. Necesitando de cuidados médicos, a los cuales no recibió por carecer de una cédula de identidad. Por ese motivo, el 26 de febrero de 2019, la Defensoría del Pueblo y la Unidad Municipal de Atención a las Personas con Discapacidad (Umadis), tramitaron que tan célebre y reconocido personaje de Yacuiba, pueda acceder a una cédula de identidad, con lo cual podrá también tener el beneficio de recibir la Renta Dignidad, el Bono para Discapacitados y la Canasta Alimentaria del Adulto Mayor.
Los responsables de la Mesa Defensorial del Defensor del Pueblo en el Gran Chaco y de Umadis, María Janeth Paredes y Walter Portillo, respectivamente, consiguieron luego de seis décadas que “Yogur” pueda tener su cédula de identidad.
DETALLE:
El día 26 de febrero de 2019, después de más de sesenta años, por fin Yogur o Agustín Sosa, que sería su verdadera identidad, accedió a una Cédula de Identidad y Certificado de Nacimiento del SEGIP y Registro Civil, por las gestiones realizadas por la Defensoría del Pueblo y la Umadis dependiente del Gobierno Municipal de Yacuiba.

NOTA: El presente artículo fue publicado en la página 5 A de la edición impresa correspondiente al día miércoles 27 de febrero de 2019, del diario El Chaqueño (Yacuiba).

sábado, 16 de febrero de 2019

La Columna de Jose: La Ruta 9 en Yacuiba, la triste realidad más allá de las estadísticas

La Columna de Jose (*)
La Ruta 9 en Yacuiba, la triste realidad más allá de las estadísticas
En lo que va de 2019, casi cada 100 horas, a muerto una persona en la Ruta 9, el 2018, los accidentes sin víctimas fatales en esa ruta, dejaron como saldo cada mes, a cuatro personas heridas, sin embargo más allá de la estadística, quizás sean muy pocos los que lo saben, pero, la Ruta 9 se denomina en realidad “Héroes del Chaco” por el Decreto Supremo Nº 23186, de 16 de junio de 1992, considerada en su momento como la más grande obra de infraestructura en el sudeste de Bolivia, con tramos de importancia estratégica y además importancia geopolítica, pero actualmente padece del abandono del estado, hay otro dato más, los yacuibeños sabemos dónde comienza esta ruta, pero muy pocos saben que termina en el departamento del Beni en Puerto Ustarez.
Igual, que la Ruta 9, todo el Chaco fue considerado con rimbombantes frases, como por ejemplo la billetera del país, pero eso quedó en el pasado y vivimos un presente de abandono, ya lo decía la letra atemporal de una canción de Yalo Cuellar, “las regalías quedaron regadas en lindas casas y en buenas farras”, pareciera ser así esa carretera la metáfora misma, de la triste suerte del Chaco. Por ese mismo camino, sea de norte a sur o de sur a norte, los recursos del gas se hicieron gas.
Las autoridades en todos sus niveles, prefieren rebotar al nivel superior o inferior la responsabilidad de su mantenimiento, los recursos que se generan por peajes a los vehículos que circulan por esa ruta, por lo que se ve, parece que no alcanzan ni siquiera para solucionar la pésima señalización y los gigantescos baches.
Al final, cada muerte que se produce bañando con sangre la Ruta 9, se convierte solo en una estadística más. Pero y las soluciones, no llegan. ¿Estarán esperando que se produzca una muerte cada 60 segundos en la Ruta 9, para dar solución al problema?
Evo Morales, presidente de Bolivia, prometió construir una doble vía, no sólo lo prometió, sino que también promulgó la Ley N° 948, de 26 de mayo de 2017 que declara de prioridad nacional, la construcción de la carretera Doble Vía Villa Montes - Yacuiba.
Pero, las autoridades del Gobierno Regional que deberían exigir su construcción, prefieren que la promesa caiga en el olvido. La razón, es que ya no hay plata.
El Chaco, se quedó sin plata, por eso debe ser que ya no vale nada para el Nivel Central del Estado, actualmente las autoridades en el Chaco, deben “administrar la pobreza”, en esa lógica, ya no hay lugar para grandes proyectos y antes cuando los recursos llegaban a montones, los proyectos eran diseñados para solucionar problemas del momento, lo coyuntural, buscando siempre votos y más votos, pero luego de la fiesta, queda la resaca, toca mirar la realidad. Esa realidad, es triste, el Chaco se quedó sin plata y nos quedaron construcciones a medias, construcciones mal hechas, construcciones sin sentido, pero ninguna obra de impacto. Mientras tanto, la Ruta 9, bautizada con el tétrico nombre de “la ruta de la muerte”, cada vez acorta el tiempo entre una muerte y otra, esa es la realidad. Pero parece que a nadie le importa.

(*) El autor, José Luis Claros López es Director de la Fundación Nemboati, Comunicador Social y Escritor.
ABC realizando mantenimiento a la Ruta 9 en Yacuiba, Foto Nuevo Sur

jueves, 7 de febrero de 2019

Los Tobas de Caiza víctimas tempranas de la especulación de la tierra

La Columna de Jose (*)
Los Tobas de Caiza víctimas tempranas de la especulación de la tierra
Desde finales del siglo XVIII, la nación Toba, habitaba el valle de Caiza (Combès, 2014) en el actual Chaco Tarijeño, representaban para Daniel Campos (1888) al “guerrero por excelencia del Chaco. Fiero, altivo dominador [es] el león de las selvas del Gran Chaco”, sin embargo después de las primeras dos décadas de vida republicana de Bolivia, comenzó su exterminio, los Tobas son empujados de sus territorios ancestrales en Caiza, por una fuerza compuesta por el ejército nacional, los colonizadores provenientes de Tarija y los criollos (habitantes nacidos en el Chaco), para ellos la nación Toba no tiene derechos, en este punto tampoco debemos olvidar el papel de los religiosos en el resultado final, la derrota de la nación Toba, la Iglesia Católica pretendía que aquellos “neófitos” sean recluidos en misiones para que alcancen un cierto grado de civilización cristiana. 
Los tobas son víctimas tempranas de la violación al mandato de la Ley de 27 de diciembre de 1826, que por lo menos en la teoría, garantizaba a ellos (que también son indígenas) el derecho de poseer su tierra “El indijena que quiera adquirir en perpetuidad los terrenos que hoy ocupa, ú otros baldios, podrá pedirlos por escrito ante el gobernador de su provincia” (Art. 5, ley de 27 de diciembre de 1826), pero el proceso de colonización del Chaco, convierte a los tobas en los protagonistas de una verdadera guerra de resistencia contra una fuerza de ocupación, que al final conseguirá completar su misión, establecida con una década de anticipación a la ocupación física del territorio de Caiza, la Ley de 30 de octubre de 1833, garantizó que será el Gobierno de la República, la instancia que “tomará las medidas necesarias” para proteger las propiedades de los colonizadores que comienzan a ser concedidas omitiendo el procedimiento determinado en diciembre de 1826, esto significó que todo territorio baldío distribuido por el Gobierno a los colonos, será protegido de  “las incursiones de los bárbaros colindantes”, esa protección será realizada por los militares que acompañan la colonización del Chaco. “A finales del siglo XIX, se vuelven los mayores enemigos de los criollos en el Chaco”, así lo describe Isabelle Combès (2014), pero los tobas serán derrotados militarmente a pesar de sus últimos intentos a comienzos del siglo XX de resistencia y rebelión (Nordenskiöld, 1912), para entonces se alejarán hacía el sur más allá del paralelo 22. Habían, perdido demasiado pronto el control de su territorio al abandonar el valle de Caiza entre 1843 y 1845, para nunca más volver. Todo el escenario, tiene una razón de ser y esa razón es la acumulación del capital mediante la especulación de la tierra.
Fue la necesidad de obtener más tierra, para la población que habitaba otras latitudes de Bolivia, la causante de un proceso de ocupación y expulsión de los Tobas de su territorio ancestral de Caiza, que, para la segunda mitad del siglo XIX, todavía no era “mercancía” sino que constituía un “valor de uso sin ser valor” (Marx, Karl. El Capital), en este caso la tierra del territorio colonizado por la población tarijeña y criolla, no ingresará de inmediato a un proceso de Capitalización de la Renta, los nuevos dueños de la tierra o terratenientes/hacendados, con el dominio jurídico sobre la tierra, no buscaban apropiarse de parte de la renta que generasen los productores que rentaban sus tierras para trabajarlas, a cambio un canon periódico de dinero que para el terrateniente representa su renta como un flujo de valor del que se apropia periódicamente (El Capital), por el contrario inician un proceso de acumulación de la tierra con el supuesto de ampliar la frontera ganadera, (Corpus Documental, Tomo V, 1988), una actividad económica que no implicaba mayores inversiones o mejoras para los nuevos dueños de la tierra, se podría decir que se trataba únicamente dejar suelto al ganado para que se reproduzca y consumiendo libremente los recursos de la tierra que hacían de su alimento. La inversión, era mínima – la ley de 30 de octubre de 1833, incluso garantizaba la entrega del ganado y la exención de pago de impuestos por un período de diez años, que para el caso del Chaco se prorrogo por varios años - garantizando una buena ganancia para los nuevos dueños de la tierra. Más aún cuando, el Gobierno proporcionaba la protección necesaria y dedicaba su tiempo a las tareas de hostigamiento a los tobas. Mientras tanto el problema del acceso a la tierra, continuaba siendo uno de los grandes males de Bolivia, como también era un problema en otras partes del mundo, “mientras los aristócratas de la tierra, y los colonos, los fabricantes, los comerciantes, los banqueros, los caballeros de la bolsa, los proveedores del ejército, etc., se enriquecían a manos llenas”, (Marx, El Capital), es así como la tierra en Bolivia continuó estando en manos de pocos, situación que luego de la Revolución Nacional de 1952, la Ley de Reforma Agraria, tratará de poner fin.
Todo esto produce la especulación de la tierra, de la cual serán víctimas los tobas. No debemos olvidar, que la plusvalía también se genera por la especulación de la tierra. Simples expectativas, valores de adquisición mínimos, incremento de la densidad poblacional, el acaparamiento de la tierra o en general, incremento de la demanda, pueden aumentar varias veces y sin ningún esfuerzo del propietario, el valor de la tierra. Más de un siglo después del éxodo de los tobas, más allá de las fronteras bolivianas, vemos como la inversión pública en infraestructura y servicios eleva el precio de los terrenos y genera beneficios ilegítimos para unos pocos aumentando la desigualdad. Utilizando el acaparamiento y especulación de tierras igual que sucediera en el siglo XIX, para aumentar su valor, “decisiones municipales tan simples como cambiar la clasificación del suelo de rural a urbano puede aumentar el valor de la tierra varias veces, sin que su propietario haya invertido absolutamente nada” (Correa, 2016), en el siglo XIX, la coexistencia pacífica entre Tobas y criollos, fue imposible por esa necesidad de una clase dominante que asumió el papel de hacendados dueños de la tierra.
Sí bien es cierto, que, con el paso de los años a los indígenas moradores del Chaco, que tenían terrenos cultivados y casas, se les reconoció ciertos derechos sobre sus tierras por Resolución Suprema de 16 de marzo de 1864, pero el 9 de septiembre de 1869 el gobierno de Melgarejo redujo estos derechos a un solo lote (Claros, 2016), el escenario conflictivo por la posesión de la tierra en el Chaco, se prolongará en el tiempo más allá de la firma del Tratados de Paz de 14 de septiembre de 1884, que debió poner fin al período de las Guerras Tobas, sin éxito.
En el Chaco Tarijeño para 1889 vuelven los asaltos por parte de los tobas, pero los tobas, “indios feroces, alevosos y traidores”, no tomaron parte en el alzamiento general de 1892, esta no participación habría sido decisiva para que los alzados sean derrotados en Kuruyuki; los años venideros hasta avanzada la primera década del siglo XX los Tobas continúan peleando contra el avance de la colonización. Se destaca, en particular, el jefe Taycoliqui, quien habría según Erland Nordenskiöld en un trabajo publicado en 1912: “intentado tramar una rebelión indígena generalizada contra los blancos” en 1909, manteniendo contactos para ello con otras tribus de la región del Chaco. De tal forma podemos concluir que los Tobas habitaron la zona de Caiza y otras próximas, que sus constantes correrías y ataques a los colonizadores criollos de la región, dieron como resultado su total exterminio y expulsión de la región que se concretiza hasta mediados del siglo XX de tal forma que hoy no habitan Tobas originarios en Caiza cumpliendo así con una de las cláusulas del Tratado de Paz de 1884, que determinaba que sí los Tobas continuaban con su actitud belicosa contra los criollos, serían “exterminados”, pero esa necesidad de buscar su exterminio partió de un negocio temprano de la especulación de la tierra, por quienes buscaron la colonización de la región, argumentando el derecho a poblar supuestos territorios baldíos.
(*) José Luis Claros López, es Director de la Fundación Nemboati, Comunicador Social y Escritor.


Indios Tobas de Fortin Murillo Septiembre 1903. Fotografía de Jean-Baptiste Vaudry 

sábado, 12 de enero de 2019

Poemas de Enero por Jose C. López

Poemas de Enero
Jose C. López

Y por todos lados creo verte,
acompañada por el viento
sin poder alcanzarte,
recordando un sentimiento
llegaste a mis sueños sin buscarte
por eso estoy, sin poder olvidarte.


sábado, 5 de enero de 2019

Palabras de despedida...

Sé que serás muy feliz, el resto de tu vida, pero debo confesarte que soñaba compartir a tu lado, tu felicidad y robarte una sonrisa cada día, pero ahora ya solo recuerdos quedarán de tantos lindos momentos a tu lado.
Este triste final, es culpa solamente mía y acostado en la inmensidad de la cama, me aferró un instante más al perfume de tu piel que aún siento en mis manos, como también al recuerdo de la dulce melodía de tu risa que todavía no se quiere marchar de mi corazón.

Es verdad, que fui un gran tonto al arruinar este bonito sueño que juntos vivíamos, pero quiero pensar que con el tiempo vos recordarás los buenos momentos, esos pequeños detalles que te gustaban tanto. Entonces, ya sólo seremos amigos, pero jamás dos desconocidos. Nos alejamos, pero voy a seguir conectado en el alma, con vos y por esa razón encontrarás cada que la vida nos haga coincidir por el mismo camino, que mis ojos todavía te van a mirar con cariño y afecto, deseándote siempre lo mejor, porque vos también estarás en la caja fuerte de mi memoria para siempre.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Caricatura Guerra del Chaco

Caricatura relacionada con el clima bélico existente un año antes de que inicien las hostilidades, entre Bolivia y Paraguay, de A. P. Gervasoni, publicada en el diario argentino EL ORDEN, el Lunes 28 de Septiembre de 1931

domingo, 9 de diciembre de 2018

Todavía cocinan con leña en el barrio Aguaragüe de Yacuiba la capital de la Región del Chaco

La Columna de Jose (*)

TODAVÍA COCINAN CON LEÑA EN EL BARRIO AGUARAGÜE DE YACUIBA LA CAPITAL DE LA REGIÓN DEL CHACO

Eleodora, vive desde hace veinte años en el barrio “Aguaragüe”, distante a quince cuadras del Hospital Municipal Ruben Zelaya, principal centro de salud de Yacuiba, pero para llegar hasta la esquina de su casa donde una cerquita de madera protege su vivienda, hay que caminar subiendo los pies de la serranía del Aguaragüe, en un barrio donde los niños están jugando a la vera del camino entre la tupida vegetación, en cada casa hay vecinos en el rol de labriegos que con sus herramientas, preparan el cultivo de sus huertas, un vecindario sin aceras y con la calle de tierra con un rustico puente construido por los vecinos para cruzar una profunda quebrada, es como retroceder cien años atrás, en el tiempo y ver cómo eran entonces las calles de Yacuiba. Mariposas de vivos colores, que sólo se ven en lo profundo del monte revolotean por el aire y el sonido de las aves de corral, el aullar de los perros guardianes acompañado del relincho de algún caballo, es interrumpido por el sonido de un televisor encendido, que nos permite comprender que no viajamos en el tiempo, hasta este barrio donde más de cien familias viven preocupados que llegue la temporada de lluvia.
Los vecinos del barrio, en los meses de fuertes precipitaciones pluviales, deben resignarse a no poder salir de sus hogares, porque las calles se transforman en peligrosos y profundos ríos, “cuando llueve comienzo a rezar, porque tengo temor que suceda una desgracia por la fuerza del agua”, confiesa Eleodora, pero después de tantos años, los vecinos del barrio todavía esperan que llegue hasta ese rincón de Yacuiba el desarrollo.
¿Qué pasó en el Chaco con la plata del gas?, es una pregunta que también se hace doña Eleodora, que no tiene gas domiciliario, ella una vecina de la capital de la Región Autónoma del Chaco, todavía cocina con leña, todavía camina por una calle de tierra, todavía no cuenta con todos los servicios básicos, solamente la luz a llegado hasta su hogar. Eleodora, también es madre, sus hijos estudian en el Colegio “Néstor Paz Galarza”, para no faltarse a clases en los días de lluvia, sus niños tienen que sacar sus humildes calzados y caminar con el barro que les llega hasta las rodillas.
Eleodora, todavía espera que algún día, se termine de construir el drenaje pluvial, una obra paralizada, cuyos restos son prácticamente invisibles por la maleza y la tierra que por el paso de los años cubre lo poco que se había empezado a construir. Ahora, solamente los vecinos del barrio Aguaragüe, esperan que las autoridades locales algún día, asfalten las calles del barrio y puedan canalizar la quebrada que, con cada temporada de lluvia, va devorando pedazos de las viviendas más cercanas.

(*) El autor, José Luis Claros López, es Director de la Fundación Nemboati, Comunicador Social y Escritor.


Una calle del barrio "Aguaragüe", en la ciudad de Yacuiba, 
capital de la Región Autónoma del Chaco Tarijeño

viernes, 30 de noviembre de 2018

30 de noviembre de 2018: Bicentenario La batalla de Viray en el Chaco Tarijeño

La batalla de Viray en el Chaco Tarijeño durante la guerra de independencia de Bolivia
Por José Luis Claros López

Carlos Morel: “Caballería gaucha”, cuadro del siglo XIX.

Introducción.

El 30 de noviembre de 1818, en la jurisdicción territorial tarijeña del Chaco, se produce una de las acciones de armas de la guerra de independencia, denominada la batalla de Biray (en la proximidad del cerro El Viray al sur del actual municipio chaqueño de Caraparí) donde se combate desde las seis de la mañana hasta las once del día (Güemes, 1984, p.319), durante las cinco horas que dura la batalla se combate sin descanso y de acuerdo con los testimonios de “los partes de guerra” elaborados posteriormente por los comandantes que intervinieron en el combate, por un bando el patriota Francisco Pérez de Uriondo y por el otro bando el militar del ejército Real el coronel Antonio Vigil, se describe que la batalla fue intensa, sin existir a lo largo de las horas en las que se desarrolló una idea clara del desenlace final, los contingentes de tropas patriotas conformada por habitantes de Caraparí, Itau, del valle de Tarija y además aliados de la tribu Chane provenientes de la zona del Itiyuru al sur de Yacuiba, enrolados todos en la milicia patriota junto con algunos soldados con experiencia de combate adquirida en la fuerza regular de Güemes, enfrentaron durante las cinco horas del combate a los realistas de un contingente conformado por batallones con soldados regulares algunos de los cuales habían llegado desde lo metrópoli española, por tanto tenían la experiencia de luchar exitosamente contra las fuerzas de ocupación francesas del Emperador Napoleón I, fue así como pasaron de un combate inicial de trincheras, a un asalto y posterior batalla campal.

No habia en el Alto-Perú ejército permanente, y solo en la ciudad de la Plata hacian el servicio dos compañias de veteranos del Fijo de Buenos-Ayres; (una de ellas pasó á la ciudad de La Paz por mayo del año 1808) pero las capitales de provincia y algunos partidos tenian de uno á dos batallones, ó escuadrones de milicias disciplinados, cuyos oficiales se sacaban de entre los vecinos mas distinguidos. (Imprenta de López, 1855, p.11)

Luego de la derrota española en el Biray (Viray), el coronel Vigil deberá retroceder abandonando la zona del Chaco, justificando su retirada como una cuestión estratégica para proteger otro flanco más al norte donde las tropas españolas son débiles para detener la posible amenaza que representaba para la villa de Tarija el avance de los patriotas y de sus aliados guaranís liderados por Cumbay, la victoria de los patriotas, permitió temporalmente recuperar el control sobre la zona de Caraparí y de Itau, sin embargo, en su retirada el ejército realista tomará represalias, no sólo contra la población civil de la zona sino también contra los religiosos Franciscanos, por su apoyo a la causa de los patriotas desde allí destacaron una partida sobre Itau. Lo han incendiado todo, saqueando la iglesia y si no es por una partida nuestra también se incendia (Güemes, 1984, p.319), el contingente de regulares de las tropas del Rey enviado para pacificar la región, derrotado por los patriotas al mando de las milicias de Francisco Pérez de Uriondo deberá retirarse forzadamente, hacia posiciones propias más al norte por la zona conocida en aquel tiempo, como de las Salinas, actual Entre Ríos, lugar en donde permanecerán, hasta 1819 cuando nuevamente recuperen las posiciones perdidas en Caraparí e Itau el año anterior, ocupándolas esta vez hasta el final de la guerra de independencia. A partir del año 1817 no llegaría ningún refuerzo europeo para los realistas del Perú (Semprún, 1998, p.157), y desde el año 1820 para ningún lugar de América.

Antecedentes.

El 31 de noviembre de 1816, el ejército realista bajo las órdenes del General José de La Serna, conseguirá penetrar en el valle de Tarija, ingresando triunfalmente con sus tropas el 1 de diciembre a la villa de Tarija, obligando a la retirada de los simpatizantes de la independencia, empujando a las debilitadas fuerzas patriotas, primero hacía Salinas y luego hasta el Chaco buscando en esa región un refugio para recuperar sus fuerzas y retomar la lucha.

Al inicio de la Guerra de Independencia, la presencia militar en los territorios lejanos como el Chaco era limitada, sin embargo, para finales de 1816, la región de Tarija, es de una importancia estratégica, tanto para el ejército del Rey, como para la causa patriota, pero los leales a las Provincias Unidas del Río de la Plata, no pueden retener la posición, ante la cada vez más fuerte presión militar, de las tropas regulares españolas, que al final consiguen expulsarlos hasta llevarlos al Chaco, recuperando así el control sobre la región del valle de Tarija.

En cada provincia ecsistia un parque con número competente de fusiles y piezas de artillería volante: mas donde no debia faltar armamento ni pertrechos de guerra era en la ciudad de Santa-Cruz de la Sierra, y en las villas de la Laguna, Tarija y Cinti para cubrir los fuertes, y defender su dilatada frontera de las frecuentes incursiones de los indios salvajes. (Imprenta de López, 1855, p.11)


En la retirada, el patriota Pérez de Uriondo, despachará su equipaje y tropas hacía Salinas instalando ahí su cuartel luego deberá también abandonar esta zona replegándose más al sur hasta el Chaco, el 1 de diciembre de 1816, el coronel Antonio Vigil llegará hasta el territorio tarijeño, acompañando a las tropas regulares del general La Serna. 

“Entró este sin embargo el 1ro de diciembre en Tarija para poner orden en los negocios de la provincia y en el mismo día llegó también del valle de San Juan el escuadrón de cazadores que mandaba Vigil”, (Valdés, 1895, p.175).

La permanente amenaza, de la persecución y posterior castigo por estar en la condición de rebeldes sublevados, obligará que tanto Pérez de Uriondo como el resto de sus tropas de milicias, deban retroceder más hacía el sur, arrojado de las Salinas y de las fronteras de los indios chirihuanos (García, 1846a, p.218), en diciembre de 1816, llegará hasta el Chaco. Perseguido por Vigil, que comandaba el escuadrón de Cazadores y dos compañías de infantería (Ibídem, p.218), meses antes, durante la celebración del Congreso de Tucumán se produjo la declaración de la independencia de los territorios del Virreinato del Río de La Plata, el 9 de julio de 1816 y se adoptó el nombre de Provincias Unidas del Sur. En cuanto a Tarija, la contraofensiva realista española desde el Alto Perú igualmente dificultó su representación en el Congreso de Tucumán, aunque sí lo hicieron los diputados por Chichas los cuales también representaban a Tarija.

"Continuó la persecución del gobernador Uriondo, que se había dirigido hacia las Salinas, frontera de los indios chiriguanos, cuya comisión desempeñó el Comandante D. Antonio Vigil con el segundo escuadrón de cazadores y dos compañías de infantería." (Valdés, 1895, p.175)

A comienzos del mes de diciembre de 1816, La Serna, desde Tarija, anunció por medio de una proclama las paternales intenciones de S.M. y su vivo interés por la pacificación de aquellos dominios (García, 1846a, p.218), la proclama se difunde a partir del 2 de diciembre de 1816, en los territorios de la llamada provincia de Tarija.

"Yo os aseguro que hasta aquello que las necesidades de mi ejército pacificador hagan indispensable exigiros, os será puntual y religiosamente pagado, como se está ya practicando (...) venid á mi con la confianza que debe inspiraros el carácter paternal y sensible de que estoy investido, no sólo á pedirme el perdón de vuestras faltas y extravíos anteriores, sino á contarme francamente vuestras desventuras" (Sepúlveda, 1896, p.230)

La principal, intención de La Serna, con la emisión de la proclama del 2 de diciembre de 1816, es persuadir a los vecinos de la villa de Tarija, para que abandonen la causa patriota, ofreciendo diversas concesiones incluido el perdón, recordándoles a todos los habitantes del territorio que debían retornar a los votos de lealtad a la corona española. La proclama, será difundida por todo el territorio tarijeño.

"Estoy persuadido que al hacerse público el trato, acogida y protección con que seréis distinguidos, hasta vuestros más ciegos y obstinados Capitanes y caudillos se pondrán sin reserva bajo mi seguridad y garantía. Los Jefes Políticos militares de todos estos distritos, tienen órdenes terminantes para recibiros benignamente á todos, auxiliarlos y conducir, á cualesquiera que quiera hablarme ó conocerme, á este Cuartel General. Dichoso yo mil vices si después de haber atravesado ese vasto Océano que nos separa de nuestra verdadera madre patria común, logro formar de todos los españoles peninsulares que me han acompañado en diversos Cuerpos, de los americanos que aquí se hallan y de los extraviados por cualesquier motivos que existen sobre la superficie de esta América, una sola tranquila familia, en que borre para siempre hasta la idea de sus antiguas disensiones y rencillas." (Sepúlveda, 1896, p.231)

Pero, a pesar de la oferta no se produce de inmediato el éxito que las tropas que representaban en Tarija la causa del Rey, esperaban; el resultado adverso produce bastante malestar en el general La Serna y por esa razón el 12 de diciembre, lanzará una nueva proclama, pero está vez otorgando un plazo de tiempo hasta el día 15 de enero de 1817, para que los sublevados a quienes califica como “extraviados”, se acojan a lo dispuesto por la proclama del 2 de diciembre de 1816 y retornen a su juramento de lealtad con la corona española, el militar español, en ese momento advierte a la población de Tarija con un castigo ejemplar, sí continuaban resistiendo a la corona española.

"Al efecto declaro que el que no se presente para el día 15 de enero del próximo año de 1817, no disfrutará de las gracias y perdón que ofrece la citada proclama (…) os aconsejo, os unáis á las tropas de esta guarnición para exterminar de una vez á estas partidas que andan vagantes por esos cerros, (…) pero si, sordos á mi voz, no os comportáis del modo á que todo fiel y buen vasallo del Rey está constituido, sea de la clase y estado que fuese, os juro y prometo que sabré dar á esta provincia un castigo ejemplar que sirva de escarmiento á todas las demás, pues debéis estar en la inteligencia de que si con la una mano os ofrezco la oliva de la paz, con la otra empuño la espada de la justicia, que sabrá alcanzar á todo mal vasallo del Rey donde quiera que se halle." (Idem, pp.231-232)

La persistencia de varios de los vecinos de la villa de Tarija, en continuar apoyando la causa patriota, será un factor para que las tropas regulares españolas permanezcan en gran número acantonadas en la zona, protagonizando varias incursiones de pacificación a la región del Chaco, que se prolongarán durante 1817, aquel año un ejército regular proveniente de las Provincias Unidas del Sur (actual República Argentina), recuperará el control a favor de las armas de los sublevados de la villa de Tarija, pero sólo por un breve tiempo, sin embargo, el 30 de septiembre de 1817, La Serna informaba desde Potosí al Ministro de Guerra en España, que la situación continuaba siendo inestable sobre todo en Tarija.

"no será probable poder disponer de los Cuerpos que haya de guarnición en las provincias y particularmente en la de Tarija, punto que á toda costa debe conservarse por su local ventajoso y propio para que el enemigo pueda invadir las del interior, en las que siempre ha de haber, hasta que las circunstancias varíen, grandes convulsiones" (Ibídem, p.226)

Al año siguiente de 1818, la situación comenzó a ser más favorable para las tropas regulares del Rey, sobre todo en el Chaco, el 5 de junio de 1818 el coronel Vigil, informó mediante un parte de guerra, dirigido al general La Serna, que se había emboscado a varios patriotas y que otros lograron escapar hacía Itau, el arribo del ejército regular español a la misión de Salinas, que se realiza el 9 de abril de aquel año, produce un éxodo masivo de patriotas que buscan un refugio en el Chaco.

“habían salido despavoridos con destino al fuerte de Itau. Creyeron sin duda de que me sería imposible perseguirlos por lo inutilizadas que con razón contemplaban mis caballerías, por el mal estado de los caminos, y rapidez de mi marcha" (Gaceta de Madrid, 1818, pp.362-363)

El 14 de abril de 1818, el coronel Juan Ruiz de Somocurcio, hostigando desde Salinas la retirada de los patriotas, conseguía en el camino que va hacia Iñiguasu, afectar notablemente a las milicias lideradas por Uriondo, capturándole algunos soldados y una bandera.

“logró tomarle un oficial, dos cabos, nueve soldados, tres paisanos, una bandera que acababa de recibir Rojas por premio de sus acciones en la campaña de Jujui y Salta, remitida por su general Belgrano, una carga de municiones y siete cabalgaduras ensilladas, con dos cargas de equipaje que se repartió a la tropa.” (Gaceta de Madrid, 1818, p.363)

Para el día 16 de abril de 1818, el contingente de soldados regulares del coronel Vigil, llegó “con la caballería y dos compañías de infanteria hasta el fuerte de Itau” (Ibídem, p.363), el 18 de abril ingresó al poblado de Caraparí, en donde recibe información sobre los movimientos que realizaban los rebeldes para evitar un encuentro armado, el coronel Vigil ofreció entonces una recompensa para propiciar así la captura de los caudillos rebeldes, permanecerá en Caraparí hasta el día 23 de abril, después regresará hasta Salinas, pasando nuevamente por Itaú.

“y sabiendo por los vecinos de dicho punto que los Uriundos y emigrados que le acompañaban se disponian a retirarse por Oran y ocultarse en la espesura de los bosques, internándose hacia los indios chaneses que tenian por aliados, pasé un papel indultando á todos los que se me presentasen, y ofrecí al teniente de ese punto 20 pesos siempre que vivos ó muertos me presentasen á los caudillos que perseguia, obligando tanto á este como al comandante del fuerte de Itau me reuniesen todos los vecinos é indios chiriguanos que puediesen: en el mismo día me presentaron 78 de los primeros muy bien montados y 80 de los segundos. Con solo esa noticia emprendió Uriundo su marcha para abajo, y al momento fue abandonado por los emigrados" (Ibídem, p.363)

En está ocasión, varios de los patriotas fugitivos deciden abandonar a su caudillo y acogerse a las autoridades militares españolas, "y haciendo prestar el juramento de fidelidad a las banderas del Rey á todos los presentados, les hice cosechar las sementeras de los que no lo habian hecho” (Ibídem, p.364), de acuerdo con el testimonió del coronel Vigil, las fuerzas patriotas, al abandonar la región practicaron también la destrucción de los cultivos buscando así debilitar a las fuerzas españolas “sin más novedad hasta el 26 que las de la pérdida de mucho ganado, por haber los enemigos quemado todos los corrales del tránsito” (Ibídem, p.364), ambos bandos practicaron esta táctica militar que consiste en destruir absolutamente todo lo que pueda ser de utilidad al enemigo, el militar patriota Manuel Belgrano había utilizado el año 1812, está táctica de tierra quemada en el episodio conocido como éxodo Jujeño.

Al emprender el camino de retorno hacía Salinas, el coronel Antonio Vigil llevaba también los prisioneros tomados en el Chaco, un fraile franciscano llamado Melchor Castro, y un paisano del lugar llamado Agustín Rodríguez, ambos fueron tomados prisioneros en el pueblo de Itau, el sacerdote fue tomado prisionero porque “fue capellán del caudillo Padilla, y el segundo porque habiéndome presentado como un paisano, se ha justificado es un capitán de los enemigos, cuyas insignias mantuvo hasta el día de mi llegada” (Ibídem, p.364), en julio de aquel año Vigil, repetirá una nueva incursión en el territorio del Chaco, pero enfrentó al arribar a Salinas el 28 de abril de 1818, un constante acecho por parte de otra fuerza patriota, que contaba con el apoyo de los indígenas guaranís del cacique Cumbay.

"los paisanos armados de carabinas, escopetas y pistolas, auxiliados por Cumbay con más de 600 indios de flecha, que no veíamos por la espesura del bosque, hasta que aproximándonos al convento avistamos a Rojas con cosa de 400 hombres montados, entre ellos como 200 de fusil, con los nos tiroteamos hasta que llegó la noche" (Ibídem, p.364)

Aquel año de 1818, no sólo el coronel Vigil, ingresará en tareas de pacificación hasta el Chaco, también el brigadier José de Canterac, con una fuerza compuesta por el segundo batallón de Extremadura, la compañía de Cazadores de la Unión Peruana, 60 jinetes del escuadrón de cazadores montados, 40 dragones americanos y una pieza de artillería, saldrá de la villa de Tarija el 14 de julio de 1818, dirigiéndose a la Salinas lugar a donde arribó el 17 de julio, buscando al caudillo Uriondo, sin conseguir capturarlo, pero tomando “algunos prisioneros y ganado” (Ibídem, p.531), su incursión se prolongará por varios días, el 21 de julio 1818 también el coronel Vigil partiendo de Tarija, rumbo al Chaco se unirá en una nueva campaña de pacificación.

“Partió el coronel Vigil con la mitad de la fuerza del brigadier Canterac contra los caudillos Sánchez, Rojas y otros hacia Carapari é Itau y habiendo conseguido alcanzarlos en dichos puntos los derrotó del modo más decidido, causándoles mucha pérdida entre muertos y prisioneros”. (García, 1846, pp.287-288)

José de Canterac, participó en el Chaco destacándose en la dispersión de las partidas guerrilleras al mando de los caudillos Uridondo, Espinoza y Sánchez.

Desarrollo.

Para los patriotas sublevados contra la corona española, los territorios del Chaco se transforman en un lugar donde pueden esconderse, pero al mismo tiempo es el escenario donde se desarrollará una guerra de desgaste contra la ocupación española, en la cual los caudillos patriotas comprenden que sólo serán vencedores sí resisten más en pie.

A principios de diciembre de 1818, el coronel Vigil realiza una nueva expedición desde Tarija hacía el Chaco para pacificar la región de Salinas, Caraparí, Itau y la frontera, en la cual obtiene al final la derrota de los sublevados, pero sostener la pacificación significa un alto costo, en soldados y recursos. Entre noviembre y diciembre de 1818, cuando se desarrollan éstas acciones de “pacificación” interviene también el caudillo Eustaquio Méndez, que para entonces combatía para las armas españolas, razón por la cual Francisco de Uriondo le calificó a Méndez, de “traidor” en un Parte de Guerra dirigido a Güemes fechado el 12 de diciembre de 1818 en Caraparí. 

El traidor Méndez con su tropa venía ocupando la vanguardia y desde el Alto del Tambo se regresó él solo a la Villa, todo el campo venía seduciendo al paisanaje y logró seducirme al capitán Peralta que tuve de avanzada, quie se presentó con toda su gente al enemigo. (Güemes, 1984, pp.316-317)

Ante la constante marcha de las tropas del Rey, las debilitadas fuerzas patriotas de Uriondo, intentan a mediados del mes de noviembre de 1818, que la población civil en la zona de Caraparí, abandone esas peligrosas posiciones, “en todo este tiempo nos ocupamos en retirar las familias, ganados y ponerlos en salvo con dirección a Orán por el camino del Biray” (Ibídem, p.318), dirigiéndoles hacia el sur, con rumbo al territorio controlado por Güemes,

El General Andrés García Camba (García, 1846), sostiene la versión que Vigil luego de someter por las armas a los caudillos Uriondo, Fernandez y Tejada, consigue una breve paz en el Chaco, “logró que aquellos pueblos reconociesen al gobierno legítimo entregándose como donativo voluntario 100 cabezas de ganado vacuno y 80 caballos y mulas” (Ibídem, p.289), además de lograr producto de una exitosa campaña militar el eventual cambio de bando de algunos soldados patriotas y de los pueblos nativos del Chaco, los indígenas de la región sobre todo los pertenecientes a la tribu de los chanes que provenían del sur, hasta noviembre de 1818, habían apoyado la causa de los patriotas. Otro de los éxitos de su incursión el ejército regular español al mando del coronel Vigil, es capturar a Manuel Uriondo, hermano del principal caudillo rebelde de la región, arrebatándoles todas las piezas de artillería y una cantidad considerable de armamento que disponían los patriotas para su defensa.

“Cogiendo a los enemigos 19 fusiles, toda la maestranza de Fernandez y consiguiendo en fin que de los dragones de este caudillo se le pasasen un oficial, dos sargentos y un soldado todos armados y que los indios chirihuanos se declarasen en favor de la causa española, negocio de grande importancia.” (Ibídem, p.289)

A pesar de los intentos de Uriondo, de poner distancia en su retirada, es alcanzado por las columnas del ejército del Rey, produciéndose así el combate, que se desarrolló en el Cerro de El Viray. El combate, inicia desde las 6 de la mañana del 30 de noviembre de 1818, “se sostuvo el fuego de parte a parte por largo rato, hasta que los enemigos con vaquianos que traían lograron desalojarnos con pérdida solamente de un herido” (Güemes, 1984, p.318) cuando una patrulla que llegaba desde Iñiguazu, descubre a los patriotas que intentan emboscarlos abriendo fuego y revelando así su posición.

El enemigo a poco rato marchó de frente y lo esperamos en una trinchera de los desechos del río, con otra emboscada al costado izquierdo. Aquí se trabó un largo tiroteo. Nosotros lo teníamos a tiro de pistola. El enemigo no pudiendo sufrir nuestros fuegos, se arrinconó a un recodo que hacía la barrancha del río. Dos veces hicieron reunión; ya no hacían un tiro. Nos destacaron por dentro del monte a los Cazadores, por donde tenían la primera emboscada que nos vinieron a franquear el costado derecho de la trinchera. Nos retiramos haciendo fuego. Los enemigos cargaron sobre nosotros y en todos los puntos ventajosos los esperábamos con trincheras, y por dentro del monte se les venía tiroteando. Las municiones ya nos escaseaban y al salir a los campos del Biray en el Alto de la Cueva se formó una trinchera. Aquí se hizo el último esfuerzo. Los enemigos aguantaron pocas descargas; de allí se retiraron a marchas redobladas sobre el Fuerte Viejo. La acción duró desde las seis de la mañana hasta las once del día. (Ibídem, pp.318-319)

Como resultado del combate, se contabilizaron cientos de muertes, “cien hombres entre muertos y heridos, según las sepulturas que se han encontrado en el camino” (Ibídem, p.319), posterior a esto Uriondo, solicitó a Güemes más armamento no sólo para continuar con las acciones de armas en contra de las tropas del ejército del Rey en retirada, sino también para poder incursionar contra la población indígena salvaje que hostigaba la zona, Uriondo, esperaba cumplir con ésta tarea en parte apoyado por un contingente de indígenas Chanes que se había sumado a su tropa.

Jefes militares de los dos bandos enfrentados en la batalla de Biray (actual cerro El Viray).

Por la corona española, el jefe militar del contingente de soldados regulares que participan de la batalla de Biray, es Antonio Vigil (José Antonio Vigil Manrique de Lara), coronel del Regimiento de Cazadores, presidente de Charcas Brigadier. nacido en Chota (Actual Perú en 1782) (Mendiburu, 1880, p.427) formaba parte del 1ro de Cazadores (después Dragones Americanos) desde 1822 hasta que murió su comandante durante la batalla de Torata en 1823, posteriormente fue incorporado al “Escuadrón San Carlos” y el “Segundo de Cazadores”, ambas unidades militares estuvieron al mando del coronel graduado D. Antonio Vigil.

Durante la independencia americana se pasó al bando español. Fue paje del virrey José Fernando Abascal. En 1809 tomó parte en la represión de las revoluciones de Chuquisaca y La Paz. Formó parte de la primera plantilla de oficiales del Ejército Real del Perú.

Combatió contra los independentistas peruanos y argentinos en el Alto Perú bajo las órdenes de Pedro Antonio Olañeta hasta el año 1823. El general español Gerónimo Valdés lo nombró presidente interino y comandante general de Charcas (actual Sucre, en Bolivia). Fue el último gobernante «español» de Charcas, hasta el suceso de Junín. Combatió con lealtad en el Ejército realista hasta el 9 de diciembre de 1824, en que ―bajo el mando de José de Canterac― luchó en la batalla de Ayacucho y asistió a la capitulación. Al terminarse el Ejército realista en América, Vigil pasó a prestar servicios en el ejército peruano. Fue uno de los jefes realistas más prestigioso entre propios y enemigos. ​

En 1836, a los 54 años de edad, fue nombrado general de la República del Perú. Participó en la batalla de Socabaya bajo las órdenes de Santa Cruz, donde derrotaron a Salaverry. Se afirma que Vigil fue jefe superior del Estado Nor-Peruano durante la presidencia de Riva Agüero. Más tarde se unió a Echenique para combatir en la batalla de la Palma contra Ramón Castilla. Falleció a los 90 años aproximadamente, de una pulmonía en el año 1872.

Por el bando patriota, lideró el contingente militar durante la batalla de El Viray, Francisco Pérez de Uriondo.

Francisco Pérez de Uriondo (Francisco Solano María Antonio Alberto Pérez de Uriondo y Menéndez), “se debe destacar que Uriondo y Pérez de Uriondo son variables del mismo apellido, que se emplearon indistintamente” (Trigo, 2011, p.28), nació el 14 de noviembre de 1784 en el Santiago de Chile, era hijo de Dr. Joaquín Antonio Pérez de Uriondo y Martiarena y de Inés Menéndez Valdés de Cornellana.

Entre finales del siglo XVIII y comienzos del siguiente, inició su carrera militar en el Regimiento de Infantería de Buenos Aires, al cual se incorporó en calidad de cadete.

Luego de 1815, se puso a las órdenes del caudillo salteño Martín Miguel de Güemes teniendo destacada participación en las provincias de Chichas y Tarija “llegó a Tarija en los últimos meses de 1815 donde alcanzó a ser Teniente Gobernador. Permaneció hasta 1818, tuvo triunfos heroicos, también sufrió reveses” (Ibídem, p.28), en esta última etapa de su carrera militar llegó a ser coronel. Falleció el 7 de febrero de 1822, en Salta.

Consecuencias.

Luego de la batalla de Biray de 30 de noviembre del año de 1818, la situación en el territorio chaqueño, continuará siendo de una guerra de desgaste durante los años que restan hasta la finalización en 1825 del conflicto.

Las provincias del Alto Perú gozan por ahora de una completa tranquilidad. La vanguardia situada en Tupiza conserva la línea de Tarija á la Rinconada y se halla sin enemigos que puedan inspirarme cuidados. (Sepúlveda, 1896, p.290)

Los años siguientes de 1819 y 1820, transcurrirán sin mayores acciones de armas de trascendencia. El 9 de febrero de 1821, el general La Serna informó al Secretario de Estado y del despacho de la Guerra en España, que la situación era estable sin existir una fuerza que represente amenaza de desestabilización en el valle de Tarija, pero conservando para tal efecto una importante dotación militar de “ocho batallones, seis escuadrones y algunas compañías sueltas con componentes número de piezas de artillería y municiones” (García, 1846a, p.177) para combatir a los caudillos que continuaban realizando acciones de combate sobre todo en el Chaco, "aquellas provincias se hallaban tranquilas y sólo había uno que otro caudillo en sus espesuras de ninguna importancia” (Ibídem, p.177), en junio de 1822, las tropas regulares españolas continúan capturando a los caudillos rebeldes, "la división del brigadier Olañeta derrotó los insurrectos de la provincia de Tarija, haciendo varios prisioneros, y entre ellos al cabecilla Sanchez" (García, 1846b, p.19), sin embargo el estado de alerta continuará hasta la finalización del conflicto.  

Bibliografía.

Gaceta de Madrid, Núm. 44. Septiembre y octubre de 1818. Imprenta Real. Madrid, España.
García Camba, Andrés. (1846a) Memorias para la historia de las armas españolas en el Perú. Tomo I. Sociedad Tipográfica de Hortelano y Compañia. Madrid, España.
García Camba, Andrés. (1846b) Memorias para la historia de las armas españolas en el Perú. Tomo II. Establecimiento tipográfico de D. Benito Hortelano. Madrid, España.
Güemes, Luis. (1984) Güemes Documentado. Tomo VIII. Editorial Plus Ultra. Buenos Aires, Argentina.
Imprenta de López. Apuntes para la Historia de la Revolución del Alto-Perú hoy Bolivia, por unos patriotas. Sucre, Bolivia. 1855
Mendiburu, Manuel de. (1880) Diccionario Histórico - Biográfico del Perú, Tomo IV Imprenta de J. Francisco Solis. Lima, Perú.
Palma, Ricardo. (1993) Tradiciones peruanas. Madrid, España.
Semprún, José. (1998) Capitanes y Virreyes: El Esfuerzo Bélico Realista en la Contienda de Emancipación Hispanoamericana. Editor Ministerio de Defensa, Secretaría General Técnica. Madrid, España.
Sepúlveda, José. (1896) Diario de la última campaña del ejército español en el Perú en 1824 que terminó con la batalla de Ayacucho. Imprenta de la viuda de M. Minuesa de los Ríos. Madrid, España.
Trigo O'Connor d'Arlach, Eduardo. (2011) Tarija en la Independencia del Virreinato del Río de La Plata. 2da. Edición. Plural Editores. La Paz, Bolivia.
Valdés, Fernando. (1895) Refutación que hace el Mariscal de Campo Don Jerónimo Valdés del Manifiesto que el Teniente General Don Joaquín de la Pezuela imprimió en 1821 a su regreso del Perú la publica su hijo el Conde de Torata coronel retirado de Artilleria. Tomo II. Imprenta de la viuda de M. Minuesa de los Ríos. Madrid, España.


lunes, 26 de noviembre de 2018

Noviembre 26 Por Jose C. López


Noviembre 26 Por Jose C. López Van 19 veces el 26 de noviembre, pero todavía recuerdo las tres silabas de tu nombre y el tiempo pasa en el acuerdo de no encontrarnos, ni encontrarte; esa noche llovía, hoy llueve igual en alguna parte. Era noviembre todavía con sus promesas de despedida sintiendo la herida atravesando mi corazón, de tus palabras de adiós, llegando hasta mi alma; la eternidad de la calma silenciosa cuando los dos nos besamos con pasión son 19 años intentando ser un escritor, para cumplir esa promesa de coincidir las palabras iniciales de un cuento con el santo y seña para confesarte el nostálgico intento por esperarte hasta encontrarte por los caminos de la lejanía en los destinos de la poesía.


domingo, 25 de noviembre de 2018

Sobre la cuestión de las regalías y el conflicto de su redistribución en el Departamento de Tarija

Sobre la cuestión de las regalías y el conflicto de su redistribución en el Departamento de Tarija
Por José Luis Claros López (*)
La autonomía regional sin recursos, no puede funcionar, en consecuencia, una eventual redistribución de los recursos provenientes de las regalías al interior del departamento de Tarija, en efecto afectaría mortalmente a la Región del Chaco. Lo trágico del asunto, es que pareciera ser que la región Chaqueña, en realidad no consiguió beneficiarse realmente con el boom económico de la era del Gas, los recursos que ingresaron por la renta petrolera al Chaco no cambiaron la realidad económica local, no consiguieron generar una era de industrialización y generación de empleos sostenibles en la región chaqueña.
La Región del Chaco Tarijeño, se volvió más dependiente de la renta petrolera, hasta el punto en el cual la clase política en Yacuiba, Villa Montes y Caraparí, pensó que los recursos “no renovables” podían durar para siempre, planificando un “desarrollo propagandístico” que sólo existía en banners y en las publicidades audio visuales que se difundían en los medios de comunicación.    
Por eso ahora, cuando se plantea seriamente desde otras provincias donde también se producen Hidrocarburos, el modificar mediante una Ley Departamental, la distribución de los recursos (Regalías Departamentales) que provienen de la renta petrolera, entonces recién se intenta hacer algo sea desde la perspectiva técnica o política, pasando por los bloqueos, movilizaciones y otras estrategias, porque las autoridades comprenden que de darse la hipotética situación de la nueva distribución, está afectaría una “conquista” que “permitió un poco de justicia histórica” con el Chaco en lo que se refiere a la distribución del 45% de las regalías, lamentablemente la situación permitió comprender que otros (liderazgos políticos de oposición y oficialismo en las provincias de O´Connor y Arce) se unen por un bien común (conseguir que las regalías sean redistribuidas afectando el 45% de las regalías que se asigna por el momento al Gran Chaco), mientras en el Chaco, durante los últimos dos años (2016-2018), pero sobre todo durante los últimos meses (agosto-octubre) las autoridades locales y regionales, han estado divididas en sus posiciones con respecto a todo, desde como pensar un proyecto de región en lo referente a la planificación de  un desarrollo integrador hasta llegar incluso a no poder definir rápidamente una estrategia para defender las regalías que llegan hasta el Gran Chaco.
Para comprender la cuestión de las regalías y el conflicto de su redistribución en el Departamento de Tarija, es necesario conocer los siguientes aspectos:
Durante la etapa republicana de Bolivia, se promulgaron una serie de leyes referidas al tema de las regalías y también al caso específico de la asignación de recursos provenientes de las regalías para el Chaco.
En 1938 se aprobó mediante una Ley, asignar Regalías equivalentes al 11% para cada departamento productor (Ley de 15 de julio de 1938), está Ley reconoce que los departamentos que producen hidrocarburos (incluida Tarija), deben beneficiarse “con el once por ciento de la producción bruta de petróleo, como renta a favor de los tesoros de las circunscripciones productoras de dicho hidrocarburo”. Ese monto debía ser entregado al tesoro departamental.
La Ley de Hidrocarburos (Ley Nro. 3058) aprobada varios años antes que la nueva Constitución Política del Estado (CPE), estableció en lo referente a las regalías departamentales que corresponde a YPFB entregar esos recursos de las regalías departamentales a las cuentas del Tesoro Departamental. “Una Regalía Departamental, equivalente al once por ciento (11%) de la Producción Departamental Fiscalizada de Hidrocarburos, en beneficio del Departamento donde se origina la producción”. (Ley 3058, artículo 52, numeral 1) Por otro lado, desde 2007 (año de promulgación de la Ley Nro. 3058) hasta 2018, según datos del Ministerio de Hidrocarburos, se han emitido 102 leyes, 194 decretos, 176 resoluciones normativas y reglamentos relacionadas con el sector y que podrían ser las bases de una futura nueva Ley de Hidrocarburos.
Pero antes de aprobarse la Ley de Hidrocarburos (2007) se aprobó la Ley Nro. 3038 (29.04.2005), está Ley establece que se asignará de forma permanente y continua el 45% del monto total recibido por concepto del 11% de regalías petroleras. Entiéndase aquí que se habla de asignar mediante una ley nacional recursos de las regalías departamentales, porque no existía en aquel momento la asignación de competencias que posteriormente sería establecida por la Ley Marco de Autonomías y Descentralización (LMAD), en otras, palabras más simples “antes” en “el modelo de la Bolivia Republicana” se aprobó asignar recursos para el Chaco provenientes de las regalías departamentales. Se determina que ese monto es el equivalente al 45% (la explicación de la razón del monto porcentual pasa por una explicación histórica que se remonta hasta el siglo XX), pero no será hasta el Decreto Supremo Nº 29042, 28 de febrero de 2007, que se pueda reglamentar (es decir hacer efectivo y real) el asignar esos recursos en beneficio del Gran Chaco.
En el marco de la vigencia de la nueva CPE, se aprobó el Decreto Supremo Nº 331, 15 de octubre de 2009 estableciendo el mecanismo de asignación directa a favor de la Provincia Gran Chaco, del cuarenta y cinco por ciento (45%) del total de las Regalías Departamentales por Hidrocarburos que percibía en aquel momento la Prefectura del Departamento de Tarija, ese monto estaba establecido en el Artículo 5 de la Ley Nº 3038, de 29 de abril de 2005.
Pero luego, con la aprobación de la LMAD, las Prefecturas desaparecen, se crean las gobernaciones, se asignan competencias para cada nivel del estado sea el Central o el Departamental.
La CPE, no determina la existencia de “regalías” regionales, sí departamentales. Son competencias exclusivas de los gobiernos departamentales autónomos, en su jurisdicción (Artículo 300, Parágrafo I, numeral 36) Administración de sus recursos por regalías en el marco del presupuesto general de la nación, los que serán transferidos automáticamente al Tesoro Departamental. En esa lógica, departamentos como Santa Cruz, Ley Departamental Nº 13, 22 de diciembre de 2009 establece un porcentaje del 50% (el Chaco en Tarija recibe el 45%) a las provincias productoras donde se originen las Regalías Departamentales.
Actualmente, la cuestión tal como el mismo Servicio Estatal de Autonomías (SEA) reconoció (mediante un oficio SEA-DE/DDLC-E-N°161/2018 de 29 de mayo de 2018), no puede el Gobierno Departamental (representado por el Gobernador) modificar los recursos asignados a la Región del Chaco Tarijeño, pero esa función le corresponde a la instancia que puede modificar el Estatuto Departamental, por iniciativa de la Asamblea Legislativa, mediante ley departamental de reforma estatutaria aprobada por dos tercios del total de sus miembros. En consecuencia, tal como señaló la Asamblea Legislativa Nacional, corresponde a la Asamblea Legislativa Departamental de Tarija, determinar el cómo se asignen y distribuyen al interior del departamento los recursos de las Regalías que provienen de los hidrocarburos.
(*) El autor José Luis Claros López, es Director de la Fundación Nemboati, Comunicador Social y Escritor.


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